Su salida levantó ampollas

El alegato de Richard Carapaz y por qué se le acusa de "desleal" en el Movistar

Pablo Lastras, director del conjunto telefónico, fue crítico con la salida del ecuatoriano en el documental de Netflix. El campeón del Giro ha dado un paso al frente y ha negado haber actuado mal

Foto: Richard Carapaz, con el maillot de Ineos en el Tour de Colombia. (EFE)
Richard Carapaz, con el maillot de Ineos en el Tour de Colombia. (EFE)

Richard Carapaz estaba destinado a ser esta temporada uno de los líderes del equipo Movistar. Tras proclamarse campeón del Giro de Italia, al ecuatoriano le tocaba abanderar, junto con Marc Soler y Enric Mas, el presente y futuro de los telefónicos para las grandes carreras por etapas. Era la idea de Eusebio Unzué, manager, pero Giuseppe Acquadro, su agente, tenía otros planes. Ineos apareció con la chequera por delante, dobló la apuesta (ahora cobra por encima del millón de euros) y se lo llevó cuando su renovación estaba apalabrada. El movimiento causó una profunda indignación en Movistar, que entendieron que tanto agente como corredor habían jugado con su buena fe y tiempo. "Lo que no puedo tolerar es que me engañen. Eso no es de recibo. Desconozco por qué nos tuvieron a la espera, generándonos falsas ilusiones. Es ridículo. No puedo admitir esa actitud y esa es la razón por la que rompimos profesionalmente", explicó Unzué a El Confidencial a finales de diciembre.

Ahora, gracias al documental 'El día menos pensado' de Netflix sobre el equipo hemos conocido la opinión de otros directores al respecto. Es el caso de Pablo Lastras, al que se le notó especialmente molesto por la marcha del ecuatoriano. El asturiano, muy serio, no escatimó a la hora de valorar la partida del sudamericano: "Le habrán pagado mucho más de lo que le podíamos pagar aquí, pero para mí se precipitó porque dinero este año había". Acto seguido, Lastras fue aún más contundente y calificó a Carapaz como una persona poco digna de su confianza: "Su futuro no me preocupa. No ha mostrado lealtad y a un tío que no es leal en mi equipo no lo quiero". Carapaz llegó a Movistar en 2017 y, dentro del conjunto azulón, había progresado muchísimo. Cuarto en el Giro del 2018, tras su victoria en 2019 en Movistar se frotaban los ojos, conscientes de que tenían a una joya con recorrido por delante. Baza para la Vuelta, también estaba previsto su estreno como jefe de filas este año en el Tour, pero su fichaje por Ineos arruinó los planes e incluso aceleró otras contrataciones, que en ese momento permanecían aparcadas.

Richard Carapaz, celebrando su primer Giro de Italia con Movistar. (EFE)
Richard Carapaz, celebrando su primer Giro de Italia con Movistar. (EFE)

Una despedida fea

A decir verdad, los rumores sobre su marcha ya eran constantes antes incluso de que se iniciara 'la corsa', pero en Movistar apostaron a que continuaría porque esa era la sensación que les transmitía el ciclista y su entorno. El proyecto era muy atractivo: con Quintana y Landa con más de pie y medio fuera, él, que ya había acumulado experiencia y demostrado tablas como líder, sería el encargado de llevar la batuta en el Tour, con Soler y Mas como lugartenientes destacados (amén de Alejandro Valverde). Sin embargo, Carapaz prefirió buscar nuevos retos en Ineos, conjunto donde, a la vista está, no dispone de tanta libertad y jerarquía al compartir foco con otras estrellas internacionales como Chris Froome, Egan Bernal y Geraint Thomas. Pasa el tiempo y todavía hoy son muchos en el pelotón los que creen que la estrategia de los británicos no pasaba tanto por reforzarse, sino por debilitar a un rival directo. Carapaz, deslumbrado, firmó para maldición de Movistar.

En julio se anunció el compromiso, que llevó a los españoles a romper también con Acquadro, y desde entonces al corredor le persigue cierta etiqueta de pesetero. Tanto es así que este martes, en un directo de Instagram para ESPN, salió al paso para defenderse de las pestes de Lastras en el documental: "No fui desleal en ningún momento. Yo he dado más de lo que me había pedido Movistar. Como corredor, hice lo mejor posible y si no me valoran cada uno sacará sus conclusiones". Sea como fuere, el último tramo de la temporada 2019 no deja en buen lugar al ecuatoriano, que pecó de irresponsable e imprudente al acudir sin avisar a un criterium en Holanda. Allí se cayó, se lesionó y echó al traste la planificación del equipo, que le esperaba para asaltar la Vuelta a España, última grande del año. Hubo reproches. Estaba previsto que, a pesar de todo, Carapaz pudiera despedirse en condiciones conquistando el jersey rojo de la ronda española, pero no participó cuando ya se encontraba en Alicante, puerto de salida, concentrado, afeando definitivamente su paso por el equipo que le convirtió en profesional.

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