La tensión de Alberto Contador y el duelo a quemarropa contra Armstrong en el Tour
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"¿Respeto?, aprende tú a respetar primero"

La tensión de Alberto Contador y el duelo a quemarropa contra Armstrong en el Tour

Ambos ciclistas se enfentaron, dentro del seno del mismo equipo, por el Tour 2009. Una edición tensa cargada de reproches que ganó el español. Fue la última 'grande boucle' que conquistó

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Alberto Contador y Lance Armstrong, durante la sexta etapa del Tour de Francia 2009. (EFE)

Fue el duelo a quemarropa del Tour 2009. La confrontación entre Alberto Contador y Lance Armstrong, alimentada con pólvora desde que el americano anunciara su regreso al pelotón tres años después de su retirada, no se hizo esperar en el seno del conjunto Astana. Armstrong no volvía por dinero, no lo necesitaba, sino para callar bocas. Las acusaciones de dopaje en torno a su figura no cesaban y el texano necesitaba dar otro golpe encima de la mesa para sacudirse a sus enemigos. Armstrong jugó psicológicamente con Contador, el nuevo y aclamado campeón, durante 21 etapas, pero el español se impondría para sumar su segundo (y último) Tour, con Armstrong tercero.

La rivalidad entre ellos trascendió al ciclismo. Dos estilos opuestos tanto encima de la bicicleta como ante los micrófonos, que rozó el esperpento y dividió a los aficionados. “Es un español que vive siempre en el mismo sitio. Tiene sus amigos, su familia, la calle donde creció, su país, su afición... Está rodeado de pelotas”, llegó a decir Armstrong, que buscó desesperadamente desestabilizarle durante la competición, sacarle de la carretera. Alberto no rehuyó el enfrentamiento dialéctico y se le encaró. El pinteño, herido en su orgullo profesional, no toleró menosprecio alguno. Si su relación por aquel entonces ya era pobre ahora, con el paso de los años, se ha vuelto inexistente.

placeholder Armstong y Contador, una rivalidad corta, pero única en el ciclismo. (EFE)
Armstong y Contador, una rivalidad corta, pero única en el ciclismo. (EFE)

Que Contador no guarda buen recuerdo de aquella época es más que evidente. La tensión que se respiraba en el equipo kazajo dirigido por Johan Bruyneel por poco le aparta del objetivo. Alberto tuvo que hacer la guerra por su cuenta para cosechar el amarillo porque nadie en el equipo apostó por él. Su lugarteniente, Benjamin Noval, no entró a última hora en el grupo de elegidos para la carrera y se quedó desamparado. No fue premeditado, según él, la idea era debilitarle a toda costa. Llegó un punto que el madrileño desconfió de todo y de todos, como él mismo ha desvelado en una entrevista con el youtuber (y cicloturista) Valentí Sanjuan. "El Tour empezó con polémica sobre quién era el líder. Mi bicicleta dormía en la habitación de mi mecánico... Yo intentaba tenerlo todo controlado. Tres días antes de empezar el Tour me comunicaron que Noval no venía. Dije: 'es una broma'. Intentan desestabilizarte en muchos puntos. Hubo momentos complicados y de bajón", recuerda el pinteño.

"Ahora nos reímos, pero tela..."

Alberto se olía la trampa desde el principio y no escatima en detalles: "Antes de empezar el Tour fui a hablar con Lance directamente a su habitación y me dijo: 'para mí es mejor que ganes tú el Tour'. Eso fue el día antes de la primera contrarreloj (Mónaco). Luego vi que puso por Twitter: 'mañana en la contrarreloj veremos quién es el líder'. Perdí el tiempo y la siesta". De ese prólogo, que concluyó con la victoria de Cancellara, Contador destapa otra curiosa anécdota: tuvo que pagar de su bolsillo al equipo Milram (extinto) una rueda lenticular, ya que en el Astana le denegaron las dos que tenían para ofrecérselas al estadounidense: "Cuando aparecí en la rampa de salida con esa rueda, Armstrong se sorprendió y el director deportivo le dijo que yo la había comprado. Estuvo simpática la situación. Ahora nos reímos, pero tela..."

En la tercera etapa de aquella edición, Contador se dio de bruces con la realidad y resolvió sus dudas: para los kazajos, no había más líder que Armstrong. En un día que no parecía demasiado trascendental, el viento rompió la jornada. El español, despistado, se quedó atrás en los abanicos provocados por el Columbia y su equipo no le ayudó a reintegrarse en la cabeza, donde sí iba el texano. Nadie le socorrió. "¿Quién cree que Armstrong no es el líder?", comentaba Óscar Pereiro. con guasa, en meta. "George Hincapie, su amigo de confianza (de Armstrong), me dijo que iban a cortar el pelotón. Hubo un corte, Lance se puso delante y yo me quedé detrás. Mi equipo tiraba delante cuando se supone que yo era el líder. Se ve que la radio se había roto... Ese día Armstrong me metió 40 segundos", subraya el pinteño.

Quizá por despecho, también porque consideró que se la habían jugado y porque se veía más fuerte, Alberto dinamitó la carrera unas jornadas después, en la etapa ocho con final en Andorra, primera cita montañosa. Lo hizo sin autorización, incumpliendo la táctica inicial de Astana para ese día: "En la reunión anterior a la etapa dijo Bruyneel: 'Hoy vamos a ir tranquilos, en grupo, no nos interesa otra cosa'. Yo me subía por las paredes. Estaba deseando que llegara la montaña para reventar la bici y me dicen que tranquilo, pues no. Después de esto consulté a un compañero mío de equipo que era neutral en todo esto. Me dijo: 'Alberto, antes de que se te quede cara de tonto a ti, que se le quede a él'. El primero en arrancar fue Cadel Evans. Luego Van der Broeck y dije: 'esta es la mía'. Les pasé a los dos y llegué solo a meta".

placeholder Contador y Armstrong, un saludo frío en el podio de París. (EFE)
Contador y Armstrong, un saludo frío en el podio de París. (EFE)

"No me jodas"

El movimiento causó indignación en Armstrong, al que el español había superado en la general, y se produjeron los primeros toques de atención serios: "Él dijo en el autobús que yo no había respetado la táctica del equipo. Le corté: 'Si tú quieres respeto, eres el primero que tienes que darlo. Me lo has faltado a mi desde el principio de año como a todo el equipo'. Me interrumpió y soltó: 'Ok, pistolero'. Después todos bajaron del vehículo y nos quedamos solos. Se acercó y me avisó: 'No me jodas'. Armstrong me llevaba atacando por Twitter desde diciembre: 'Mucho talento, pero demasiado joven. Tiene mucho que aprender', decía todo el rato". Alberto no dejó amilanar y esperó de nuevo su oportunidad para golpear a Armstrong en el asfalto. Fue en Verbier, en la decimoquinta etapa, cuando demarró del grupo de favoritos y se marchó en solitario hasta la cima. Su victoria le vistió de amarillo. Armstrong perdió 1m 37s. Alberto ya no soltaría el maillot y llegaría con él a París para sumar su segundo, y a la postre último, Tour. Andy Schleck y Armstrong completaron el podio. La ceremonia de premios, la más tirante que se recuerda en años.

Contador y Armstrong volvieron a verse las caras al curso siguiente, pero no bajo la misma formación. El americano había abandonado Astana, llevándose a la mayor parte de los compañeros con él, para integrarse en el RadioShack. El resto es historia. Contador ganó de nuevo ese Tour, pero se le retiró, junto al Giro de Italia 2011, por dopaje. Sobre Armstrong recayó, en 2012, un castigo aún mayor: se le desposeyó de todos los resultados deportivos desde 1998 hasta 2011, incluidos los siete Tour que le permitieron proyectar su imagen.

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