No supieron aprovechar su superioridad

Las sombras de Movistar: por qué el mejor equipo del Tour pecó de individualismo

El conjunto telefónico subió al podio de París como el mejor de la ronda gala, pero su unión en carrera fue prácticamente inexistente entre sus líderes. Sabor agridulce para los de Eusebio Unzué

Foto: Movistar, en el podio del Tour de Francia como vencedores de la clasificación por equipos. (EFE)
Movistar, en el podio del Tour de Francia como vencedores de la clasificación por equipos. (EFE)

En Val Thorens, la última subida alpina de este pasado Tour de Francia, Movistar lo tenía todo a su favor. Eran los únicos de un escueto grupo que disponían de hasta cuatro representantes, a saber: Marc Soler, Nairo Quintana, Mikel Landa y el campeón del mundo, Alejandro Valverde. A falta de unos pocos kilómetros para la meta, todo hacía presagiar que los telefónicos sumarían su segunda victoria. Vincenzo Nibali caminaba por delante, a una distancia aproximada de 30 segundos. La teoría indicaba que al 'Tiburón' no le alcanzaría, pero el desprósito del conjunto telefónico le sirvió al italiano la victoria en bandeja.

En vez de pedalear en bloque y tirar para aproximar a Valverde, su mejor baza y de lejos el más rápido del reducido pelotón, cada uno decidió hacer la guerra por su cuenta. Marc Soler fue el primero en saltar de la terna de favoritos, luego le siguió el menudo colombiano y, para rematar, Mikel Landa en los instantes finales. Anarquía total. A Valverde se le debió de quedar cara de pocos amigos. El murciano perdió una oportunidad única de levantar los brazos en la ronda gala ataviado con el arcoíris, con todo lo que eso supone. Las individualidades, una vez más, mataron a Movistar. El mejor equipo del Tour corrió como si no lo fuera.

Porque el éxito en esta particular clasificación y la foto en los Campos Elíseos no esconden el desgobierno en la formación dirigida por Eusebio Unzué. Los españoles venían al Tour a ganar la individual y se tuvieron que conformar con una victoria parcial en Valloire y tres corredores en el top10 (ninguno en el podio). Resultados meritorios, pero no suficientes. De hecho, más allá de caídas y alguna dosis de mala suerte, la sensación entre los aficionados y expertos es que los telefónicos podían haber hecho mucho más. Probablemente, tenían al mejor equipo para la montaña y no supieron aprovecharlo.

Movistar, durante la pasada crono por equipos del Tour de Francia. (Reuters)
Movistar, durante la pasada crono por equipos del Tour de Francia. (Reuters)

Lo que mal empieza...

Las cosas empezaron torcidas prácticamentes desde el inicio porque la crono por equipos de la segunda etapa supuso el primer varapalo serio para los españoles. En Bruselas, Movistar perdió 45 segundos respecto a Ineos en tan solo 27,6 kilómetros de recorrido. Desde la formación lo tomaron como algo "aceptable", pero aquello empezó a lastrar. Antes de la disputa de esa contrarreloj se hablaba de perder en torno a 25 segundos y finalmente fueron muchos más. La salida en 2018 de Jonathan Castroviejo rumbo al conjunto británico debilitó considerablemente en este tipo de recorridos a los telefónicos, que le echan de menos.

Luego llegó la caída de Landa en los abanicos de Albi, quizás evitable si hubiera ido protegido por sus compañeros, y la desconexión de Quintana en el Tourmalet que significó el primer cruce de declaraciones entre los principales líderes de la formación. Marc Soler tiraba con fuerza del grupo hasta que miró atrás y vio al bocayense, jefe de filas, descolgado. Nairo no había avisado previamente a sus compañeros de que se encontraba exhausto y rompió por completo la estrategia del equipo, que levantó el paso. Valverde le acusó directamente en meta y él se defendió respondiendo que no quería "joder" el buen momento de Landa y sus intenciones de buscar la etapa.

Al día siguiente las tensiones se acrecentaron un poco más. Landa, convertido en el nuevo capo tras el desplome del cafetero, atacó para exhibirse, valiente, a 40 kilómetros de meta. Quintana viajaba por delante, en la fuga, y cuando el de Vitoria llegó a su altura y buscó un relevo no lo encontró. Nairo directamente ni le miró y Mikel, confuso por la actitud de su compañero, decidió poner tierra de por medio para continuar con la ofensiva pocos minutos después. No podía esperar. "Yo creía que podía tirar un par de kilómetros", lamentó el vasco ante la prensa. El desdén de Quintana se extendió poco después con Valverde, que tampoco recibió amparo. "Lo que espero de verdad es que no pudiera ayudarnos, su apoyo nos hubiera venido muy bien", le atizó el murciano. El colombiano aseguró encontrarse "con poco aire", situación que le privó de echar un cable, aunque sus explicaciones no terminaron de convencer a nadie. Nairo ya se sabía fuera de Movistar de cara al curso que viene.

Nairo Quintana celebra su victoria en Valloire tras una larga escapada. (EFE)
Nairo Quintana celebra su victoria en Valloire tras una larga escapada. (EFE)

El error en el Izoard

Los nervios no se templaron y las críticas aumentaron con el paso de las horas. Movistar, a través de un vídeo publicado en sus redes sociales, decidió salir al paso para transmitir una imagen de unidad y concordia con sus tres espadas y su director, Eusebio Unzué. Por supuesto, aquella jugada corporativa no se la creyó nadie y fueron los propios corredores los que dinamitaron su confección al final del día. Landa afirmó que se grabó "de cara al exterior" y Valverde reconoció que el equipo había tenido "sus más y sus menos" con Quintana, que aquella jornada perdió un minuto más en la general debido a una montonera.

Todo cobró una nueva dimensión en el Izoard, la primera cita alpina del Tour. Allí Movistar realizó la peor estrategia que se le recuerda. Con Nairo en la fuga a más de siete minutos del pelotón, situación que le metía de nuevo en la lucha por el cajón de París, Marc Soler encabezó el pelotón para imponer un fuerte ritmo que recortó en más de tres minutos la distancia con la escapada. Se esperaba un 'hachazo' de Landa, pero este no llegó. El colombiano atacó por delante y se marchó en soltario para ganar en la cima del Valloire. Al triunfo de etapa el 'escarabajo' le podía haber sumado un puesto de podio, pero el empuje de sus compañeros en el grupo se lo impidió. Movistar se dio cuenta de su error tarde, pues lo mejor hubiera sido cederle la responsabilidad a otros, y se pegó un tiro tremendo en el pie. Celebraciones, las justas.

En Val Thorens, en la penúltima y recortada etapa del Tour tras los desprendimientos, todo terminó de cobrar sentido. Mikel y Nairo se quitaron los pinganillos e hicieron la guerra por su cuenta en vez de apoyar a un Alejandro Valverde que tenía las suficientes piernas como para rematar con una gran victoria y poner fin a la sequía española en esta edición. Movistar se marcha de Francia con una sensación agridulce y el objetivo incompleto. Gozaban de una gran oportunidad debido a las bajas y la falta de equipos capaces de controlar en todo momento la carrera y no supieron jugar con las cartas a su favor. Una lástima. Eso sí, la 'tricefalia' ya no volverá: Nairo lo tiene hecho con el Arkea francés y Landa, pese a que se lo está pensando, también podría marcharse del equipo hacia tierras más exóticas.

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