Movistar jugó bien sus cartas

La versión más animal de Mikel Landa o por qué peleará por el podio del Tour de Francia

El vasco atacó a 40 kilómetros y recortó diferencias con todos sus rivales excepto con Thibout Pinot. Los telefónicos se desquitaron y Alaphilippe sufrió para no perder demasiado tiempo

Foto: Mikel Landa afronta los últimos kilómetros de la subida a Prats d'Albis junto a Pinot. (EFE)
Mikel Landa afronta los últimos kilómetros de la subida a Prats d'Albis junto a Pinot. (EFE)

Al César, lo que es del César. A Movistar la apuesta del pasado sábado en el Tourmalet no le salió bien. Marc Soler tiró y Nairo Quintana, el entonces líder del conjunto telefónico, cedió una vez más en el Tour de Francia. El colombiano, que no avisó a sus compañeros de que estaba perdiendo posiciones, perdió todas sus opciones al podio de París y Mikel Landa, que aguantó con los grandes favoritos hasta meta, se convirtió en el nuevo capo. Este domingo el vasco, y su equipo, decidieron dar un paso más. Landa activó su versión animal. A seis minutos de Alaphilippe y cuatro minutos del podio, emprendió la aventura para volver a ilusionarse con el cajón de los Campos Elíseos. Mikel se desató y vuelve a soñar. "El landismo nunca muere", comentó entre risas en meta. Ojo. Movistar se desquitó por completo.

A 40 km de meta, valiente, soltó el ataque y se marchó para adelante sin miedo. Fuglsang amagó con seguirle, pero enseguida desistió. El alavés iba con una marcha más en el segundo puerto de la última jornada alpina, el Mur de Peguere. La huida de Landa provocó un terremoto en Ineos, al que le cedieron de golpe y porrazo tres corredores. Jumbo-Visma tomó el mando. Mikel no levantó el pie del acelerador y, poco a poco, fue abriendo un hueco notable. Los pupilos de Eusebio Unzué jugaron bien sus cartas metiendo a Nairo Quintana, Marc Soler y Andrey Amador en una escapada que fue desintegrándose con el paso de los kilómetros.

Mikel tenía apoyos. Su cara resplandecía como en los mejores días del pasado Giro o el del 2015. Con el cuchillo en la boca, avanzó sin mirar atrás y conectó con Soler y luego con Amador, que le hicieron fácil el descenso y le sirvieron el postre a pie del Prat d'Albis, la ascensión final (11,8km al 7%). La etapa fue durísima desde el principio. La fuga, de 35 unidades, quería la victoria pero el pelotón no estaba para grandes concesiones, menos con bonificaciones en juego. Enric Mas, hasta el sábado maillot blanco a mejor joven, dijo basta en la primera montaña. El debutante, afectado por un problema gastrointestinal, se quedó. Sin duda, pagó caro el sobreesfuerzo de la crono y el del Tourmalet. El día de descanso de este lunes le vendrá bien para recuperar y reciclarse para lo que queda.

Mikel Landa, en el podio como ciclista más combativo de la jornada. (EFE)
Mikel Landa, en el podio como ciclista más combativo de la jornada. (EFE)

Todo lo contrario que Landa, que peleará hasta la semana que viene por un tercer puesto. "¿Por qué no puedo luchar por el podio? Cedí mucho tiempo por culpa de la caída, pero en los Alpes nos faltan por subir puertos de más de 2.000 metros en tres jornadas muy exigentes", adviritó el telefónico. No hay grandes dominadores en este Tour, que está más abierto que nunca. Nadie controla con suficiencia y eso, a Mikel, le viene como anillo al dedo. En el caos se mueve como pez en el agua.

Quintana ni le miró

Una vez comenzó el Prat D'Albis Landa se topó con Quintana, que ni le miró. El colombiano le ayudó lo mínimo, pues se encuentra totalmente fundido, y Mikel no esperó. "Un par de kilómetros de relevo no me habrían venido nada mal", le dejó como recado. El vasco, desencajado por la actitud del cafetero, metió una marcha más y soltó al grupo perseguidor (Bardet, Martin...) para presionar a Simon Yates, cabeza de carrera. Por detrás, Pinot pasó a la ofensiva y quemó las baterías de Julian Alaphilippe. Francés por francés. El del Deceuninck aún conserva el liderato por minuto y medio, pero ve como todos sus rivales se le acercan en la clasificación, también Geraint Thomas. De todas las maneras, 'chapeau' por él porque aunque no aguante en los Alpes su trabajo ya está hecho.

Yates, vigente ganador de la Vuelta a España, ganó la etapa y a 33 segundos llegaron Landa y Pinot. El resto de los candidatos perdió tiempo, aunque ninguno como Alaphilippe, el gran damnificado. El carrerón de Landa solo es comparable con el de Alejandro Valverde, que aguantó como en sus mejores días y ya es octavo en la general. Increíble lo del campeón del mundo, que nunca quiere disputar y, por unas cosas o por otras, su talento le obliga a ello. Movistar estuvo inteligente y se desquitó del fracaso del viernes. Fueron los más atrevidos y se espera que, en días sucesivos, sigan con esta estrategia del todo o nada. Mikel Landa pilló un buen bocado y ya se sitúa a poco más de tres minutos del tercer cajón del podio, que cierra Kruijswijk.

Con todo, es imposible no acordarse de aquella desgraciada caída de la primera semana, en la que perdió más de dos minutos. "Un día estás arriba y otro, abajo. Así funciona el ciclismo. Aún se le puede dar la vuelta a la clasificación, queda terreno y lo intentaremos", concluyó. Si no fuera por la mala suerte, estaría disputando de tú a tú el Tour de Francia.

Así va la general tras la etapa del domingo
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