Geraint Thomas perdió más tiempo

La exhibición de Alaphilippe en el Tourmalet para alejar a sus rivales del Tour de Francia

El francés volvió a sorprender para meter tiempo a casi todos sus rivales directos en la lucha por el Tour. No es escalador puro y subió como si lo fuera. Landa, el mejor de Movistar.

Foto: Alaphilippe, durante la subida final al exigente Tourmalet. (Reuters)
Alaphilippe, durante la subida final al exigente Tourmalet. (Reuters)

No solo no reventó en el Tourmalet, sino que todavía consolidó aún más su liderato. Alaphilippe entró segundo en la cima francesa por detrás de su compatriota Thibout Pinot, que demarró en los últimos metros para levantar los brazos en solitario, pero estira su sueño de París. El del Deceuninck volvió a dar la campanada en una jornada exigente y poco propicia para él. En terreno de escaladores puros, subió como el mejor de todos ellos y los dejó atrás. Adiós. Geraint Thomas, el vigente ganador del Tour de Francia, cedió como nunca. El francés, que está dinamitando las apuestas previas de la carrera, abre brecha y ya le saca más de dos minutos al galés. Increíble.

Ahora sí, Alaphilippe ya puede empezar a creérselo de verdad. La hazaña que está realizando hasta el momento es doblemente meritoria, pues ayer se vació para ganar en Pau con la mejor contrarreloj de su vida. Este sábado, cuando la cosa se ponía por primera vez seria ahí estuvo, con los mejores. No le temblaron las piernas y supo bien qué ruedas seguir en el punto caliente de una explosiva jornada con final en el temido Tourmalet (20km a más del 7% de media). Junto a Enric Mas, que a cinco kilómetros y medio dijo basta, se pegó como una lapa al Ineos. Movistar impuso un fuerte ritmo desde abajo, pero la estrategia de los telefónicos saltó por los aires cuando Nairo Quintana empezó a perder más y más metros. Marc Soler tuvo que levantar el pie de la locomotora y bajar a socorrer a su compañero, que nuevamente decepcionó.

Groupama decidió coger el testigo y aceleró para rematar al colombiano, asfixiado. Antes ya habían caído Adam Yates, Dan Martin, Richie Porte...un sinfín de ciclistas, pero no Alaphilippe, empujado en todo momento por el público local. "Ver que había hombres importantes que se quedaban me ha motivado", comentó. Con sus ya típicas muecas a lo Voeckler, el menudo corredor galo no soltaba prenda. Cada vez que Thomas y Bernal miraban atrás ahí estaba él, atento a sus movimientos. Valverde, que ahora encabeza a Movistar en la general individual, tuvo también que dejarse ir. David Gaudu -ojo a los canteranos franceses que se vienen- estaba montando una auténtica escabechina junto a Pinot. El grupo se despedazada en cada parpardeo. Sin embargo, Alaphilippe se agarraba a su amarillo como si no hubiera un mañana, en ocasiones cerrando el grupo. Cuando parecía que acabaría bajándose del tren, el del Deceuninck siempre tenía una dosis más de fe.

Alaphilippe, sonriente en el podio al término de la etapa. (Reuters)
Alaphilippe, sonriente en el podio al término de la etapa. (Reuters)

Quiso disputar la etapa

La subida agonizaba entre el gentío y el calor. Hasta ese momento, el grupo se había seleccionado por descarte. Nadie, salvó Barguil al poco de comenzar el puerto, había osado atacar. Mikel Landa resistía, con buena cara. Apenas quedaban ya siete unidades. Cabe preguntarse en qué posición estaría el vasco de no haber mordido el polvo en aquella etapa de Albi. A falta de dos kilómetros las cámaras enfocaron a Enric Mas, que ya sufría una demora de más de dos minutos y perdió el maillot blanco a mejor joven. Fue bonito mientras duró. Buchmann, otro de los agazapados que ha dado un salto de calidad tremendo, progresó para añadirle intensidad a la marcha y su movimiento cortó definitivamente a Thomas, que ya no consiguió engancharse. Alaphilippe, que iba a su estela, lo vio y le adelantó dedicándole una breve mirada torera. El francés se sintió tan poderoso que soñó incluso con la victoria, pero le faltó el 'rush' final que sí tuvo Pinot, el otro héroe galo al que la última Vuelta a España le sentó de maravilla.

Alaphilippe ha sacudido el Tour, provocando un terremoto de magnitudes gigantescas. Nadie daba un euro por él y ahí lo tienen. Por algo es 'el nuevo Valverde', porque es capaz de brillar en cualquier tipo de prueba, ya sea de un día, de una semana o de tres. A más de 2000 metros, metió tiempo a todos. El domingo tiene otra dura prueba en Prat d'Albis, pero si ha superado el Tourmalet nada puede asustarle ya. Lleva 12 victorias esta temporada, más que nadie. Su estado de forma, brutal. El curso pasado sorprendió llevándose el maillot de la montaña y este año quiere la gloria mayor, la foto como primer espada en los Campos Elíseos. "Por ahora estoy peleando conmigo mismo y con mis límites", zanjó. Hinault espera sucesor.

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