Toda Francia le anima

La revolución de Alaphilippe, el 'rockero' francés que aspira al Tour (como Enric Mas)

El francés, de enorme talento, consolidó su liderato tras exhibirse en la contrarreloj de Pau. Enric Mas, su compañero en el Deceuninck, marcha cuarto en la general. Alaphilippe no deja de sorprender

Foto: Julian Alaphilippe, con el maillot amarillo, entra en meta como vencedor de la crono. (Reuters)
Julian Alaphilippe, con el maillot amarillo, entra en meta como vencedor de la crono. (Reuters)

"No veo a Alaphilippe ganando el Tour de Francia", afirmó Alberto Contador en los micrófonos de 'El Larguero' de la Cadena Ser el pasado miércoles. Pues bien, el francés no ha encontrado mejor escenario para responder al pinteño que en la contrarreloj por excelencia de esta edición de la ronda gala. El del Deceuninck, ciclista todoterreno y especialista en las Ardenas, voló, literalmente, durante 27 kilómetros para imponerse con autoridad en la meta de Pau. Ha estallado la revolución.

Alaphilippe pasó por encima de todos con una facilidad asombrosa. Geraint Thomas se las prometía muy felices a primera hora de la mañaña y, a la postre, se tuvo que conformar con la segunda plaza y 14 segundos de pérdida. El de Ineos, como la práctica totalidad de los mortales, no lo vio venir. Julian no corre con la presión de París, cosa que juega su favor, y venderá carísima su piel. “No deseaba parecer un tipo pretencioso, pero sabía que conservaría el liderato. Arriesgué, competí muy a bloque… e indudablemente motivado por los aficionados que me animaron en el reconocimiento del trazado. ¿Cómo no corresponder con mi esfuerzo a tantos niños que me aclamaban? Ni siquiera escuchaba las órdenes de los directores por el alboroto”, comentó emocionado.

El francés ha dado un golpe de autoridad encima de la mesa, eso está claro. Lleva sorprendiendo a propios y extraños desde el inicio del Tour, cuando levantó los brazos en Eparnay. Perdió el maillot de líder en la Planche des Belles Filles en detrimento de Ciccone, que aprovechó una escapada, pero a la mínima oportunidad lo volvió a recuperar y ahora, tras su tremenda exhibición, lo consolida. Alaphilippe es, ahora mismo, el gran ídolo local. Este viernes el jolgorio entre los aficionados era evidente. Tiene a todo un país detrás, empujando. Francia lleva 34 años de sequía en el Tour, demasiados para quien siempre ha gozado de una cantera repleta de talento. El del Deceuninck mira a las cunetas y sonrie con su particular perilla, convertida en sello personal. Es una auténtica estrella del rock.

Alaphilippe afronta los últimos kilómetros de la crono de Pau. (Reuters)
Alaphilippe afronta los últimos kilómetros de la crono de Pau. (Reuters)

Ni Bardet ni Pinot, los protagonistas de la portada publicada por 'L'Équipe' previa al Tour no le hacen sombra. Sin duda, Alaphilippe es el gran triunfador de esta semana y media de carrera y ha empezado a creerse que puede ganar el Tour. También su escudero, un excelente Enric Mas que realizó una gran lucha contra el crono y ya es cuarto en la general, además de dueño del maillot blanco por delante de Egan Bernal. Ambos compañeros, valientes y decididos, han demostrado no acomplejarse frente a los grandes señalados al cetro. Alaphilippe va a más y se ha propuesto escalar las más altas cumbres como si de una cabra montesa se tratara, empezando por el Tourmalet este sábado. No tiene miedo. “Habrá que echarle huevos, igual que hasta la fecha [...] Aunque me atacarán y no disponemos de un grupo de escaladores para defendernos, quiero seguir vestido de amarillo", aseguró con entusiasmo.

"Confieso que me sorprendió"

Cada día que pasa, Alaphilippe gana enteros. Aún le queda un mundo, pero los rivales que al principio no le tomaban en serio ya le empiezan a respetar: "Si continúa a este nivel, será el campeón. Ahora mismo tiene las mejores piernas de este Tour”, señaló un Thomas que no daba crédito. "Confieso que me sorprendió. En mi caso, me moví en los márgenes habituales. Conseguí importantes diferencias sobre los adversarios y la carta de Bernal permanece activa. Lo único que no nos cuadró dentro del plan: la locura de etapa que se marcó Alaphilippe", apuntó el vigente ganador del Tour, que sabe que tiene un hueso duro de roer por delante. El galo se encuentra fresco, en un momento de forma dulce, pero si este fin de semana revienta en la dura ascensión al Tourmalet, que le quiten lo bailado, ya ha cumplido con creces. Sus paisanos, eso sí, lo tendrán muy presente en sus oraciones como en su día hicieron con Thomas Voeckler, el último gran héroe.

La táctica del conjunto belga pasará por esperar. Ver qué sucede. No están obligados a agitar la carrera, la guerra en todo caso la tendrán que iniciar otros, sobre todo los corredores de Movistar y Astana, los grandes damnifcados tras la contrarreloj. Nairo Quintana y Mikel Landa se han dejado casi dos minutos y tendrán que tensar la cuerda. El colombiano, el mejor situado del conjunto telefónico, marcha noveno rozando los cuatro minutos de demora. "Yo a Nairo le pido raza y voluntad [...] Necesita tener ambición e ir a por la carrera", indicó Óscar Pereiro en una reciente charla con El Confidencial. Alaphilippe estará atento, también Enric Mas, que correrá por su cuenta pero que a buen seguro cuidará del francés. Ambos viven en Andorra y se conocen más allá de la competición. Su conexión es buena. El Tourmalet, última prueba pirenaica, iniciará la cuenta atrás hasta París.

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