un grupo hidráulico desarrollado por rotor

Los españoles que desafiaron al ejército de Shimano y reinventaron el cambio en la bici

Nacida en 1994, y después de triunfar con los platos ovalados, la empresa española de componentes Rotor se ha lanzado a por los cambios de la bici, un terreno oligopolístico

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“Somos una empresa de ciclistas, queremos dar ventajas al ciclista, estamos enfocados hacia el usuario, a decirle “yo te voy a ayudar a montar en bici, a que corras más””. David Martínez es el responsable de ingeniería de Rotor, empresa española de componentes de bicicleta. Acaba de completar la temporada invernal de ciclocross y muestra un estado magnífico de forma. Familia aparte, el resto de su tiempo lo dedica a pensar, crear y perfeccionar los productos de la marca.

Nacida en 1994, la necesaria evolución de Rotor y una cierta osadía empresarial llevó a poner el ojo en un coto vedado en esta industria: un grupo completo de cambio, el componente más importante de una bicicleta y que mueve miles de millones en facturación a nivel mundial. “Era una idea un poco romántica, David contra Goliat, la única forma de tirar hacia arriba, sin complejos. Según nuestras capacidades, Pablo Carrasco (uno de los dos fundadores de Rotor) y todo el equipo de ingenieros pensaron: “cómo se le puede meter mano a un grupo de bicis, cuando está todo inventado””, explica David. Y así nació el ‘UNO’, el grupo hidráulico diseñado y fabricado íntegramente en España.

El oligopolio de los dos grandes

Nacho Estellés es abogado y Pablo Carrasco, ingeniero. Amigos de juventud y grandes aficionados al ciclismo, a primeros de los noventa intentaron desarrollar un sistema de pedaleo que eliminara los puntos muertos. Pablo se centró en el plato oval, sin éxito inicial. Siguió un sistema de bielas de desarrollo variable que lograra ese mismo objetivo. Fueron años de altibajos que les llevaron de nuevo a los platos ovalados, los Q Ring. Aquí arrancó su éxito, sellado con la victoria de Carlos Sastre en el Tour de Francia de 2008. Hoy, Rotor ofrece platos, bielas, bujes, potenciómetros y otros productos tanto para bicicletas de carretera como de montaña. En el presente factura cerca de 15 millones anuales, con distribución estructurada en 42 países.

Aquella odisea técnica y empresarial forjó un particular espíritu de resiliencia e innovación en todos sus miembros. “Te encuentras un límite para el crecimiento de la marca, de la empresa, y del propio usuario”, explica Estellés a El Confidencial, “ya tienes a cien mil personas que te compran un plato ovalado, y que te piden más componentes porque les gusta la marca y están orgullosos de llevar un plato que funcione. En este momento nos dimos cuenta de que, si queríamos ser fabricantes de componentes, solo podíamos tener un futuro de permanencia y éxito si tenemos un grupo”.

Pero en este campo funciona un verdadero oligopolio integrado por el gran gigante japonés Shimano y, en los últimos años, el gran crecimiento del norteamericano Sram. “Shimano y Campagnolo históricamente han tenido el control de la tecnología de los cambios de marchas, muy protegida por las patentes. Solo en la maneta hay doscientas patentes de las dos marcas. Y esto les ha permitido ser tan grandes porque eran los únicos que tenían los cambios de marchas, y a medida que el mercado de la bici ha ido creciendo, los demás estábamos bloqueados”.

Una alternativa a los dos sistemas tradicionales

Penetrar la coraza de ese oligopolio requiere fortaleza económica y habilidad técnica que pueda también pueda ser defendida legalmente. “En temas de infracción de patentes hay una estrategia fuerte de defensa o ataque de estas empresas que, como no tengas músculo financiero, aunque tengas razón en la parte legal, no puedes defenderte ante los procesos legales que te plantean”, explica David. Rotor necesitaba ese músculo económico. Hace años la sociedad de capital riesgo Mobius ayudó en el viaje. En 2014 salió del accionariado para entrar otra sociedad inversora, ProA Capital, que permitió emprender la aventura del grupo ‘UNO’.

A diferencia de muchas empresas del sector, Rotor fabrica en España prácticamente todos sus productos en sus instalaciones de Ajalvir. Nada de Asia. En 2008, el polígono industrial empezó a perder empresas por la crisis, lo que se aprovechó para ampliar la estructura de producción. “Cuando vienen nuestros embajadores que usan los productos de la marca pueden ver aquí mismo cómo los fabricamos, desde la creación conceptual hasta el producto terminado”, explica Estellés.

Muy ligero, incluso con los frenos de disco

El medallista olímpico Carlos Coloma, con Rotor.
El medallista olímpico Carlos Coloma, con Rotor.

Uno de ellos Carlos Coloma, medallista de bronce de bicicleta de montaña de los últimos juegos olímpicos de Río de Janeiro. “El UNO es un grupo exclusivo. Es hidráulico, lo que hace que sea una gran combinación para montar con frenos de disco, cuenta con una estética muy diferente en comparación con el resto de la oferta del mercado, y es ideal para bicicletas montadas a la carta de gama alta" explica uno de los ciclistas más destacados que utiliza los productos de la marca, como también el equipo profesional Dimensión Data o el triatleta español Mario Mola, entre otros.

“La estrategia era posicionarnos como una alternativa de tecnología. Los grupos electrónicos tienen sus ventajas y desventajas, igual que el mecánico de toda la vida”, explica Estellés, “lo que hemos querido hacer es coger lo que más valoraban los usuarios de ambos sistemas y ofrecer una alternativa. Intentamos ir a un público diferente, que valora esto como aquellos que valoran el plato oval”. El ‘UNO’ ofrece un tacto propio, seco y preciso y, sobre todo, un gran ahorro de peso frente a la competencia con los frenos de disco incorporados, como pudo comprobar El Confidencial al rodar unos kilómetros junto a David Martínez.

"No tirar nunca la toalla"

“Uno de nuestro principales problemas con los platos ovales fue que Shimano los puso en el mercado y fracasó. Y cuando tú llegas a una tienda con tus ovales y les dices: ‘pruébalo que funciona’. “Ya, si Shimano lo intentó y fracasó, vas a enmendarles tú la plana a Shimano”, te decían. Esto nos ha costado dios y ayuda. Pero para mí, que con quinientos ingenieros de I+D Shimano no lo consiguiera, que lleguen unos españoles y hagan un plato oval que funciona, que gana el Tour, y que consigue abrir el melón, es increíble. Esto es por no haber tirado nunca la toalla” Con el grupo UNO, otro tanto.

““Lo que tiene Rotor es el talento, la genialidad, y los cojones, por decirlo así”, explica Estellés, que ha vivido todo tipo de peripecias desde los inicios de la empresa. “Hay que tener esa visión y fe, ver el final del túnel, o no verlo y seguir picando adelante con esa visión. Es lo que nos ha pasado con los diferentes productos en Rotor. Y también es un mensaje frente al imperialismo del mundo japonés y americano, de que está la alternativa española y europea que busca la calidad y la innovación. Vamos, David contra Goliat”.

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