SE TRATA DE UN INVENTO ESPAÑOL

El plato misterioso con el que Sastre conquistó París

Detrás de la sorprendente victoria de Carlos Sastre en el Tour de Francia hay un misterioso invento. Se trata de una creación de la alta tecnología

Foto: El plato misterioso con el que Sastre conquistó París
El plato misterioso con el que Sastre conquistó París

Detrás de la sorprendente victoria de Carlos Sastre en el Tour de Francia hay un misterioso invento. Se trata de una creación de la alta tecnología española: un plato ovalado que logra optimizar las prestaciones del ciclista mejorando su pedaleo y reduciendo el cansancio. La marca de equipamiento ciclista Rotor, con sede en Madrid, surtió con su innovador Q-Rings al abulense en los momentos decisivos de la ronda gala. Al no ser esta empresa el habitual proveedor del equipo de Sastre, el CSC, sus jefes le prohibieron lucir la marca en el plato de su bici, pero ahora es justo reconocer su importante papel en el triunfo del español.

Aunque a priori el ciclismo parezca un deporte sencillo de practicar cuya mayor dificultad reside en las capacidades físicas del ciclista, detrás de la fabricación de cada bicicleta profesional hay proyectos, investigaciones e iniciativas similares a las de los deportes de motor. En las últimas décadas, ha habido infinidad de evoluciones en las bicis buscando siempre sacar el mayor rendimiento del profesional en la alta competición. Y con el Q-Rings podemos estar asistiendo a uno de los avances más importantes para los ciclistas.

La gran motivación del abulense ante la posibilidad de ganar su primer Tour, unido a este novedoso plato, lograron que, en la determinante contrarreloj del pasado sábado, Sastre lograra defender la primera posición de la general perdiendo sólo menos de medio minuto con respecto a un especialista como Cadel Evans, gran favorito en esos momentos para hacerse con el triunfo final de la carrera más importante del calendario ciclista.

La clave del buen resultado que le han dado a Sastre estos platos ovalados reside en las grandes prestaciones que aporta al usuario, debido, principalmente, al desarrollo variable. Tal y como explica Rotor, con los Q-Rings se consigue así que “el ciclista corra más y se canse menos, gracias a un mejor aprovechamiento biomecánico de su esfuerzo. Los Q-Rings reducen los puntos muertos y consiguen un pedaleo más natural y eficiente, consiguiendo un 5,1% más de potencia y un 9,1% menos de lactatos, gracias a que su ovalidad aumenta el desarrollo progresivamente durante la bajada del pedal, que es cuando el ciclista genera el 90% de la potencia”. Puede ser utilizado por cualquier profesional al llevar el sistema OCP de regulación del ángulo óptimo, que permite adaptarlo a cualquier estilo de pedaleo.

Por ejemplo, para un plato de 53 dientes, en el punto muerto superior (biela vertical y arriba), el plato Q aplica un desarrollo equivalente a un plato circular de 51 dientes; posteriormente, según el pedal va bajando y la pierna va desarrollando toda su potencia, el diámetro del plato Q se incrementa con lo que el desarrollo sube, hasta llegar a aplicar una fuerza equivalente a un 56 en el momento de máxima potencia. Además, este sistema es mucho menos dañino para las rodillas, articulaciones donde los ciclistas sufren la mayor parte de lesiones por su actividad diaria.

Los Q-Rings son el resultado de años de investigación y perfeccionamiento. Un análisis exhaustivo elaborado por la Escuela de Fisioterapia de la Universidad de Valladolid en colaboración con la Asociación Deportiva Galibier de Pamplona dejó muy claro las virtudes de este sistema. A partir de entonces, poco a poco son más los ciclistas que se animan a probarlo y que, como en el caso de Sastre, disfrutan de sus beneficios.

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