última rueda de prensa antes del combate

McGregor planta a Khabib por una botella de whisky: "Rata, terrorista, nazi"

La pelea más esperada en la historia de las artes marciales mixtas está al rojo vivo tras la última comparecencia ante los medios ofrecida por los dos aspirantes al cinturón de peso ligero

Foto: Khabib Nurmagomedov, durante la rueda de prensa de la UFC 229 del 20 de septiembre. (Noah K. Murray/USA TODAY/Reuters)
Khabib Nurmagomedov, durante la rueda de prensa de la UFC 229 del 20 de septiembre. (Noah K. Murray/USA TODAY/Reuters)

La pelea más esperada en la historia de las artes marciales mixtas está al rojo vivo tras la última comparecencia ante los medios ofrecida por Conor McGregor y Khabib Nurmagomedov antes de enfrentarse por el cinturón del peso ligero. Tras contestar a las preguntas de los periodistas, el ruso se cansó de esperar a su rival y dejó solo al presidente de la UFC, Dana White, que restó importancia al asunto: "Ya hubo una rueda de prensa, lo importante es el pesaje de este viernes y la pelea del sábado".

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'The Notorius' llegó media hora tarde, pero fiel a su estilo. "El irlandés ya está en la ciudad, hijos de puta", se presentó con una botella de whisky en mano, para luego calificar de "rata, terrorista y nazi" al actual campeón, que ostenta la racha de imbatibilidad más larga de la historia. Jaleado por el público, calentó el ambiente a base de amenazas y confirmó que ganará "alrededor de 50 millones de dólares" por el combate, aunque asegura que se subirá al octágono "por la adrenalina".

Como ya ocurriera en el primer careo de Nueva York, McGregor aprovechó el espectáculo para promocionar su marca de bebidas alcohólicas 'Proper Nº Twelve' mediante constantes ataques a los hermanos Jameson, propietarios de la compañía líder en Irlanda. Todo lo contrario hizo Nurmagomedov, que destiló profesionalidad en sus respuestas y se retiró abucheado: "Tengo una agenda apretada, soy puntual. No es mi culpa que otros no lo sean".

No obstante, la bestia de Daguestán dejó claro que el combate de la UFC 229 se ha convertido en un reto personal: "Gane o pierda, no le daré la mano". La enemistad de ambos luchadores va más allá de las agitaciones que caracterizan al púgil de Dublín y se remonta al momento en que Khabib abofeteó a Artem Lobov, compañero de entrenamiento de su contendiente. La situación llegó al límite cuando McGregor atacó un autobús en cuyo interior se encontraba el ruso y acabó en el calabozo, condenado a pagar una multa por desorden público.

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