una chica calmada fuera del octógono

Cris Cyborg, la luchadora más violenta de la UFC aniquila a su rival en 205 segundos

La brasileña Cris Cyborg logró defender su título por segunda vez, esta vez frente a Yana Kunitskaya, en Las Vegas, en UFC 222 y ya se piensa en un emparejamiento con Nunes

Foto: Cyborg acorralando a Kunitskaya en la UFC 222.
Cyborg acorralando a Kunitskaya en la UFC 222.

“Siempre fue una chica tranquila, nunca me dio la lata. No salía de fiesta, ni llegaba tarde a casa. Le encantaba jugar al balonmano y cuando ganaba alguna medalla se ponía muy contenta. Era una niña muy buena”. Sí, por mucho que pueda sorprender estas son las palabras con las que la brasileña Cerisma describe a su hija Cristiane, más conocida como Cris Cyborg. ¿Amor de madre? Puede ser, pero no es la única que la define de esta manera. Tito Ortiz, uno de sus entrenadores, siempre ha dicho que es una persona “absolutamente adorable... fuera de la jaula”. Un matiz muy acertado por parte de su entrenador, porque dentro de un octógono de UFC Cris se transforma en una guerrera despiadada, capaz de aplastar a toda una aspirante al título, Yana Kunitskaya, a los tres minutos del primer round del UFC 222. 205 segundos duró el combate.

Cris Cyborg es un huracán cuando pelea, probablemente “la luchadora más violenta del mundo de las MMA”, dice otro de sus entrenadores, el mítico Wanderlei Silva. Aun así, días antes de la pelea la aspirante rusa, que sólo tuvo cuatro semanas para prepararse el combate dijo que estaba “preparada para todo”, que había estudiado su combate anterior con Holly Holm y que había descubierto sus puntos débiles. Seguro que Cyborg los tiene, el problema debe ser explotarlos mientras ella explota los tuyos a base de puñetazos. De la pantalla a la realidad hay un trecho, y la realidad suele ser bastante más dura que la propia pantalla.

Lágrimas por el peso y prejuicios

En realidad, Cyborg sólo tiene dos enemigos. Eso sí, despiadados. Uno es su peso, que le hace llorar y hasta perder la cabeza. La luchadora brasileña pelea en el peso pluma, pero para poder bajar hasta él tiene que hacer sacrificios continuos: “Yo no puedo parar de hacer dieta ni el día siguiente de una pelea. Tengo que seguir haciendo dieta y entrenar todos los días del año”. Pero la dieta no es lo peor, para poder llegar a los 66 kilos, Cris Cyborg tiene que hacer un corte de peso tan angustioso como una película de Haneke. Y es que para bajar hasta ahí la luchadora brasileña tiene que vaciar hasta los lagrimales.

El otro es la extrema dificultad que tienen algunas personas para desvincular fuerza y agresividad de la masculinidad. Y es que Cris ha tenido que defender su propia feminidad de forma continua frente a quienes no entiendían que ella es una mujer. Primero tuvo que hacerlo frente a Dana White y UFC, que le faltaron al respeto en más de una ocasión hablando de ella como “una Wanderlei Silva con vestido” y luego frente a un fotógrafo muy conocido de la propia organización que no paró de referirse a ella durante toda una velada como el pronombre “él”. Nunca antes en UFC se había tratado a ningún luchador de esa manera tan poco respetuosa. Es lo que tiene romper los esquemas de aquellos que no saben vivir sin ellos, y las luchadoras de MMA lo hacen muy a menudo.

El futuro

A sus 32 años esta luchadora ya lo ha conseguido casi todo. ¿Qué le queda en el horizonte? Amanda Nunes, es lo que pensamos todos. Incluso Dana White dijo en la madrugada del sábado al domingo que “la próxima pelea que ha de tener lugar es Cyborg-Nunes. Esto debería ser lo próximo. Nunes quiere la pelea, Cyborg también la quiere, yo la quiero y los fans igual. Así que tiene que llegar”. Mientras llega este combate tan esperado el peso pluma y ligero masculinos se ponen al rojo vivo. Este sábado, Ortega dio un nuevo golpe sobre la mesa, de esta manera (y ya está pensando en Max Holloway):

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