acabó lesionado en una pierna

El bombazo de Yoel Romero, 'el Soldado de Dios' de la UFC

El cubano Yoel Romero noqueó a Luke Rockhold en UFC 221, pero no pudo llevarse el cinturón porque superó el peso estipulado en el pesaje anterior a la pelea

Foto: Yoel Romero noqueó a Luke Rockhold, pero se quedó sin cinturón. (Foto: UFC)
Yoel Romero noqueó a Luke Rockhold, pero se quedó sin cinturón. (Foto: UFC)
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“Voy a entrar al octógono a darlo todo, y que Dios disponga”. Esas fueron las palabras del luchador cubano Yoel Romero antes de su pelea con el estadounidense Luke Rockhold por el campeonato interino del peso medio de la UFC. Rockhold había prometido acabar con Romero, “quebrar su voluntad”, pero el cubano, a quien se conoce como 'El soldado de dios' por su reconocida devoción, había dejado la presión en el cajón de sus creencias.

Sin miedo, Romero jugó sus cartas mucho mejor que Rockhold, al que noqueó en el tercer asalto con el bombazo propio de quien dispone de artillería pesada. No sabemos si Dios dispuso o no, pero sí sabemos que la pelea acabó de esta manera:

Bomba inteligente

Si bien no se puede decir que el resultado de la pelea fuera una sorpresa, lo cierto es que Rockhold partía como favorito. Muchos esperaban que el estadounidense controlara la pelea, alargándola hasta que Romero se quedara sin fuerzas, para luego llevarlo al suelo y ganar ahí la contienda. “Nadie golpea en el suelo como Rockhold, nadie. Es como una máquina de golpeo”, había vaticinado el comentarista Joe Rogan, que parecía olvidar que el cubano fue medalla de plata en lucha libre en Sídney 2000. En cualquier caso, la pelea no fue por ahí, Rockhold se obcecó en el boxeo para desesperación de su equipo, que le gritó de forma desesperada "¡La pierna, Rockhold, la pierna!".

Rockhold debía haber usado las patadas para mantener la distancia, pero no lo hizo, quizás queriendo demostrar que era mejor que Romero en cualquier campo. Grave error. El cubano, con mucha astucia, dejó hacer a Rockhold para entrar en su distancia y, finalmente, colocarle el nocaut. Ya lo había advertido el exluchador y periodista Jimmy Smith que señaló que el cubano suele engañar a sus oponentes: “se hace el despistado y de repente, ¡bang!”. Yoel Romero sabe cuándo explotar, es una bomba inteligente.

Día triste

Pese a su gran victoria, no todo fueron alegrías para Romero. De hecho, casi fue un día malo para el cubano, que no pudo llevarse el cinturón a casa por haberse excedido en el pesaje el día anterior a la velada. La pelea, que debía haberle coronado como el mejor de los pesos medios, con permiso del campeón lesionado, Robert Whittaker, solo le aseguró poder optar al título la próxima vez que luche. Es lo máximo que le pudo prometer Dana White, comandante en jefe de UFC.

Romero debía sentirse como quien corre una maratón y le mueven la meta cinco kilómetros. Pero no es lo peor que le pasó al cubano, que tuvo que abandonar el octógono ayudado por sus compañeros con una posible fractura en la pierna. Romero, de todas formas, es un experto en gestión del estrés y tiene soluciones para todo. Consciente de la incapacidad humana para controlar el devenir de los acontecimientos, se entregó a la resignación. "La vida es como el tiempo. A veces tienes momentos de sol y otros de lluvia. Uno debe estar preparado para estos cambios de tiempo", dijo antes de irse camino del hospital.

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