partido clave para el madrid en euroliga

El lapsus de Causeur ("robo") da picante a un Barcelona - Real Madrid engañoso

El jugador francés del Madrid Causeur deslizó, para luego desdecirse, que les habían robado un título refiriéndose a la Copa que el Barcelona ganó la pasada semana. Ahora cambian de competición

Foto: Causeur, en la final contra el Barcelona. (EFE)
Causeur, en la final contra el Barcelona. (EFE)

Fabien Causeur, con su cara de no haber roto un plato, dice la frase y detiene de repente el mundo. "Podemos ganar a un equipo que nos robo un título...". Y claro, queda en el ambiente y se tuercen los gestos. Él mismo rectifica, sin que nadie se lo pida. "Eh… bueno, robar, no, ganarnos un título, ha sido un lapsus en mi traducción del francés al español". Y ahí queda la cosa, en el aire, el sentido de la frase en este caso depende más del receptor, de lo que quiera ver en esa declaración, de si entiende que el galo tenía muy claro el tema y lo hizo con cierto tono jocoso o cree en esa inocencia propia de quien no domina un idioma. Y esto sucede a las puertas de un Barcelona - Madrid de Euroliga (este viernes a las 21:00 horas).

Es obvio que el árbitro de la final de Copa, solo cinco días han pasado de aquello, se equivocó en la última jugada del partido al no pitar una falta contra el Real Madrid que podría haber cambiado el signo de ese partido. También lo es que desde el club blanco no se quiso hacer sangre con el tema y que su entrenador Pablo Laso, quitó importancia a la jugada concreta y aceptó sin más que se había quedado sin la Copa. Y los jugadores tampoco dijeron mucho, pero el subconsciente de Causeur, o quizá su fina ironía, le han dado un poco de pimienta a esta previa de partido tan elegante y distinguida.

El Barça nuevo de Pesic llega tarde

Dos clásicos en una semana, que de algún modo es la manera más certera de quitarle la gracia a uno de ellos. En este caso, concretamente, a este segundo, que aunque tiene importancia deportiva suficiente no deja de ser el epílogo del título que se disputó la semana pasada. Nadie se engaña, si hubiese que elegir una victoria concreta, solo una en los dos partidos, hubiese sido la del domingo en Gran Canaria. Esa solo la pudo lograr el Barcelona, que con Pesic parece un equipo nuevo. El problema para el serbio, en todo caso, es que ya llega tarde. El horror de Europa no lo va a remontar y, como mucho, logrará maquillar la tragedia. El Barcelona está el penúltimo en la clasificación, es el decimoquinto de los 16 equipos que disputan la competición. Hay opciones remotas de sobrevivir, pero la palabra "remotas" no es baladí en esa frase. Poco digno el curso europeo.

Puede el Barcelona, eso sí, complicarle la vida al Real Madrid, algo que siempre es un objetivo en sí mismo, tanto en una dirección como en la otra. Y los blancos sí que se juegan. Se da por hecho que van a estar en los cruces de cuartos de final, porque son a todas luces uno de los mejores equipos del continente, pero ahora mismo, y después de algunas dudas a lo largo de la competición, está por ver exactamente dónde. Y puede ser, sin exagerar, de segundo a séptimo. Y las diferencias entre unos puestos y otros son abismales. Los cuatro primeros tienen ventaja de campo. Los dos que encabecen la clasificación, el tercero incluso, se encontrarán un rival más o menos asequible en esa ronda. Ser cuarto o quinto es jugar a la ruleta. Sexto o séptimo, el horror.

Svetislav Pesic. (EFE)
Svetislav Pesic. (EFE)

La transformación del Barça

"El partido que jugamos este viernes no es para lograr un título. Es otra oportunidad para ganar a un equipo que nos ganó el domingo, pero, como siempre dice Laso, el partido ya ha pasado y hay que pensar en el siguiente", comenta el escolta francés para analizar el duelo que viene. Es más o menos lo mismo, pero cambiando el contexto. No necesariamente las dinámicas, el Barcelona ha demostrado que tenía equipo para mucho más de lo que estaba haciendo con Sito Alonso. Ha bastado un entrenador férreo y, probablemente, un poco más de implicación de los artistas, para estar más cerca de la altura que se le supone a uno de los clubes más ricos del continente.

"Su plantilla es buenísima, lo sabemos desde el principio de la temporada, pero no encontraban la química. El entrenador Pesic ha llegado y ha dicho que el 'boss' es él y que debían seguirle y todos los jugadores lo han hecho. Llegaron a la Copa con muchas ganas de hacerlo bien, de demostrar que son un buen equipo", enumera Causeur. Y es que la clave, como apunta Pablo Laso, suele estar en la materia prima: "No pienso mucho en el Barça, tiene grandísimos jugadores, un equipo con jugadores capaces de desequilibrar, han cambiado de técnico pero en diez días no se cambia demasiado ni para lo bueno ni para lo malo. Lo que tengo claro desde agosto es que tienen una gran plantilla, muy larga con tiradores, con jugadores que pueden jugar dentro o fuera, con buenos pívots".

También es un clásico después de la copa que las plantillas de los finalistas estén exhaustas. Se juegan tres partidos en tres o cuatro días con una intensidad física y emocional altísima, no es extraño por lo tanto que alguno salga tocado. En el Madrid no estará Thompkins, con problemas musculares, y tiene que mirar a Rudy, que tuvo un pequeño esguince de tobillo. Lo del Barça lo explica Pesic: "algunos jugadores tienen problemas. Vamos a ver quién puede jugar este partido contra el Madrid. Kevin Seraphin no estará y Pierre Oriola está mejor (gripe), porque le a bajado la fiebre, pero no sé si podrá jugar".

La mirada del Barcelona tampoco sorprende a nadie, esperan un Madrid guerrero y orgulloso porque el Madrid es, en esencia, un equipo guerrero y orgulloso -de hecho, estuvo a punto de resucitar el domingo pasado en un final increíble. "En el deporte de elite no existe el pasado. Siempre hay que ganar, sólo hay que saber cómo. Todo el mundo sabe que el Madrid es muy competitivo, es un equipo ganador. Después de la Copa del Rey esperamos una reacción emocional de sus jugadores. Sabemos que ellos querrán mostrar su orgullo, no están acostumbrados a perder dos partidos contra un mismo rival. Será un partido muy intenso ante una defensa muy emocional y muy agresiva", cuenta Pesic, el demiurgo del juego azulgrana.

El partido sería uno más si no fuese un Barça-Madrid, si no tuviesen un pasado o una afrenta reciente, si no hubiese existido la Copa, si el Madrid no se juega la vida... no, en realidad es imposible que un clásico sea un día cualquiera. Como mucho, como ocurre esta vez, puede ser algo menos que el que acaba de salir unos días antes. Pero no mucho menos de eso.

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