el mejor en el triunfo del madrid en vitoria

Doncic enamora en territorio hostil

El joven jugador esloveno volvió a realizar un partido excelente, este vez en uno de los escenario más hostiles para su equipo, que ganó en el Buesa Arena de Vitoria tres años después

Foto: Luka Doncic intenta anotar ante la oposición de Roddy Beaubois (Adrián Ruiz de Hierro/EFE)
Luka Doncic intenta anotar ante la oposición de Roddy Beaubois (Adrián Ruiz de Hierro/EFE)

Cualquier elogio a Luka Doncic corre el peligro de quedarse obsoleto en solo unos días. Cada actuación suya debería llevar una advertencia: consumir preferentemente antes del siguiente partido. Dos semanas después de rozar el triple doble contra el Maccabi, el joven jugador se plantó en el Buesa Arena, donde el Real Madrid llevaba casi tres años sin ganar, y asombró de nuevo para liderar la victoria de su equipo por 71-79 ante un rival, el Baskonia, que le había vencido los tres enfrentamientos en Euroliga entre ambos equipos.

En una de las canchas más hostiles para el Madrid, Doncic realizó otra exhibición, y ya van unas cuantas esta temporada, bastantes más de las que se podían imaginar a principio de curso, cuando su compañero Rudy Fernández dijo que "ya se le ha acabado lo de ser el joven". Contra el Baskonia acabó con 16 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias. Pero, como siempre con él, más que cuánto, lo más importante fue el cómo y el cuándo.

Doncic enamora en territorio hostil

Una acción genial

Los primeros cuatro minutos y medio de Doncic en en el último cuarto, con 9 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias, fueron fundamentales para tumbar al Baskonia. Mientras él se hacía con el mando del partido, enfrente Laprovittola tomaba una mala decisión tras otra. Era el argentino, nueve años mayor que el esloveno, el que jugaba como un adolescente. Ese tramo del partido lo cerró Doncic con una jugada maravillosa, una acción al alcance de muy pocos: aprovechó el bloqueo de Hunter para quedarse con Voigtmann, mucho más lento que él, y atacarlo. Y en su camino hacia al aro, sin frenarse, se pasó el balón entre las piernas de atrás hacia adelante y dejó una bandeja a tablero altísima (casi en el borde superior) que acabó en canasta. Algún aficionado baskonista se levantó a aplaudir.

"Son cosas que salen solas. Cuando iba a penetrar no tenía la intención de hacerlo", explicó tras el partido. Antes, ante las cámaras de 'Movistar+', había dicho que lo había aprendido de Llull en los entrenamientos. Con esas palabras confirmó dos cosas: una, que no le gusta nada ponerse méritos; y la otra, que es una esponja. Doncic tiene un talento inmenso, uno que solo aparece muy de vez en cuando (al menos en Europa), pero además está en un lugar idóneo para desarrollarlo, con un entrenador que le administra las dosis justas de paciencia y exigencia y unos compañeros de los que aprende y con los que está a gusto. El entorno no puede ser mejor.

Doncic enamora en territorio hostil

"Es un jugador de mucho talento. Los entrenadores tenemos este problema… Es que me acuerdo de la que ha fallado solo (ríe). Tiene calidad para generar cosas que a veces te sorprenden. Me ha gustado mucho la paciencia que ha tenido para jugar al poste bajo, cómo ha llevado el partido…", señaló Pablo Laso, que le mantuvo en pista todo el último cuarto.

En el segundo cuarto, Doncic cometió un error en su defensa sobre Adam Hanga. No estuvo atento y el húngaro realizó una puerta atrás y anotó una bandeja fácil. ¿Cuál fue su respuesta? Anotó un triple en el siguiente ataque y provocó una pérdida del jugador del Baskonia la siguiente vez que le tocó defenderlo. Es un detalle que quedaría anécdota si no fuera porque suele hacer cosas parecidas en cada partido. Comete errores (¡cómo no va a cometerlos si aún tiene 17 años!), pero no se hunde. Lo privilegiado no son sus manos, sino su cabeza.

El mejor partido de Taylor

Para que Doncic pudiera noquear al Baskonia en el último cuarto, el Real Madrid tuvo antes que dejarlo grogui. Y una de las claves, probablemente la más importante, fue el trabajo de Jeffery Taylor, que realizó su mejor partido como madridista. A diferencia de su actuación en Belgrado, por primera vez fue decisivo en las dos canastas. Anotó 16 puntos (5/6 en tiros de dos puntos y 6/8 en tiros libres) y capturó 4 rebotes, pero sobre todo fue decisivo con su defensa a Shane Larkin, al que anuló. Junto al alero sueco, el resto del Madrid rindió a buen nivel atrás.

Sin la aportación de su base titular, el Baskonia baja mucho su nivel. Taylor se pegó a Larkin y le hizo la vida imposible. De sus 11 lanzamientos solo anotó 3. Acabó con 5 puntos, cuando su media en la Euroliga antes de este partido estaba por encima de los 13. Sin su brújula, el Baskonia se desorientó. Si no bajó los brazos antes del último cuarto fue más por orgullo que por juego. Aguantó en la primera parte, gracias al trabajo de Hanga y Voigtmann, que cada minuto que juega deja en peor lugar a Bargnani, y los puntos de Beaubois.

En el Real Madrid. sin los puntos de Llull, mucho más acertado en el pase (8 asistencias) que en el lanzamiento, fueron Randolph y Ayón los llevaron el peso anotador en los primeros 20 minutos. El base no apareció hasta el tercer cuarto, cuando con 5 puntos situó la diferencia en la decena a favor de su equipo. A ese arreón respondió el Baskonia con un triple de Hanga que mantuvo la diferencia en un margen prudencial (52-59).

Pero ahí fue cuando apareció Doncic, que coronó el trabajo de sus compañeros para darle el Real Madrid la séptima victoria consecutiva y el liderato en solitario en la tras 21 jornadas. Ahora mismo, a menos de dos semanas de la Copa del Rey, el equipo madridista mira a todos sus rivales por el retrovisor, tanto en España como en Europa. El Baskonia, en cambio, suma su cuarta derrota en las cinco últimas jornadas, aunque aún tiene algo de margen.

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