anna cruz y marta xargay explican sus razones

Jugar o no jugar en la NBA femenina es una decisión más complicada de lo que parece

Anna Cruz y Marta Xargay, que en junio defenderán con la selección española el oro europeo, han tomado decisiones opuestas: una ha renunciado a jugar en la WNBA y la otra debutará este verano

Foto: La carrera de Marta Xargay cambiará a partir de este verano: jugará en la WNBA y dejará el Perfumerías Avenida (Efe)
La carrera de Marta Xargay cambiará a partir de este verano: jugará en la WNBA y dejará el Perfumerías Avenida (Efe)

En muchos deportes, una oferta de la mejor liga del mundo es irrechazable. En el baloncesto femenino, no. Anna Cruz, jugadora de la selección española que ganó la plata en el pasado Mundial de Turquía, anunció hace unas semanas que no jugará este verano con New York Liberty, equipo de la WNBA en el que debutó la temporada pasada. Hace un año fue invitada al training camp de pretemporada, convenció al entrenador, el exjugador Bill Laimbeer, y acabó quedándose con el puesto de titular. Entonces, si el equipo la esperaba, ¿por qué realizar esta "parada momentánea", como la llama ella?

"Es difícil decir que no a algo que te gusta. El año pasado fue espectacular, y está claro que me encantaría repetir, pero me gusta hacer las cosas bien hechas y este año las circunstancias son otras", explica por correo electrónico desde la ciudad rusa de Oremburgo, donde juega con el Nadezhda. Las circunstancias a las que se refiere son el EuroBasket femenino, que este año estrena fechas y se celebra en junio (11-28), coincidiendo con la primera parte de la WNBA. "Yo quiero ir en las mejores condiciones posibles y hacerlo bien. Llegar a mitad de temporada y cansada no es como a mí me gustaría hacerlo", explica.

En el torneo de Hungría y Rumanía, en el que España se juega la clasificación para los Juegos Olímpicos de Río 2016, coincidirá con Marta Xargay, que ha tomado la decisión contraria: justo después viajará a Estados Unidos para incorporarse a Phoenix Mercury, actual campeón. "A mí no me da miedo ir a mitad de temporada", cuenta Xargay, que admite que ya el año pasado tuvo la oportunidad de dar el salto a Estados Unidos, pero vio complicado compaginarlo con la selección. "Este año, Phoenix me ha dejado saltarme mes y medio (el training camp y los primeros partidos de la competición) y me voy a unir a final de junio", dice en conversación telefónica con este periódico.

Taurasi (der.), junto a Brittney Griner, celebra el título de la WNBA el pasado mes de septiembre (Reuters)
Taurasi (der.), junto a Brittney Griner, celebra el título de la WNBA el pasado mes de septiembre (Reuters)

En Phoenix, Xargay, junto a sus compañeras, tendrá una misión muy complicada: hacer olvidar a Diana Taurasi, que renunció a jugar este verano con Phoenix Mercury, equipo en el que ha jugado desde que fuera elegida en el número 1 del draft de 2004. Taurasi, una de las mejores jugadoras del mundo, tres veces campeona de la WNBA (la última el año pasado), aceptó la oferta del equipo en el juega de octubre a mayo, el UMMC Ekaterimburgo (donde tiene como compañeras a las españolas Silvia Domínguez y Alba Torrens), que le ofreció mucho dinero para que descansara durante el verano. "Mi agente dijo que hubiera sido financieramente irresponsable no aceptar la oferta”, dijo hace unas semanas en una entrevista en The New York Times.

Su decisión ha dado visibilidad a una situación que no por habitual es menos chocante. El baloncesto femenino estadounidense, lejos de la exuberancia económica de la que disfruta el masculino, lleva a muchas de sus mejores jugadoras a jugar también en el extranjero, ya sea Europa o China, lo que les obliga a casi no parar en todo el año, empalmando una competición con otra. Y eso sin contar la selección. "Esta es nuestra temporada y no la WNBA", explica Candance Parker, otra de las estrellas de la liga estadounidense y compañera de Taurasi en Ekaterimburgo. En el extranjero, esas jugadoras pueden llegar a multiplicar por 15 el sueldo que reciben en la WNBA, una competición más corta y con una escala salarial muy estricta. Por eso Taurasi ha aceptado la proposición del club que le paga más de un millón de euros por temporada.

El cansancio es un factor decisivo

Anna Cruz fue la base titular en los 3 partidos de New York Liberty la temporada pasada (Getty Images)
Anna Cruz fue la base titular en los 3 partidos de New York Liberty la temporada pasada (Getty Images)

"A todos nos sorprende", dice Xargay de la decisión de Taurasi, "pero también entiendo que a veces a nivel físico hay que descansar un poco. Ella lleva muchos años con doble competición, en verano en la WNBA y durante el año en la liga europea, y el cuerpo al final necesita un parón y un descanso". El aspecto físico también ha influido en su decisión. "De momento aguanto bien. Por eso también he decidido ir este año. Después va a ser muy complicado aguantar el ritmo de todas las competiciones. Y creo que ahora era un buen momento para compaginar la selección y la WNBA, porque después el cuerpo no creo que me aguante", reconoce. A sus 24 años lleva seis temporadas en la Liga Femenina y algún verano más jugando con la selección española, tanto en categorías inferiores como en la absoluta, con la que debutó en 2011.

El cansancio al que hace referencia Xargay es una de las razones esgrimidas por Taurasi, que a sus 32 años lleva una década jugando casi sin parar. Y también explica la decisión de Anna Cruz. "La verdad es que no he tenido descanso en casi dos años. Los viajes en Rusia no son precisamente cortos, y al final el cansancio pasa factura", argumenta. "Creo que es un buen momento para tomar un poco de aire", añade.

"Al final te tienes que olvidar de lo que diga o piense la gente. Cada una tiene su vida y decide según le conviene", comenta Cruz de lo hecho por Taurasi. En su caso, dice, no se fue a la WNBA por dinero, sino "por la experiencia" y porque le hacía ilusión "competir en la mejor liga del mundo". Tampoco Xargay le da tanta importancia al tema económico –"para mí, ahora mismo, no es lo más importante" dice–. Cruz da una buena explicación de cómo se toman las jugadoras este tipo de situaciones: "Nosotras no discutimos sobre esos temas. Si tú crees que puedes afrontar todas las competiciones y tienes la posibilidad, ¿por qué no hacerlo? Cada una tiene sus prioridades y sus sueños. Yo solo puedo hablar por mí, y para mí resulta muy gratificante ver que vas subiendo peldaños aunque eso implique empalmar competiciones".

 

Vídeo: así despidió el Perfumerías Avenida a Xargay

Antes de incorporarse a la selección en mayo, ambas terminarán la temporada con sus respectivos clubes. Este fin de semana comenzaron las semifinales de la Liga Femenina, con el Perfumería Avenida de Marta Xargay como gran favorito. En Rusia, el Nadezhda de Anna Cruz estará también en las semifinales que comienzan en diez días. Cuando terminen, casi sin descanso, se incorporarán a la selección. Y en el caso de Xargay, justo después de viajará a Estados Unidos. "Cada jugadora es diferente y tiene experiencias diferentes. Anna Cruz se propuso ser importante en el equipo y lo consiguió, y yo voy con las mismas ganas y la misma ambición", dice.

Después de su aventura americana no habrá un séptimo capítulo en Salamanca, pues también anunció que deja la liga española. No ha dicho a qué equipo se va, pero todo apunta a que su destino será el USK Praga, uno de los mejores de Europa. Allí, junto a Laia Palau, seguirá empalmando una competición tras otra.

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