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No todo es plata en el baloncesto femenino: crisis, emigración y 'mileurismo'

De las doce jugadoras que integraban la Selección en el Mundial, sólo cuatro juegan en España. La tendenciaa que las chicas se marchen es cada vez mayor

Foto: Las jugadoras de la selección española de baloncesto femenino durante el Mundial de Turquía (Foto: FEB).
Las jugadoras de la selección española de baloncesto femenino durante el Mundial de Turquía (Foto: FEB).

Subcampeonas del mundo de baloncesto. Sólo Estados Unidos pudo con la selección española en el Mundial que se celebró en Turquía la pasada semana. Las de Lucas Mondelo hicieron historia, ganaron por primera vez una plata en un campeonato del mundo de baloncesto y lo hicieron pese a que el baloncesto femenino es uno de los deportes más minoritarios a nivel nacional. De las doce jugadoras que integraban la Selección, sólo cuatro juegan en España, el resto lo hace en el extranjero. La tendencia a que las chicas se marchen es cada vez mayor, y en los últimos años se han visto obligadas a buscar un futuro profesional fuera de nuestras fronteras.

Lo que se ha conseguido en Turquía es algo increíble para el baloncesto femenino español, un sector que en los últimos años no deja de cosechar éxitos. Su mayor crecimiento se ha producido en plena crisis económica en España. Sólo Leonor Rodríguez, Marta Xargay (ambas del Perfumerías Avenida), Lucila Pascua (CB Conquero) y Laura Gil (Cadí La Seu) desarrollan su carrera profesional en España. Leticia Romero lo hace en Estados Unidos (Universidad de Florida State) y el resto, en Europa: Laura Nicholls, Nuria Martínez y Sancho Little en Turquía, Silvia Domínguez, Alba Torrens y Anna Cruz en Rusia y Laia Palau en la República Checa.

Pero no sólo ellas han tenido que marcharse. Las selecciones sub-20, sub-18 y sub-16 han sido campeonas de Europa en los últimos años y muchas chicas, sobre todo las que están en edad universitaria, se han marchado para continuar su carrera en el extranjero. De la selección sub-20, seis jugadoras desarrollan su actividad deportiva en Estados Unidos. Y hay otros casos, como el la de la gran promesa Ángela Salvadores, jugadora del Rivas que estudia 2º de Bachillerato y que ya tiene un acuerdo con la Universidad de Duke para marcharse la próxima temporada.

Gonzalo Corrales, responsable de AGM Sports, una de las empresas más importantes a nivel nacional especializadas en ofrecer becas deportivas en universidades americanas a deportistas españoles, reconoce a El Confidencial que ha habido un gran crecimiento: “En los últimos años lo hemos notado mucho. Baloncesto y fútbol han sido los deportes en los que más crecimiento hemos experimentado. Los dos han crecido una pasada”.

El fundador AGM también explica los motivos que llevan a muchas deportistas a dar este paso. “Han cambiado mucho las cosas. Antes, nuestros jugadores y jugadoras de baloncesto tenían la salida profesional en España. Podían jugar en las ligas profesionales y ganar un dinerillo. Pero la Liga Femenina se ha hecho semi-profesional y para poder continuar con el desarrollo deportivo, muchas tienen que buscar una salida alternativa y son conscientes de que el mejor sitio para seguir con ese desarrollo con 18 años, sobre todo en baloncesto, es Estados Unidos. Es lo más normal que todas estas niñas cojan el camino americano. Si les añades el complemento académico, el de las becas deportivas y el inglés, son muchas ventajas y es normal que terminen yéndose”, reconoce.

El baloncesto es el deporte femenino que cuenta con más licencias en España, pero pese al gran número de practicantes, la realidad es que su estado es muy precario y los salarios que reciben apenas dan para vivir de la canasta a la mayoría de jugadoras de primer nivel de nuestro país. Muchas de las que deciden no jugar fuera de España se ven obligadas a compaginar el deporte con sus estudios o con trabajos a tiempo parcial, en muchos casos buscados por sus clubes para que no cambien de equipo. Según el último convenio del baloncesto femenino, el salario de muchas jugadoras es el mínimo interprofesional, que ahora es de 645,30 euros, una diferencia que contrasta con las actuales campeonas del mundo. Las estadounidenses Maya Moore, 'MVP' del pasado Mundial, o la joven Grinner ganan un salario cercano a los 50.000 dolares al año en la WNBA, que multiplican por doce durante algunos meses de juego en la liga China.

La situación en España va más allá de las jugadoras y algunos clubes también se han visto salpicados por la crisis. El campeón de la Liga Femenina, el Rivas Ecópolis tuvo que renunciar a jugar en la Euroliga por problemas de presupuesto. Los viajes de la máxima competición europea suponían alrededor de 150.000 euros y desde el equipo han apostado por no perder la sostenibilidad de su proyecto a costa del sueño de jugar en Europa.

Mientras se siguen marchando, jugar para la selección y representando a España sigue uniendo a estas chicas que ya han hecho historia en el Mundial. Este grupo es joven y promete éxitos futuros, pero para seguir con su carrera deben irse. Es la realidad del deporte español, que exporta talento para recoger éxitos. 

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