la española destaca en su estreno en la wnba

Anna Cruz, la 'rookie' de las Liberty que ha conquistado el corazón de Nueva York

Tras pasar un año en Rusia probó suerte en la WNBA. Base titular de las New York Liberty, se ha ganado el cariño de todos los aficionados de la Gran Manzana

Foto: Anna Cruz es presentada como base titular de las New York Liberty. (FOTO: FACEBOOK NEW YORK LIBERTY)
Anna Cruz es presentada como base titular de las New York Liberty. (FOTO: FACEBOOK NEW YORK LIBERTY)

"Maristas, Gitanjali, BBC, Barcelona, Burgos, Olesa, Rivas, Nadezhda Orenburg y New York Liberty... ¡gracias por confiar en mí!". Corría el mes de mayo cuando Anna Cruz (Barcelona, 1986) se convertía en la undécima española -ahora la lista es de 12 tras la presencia de Astou N’Dour)- en debutar en la WNBA. Tras cuatro años de éxitos en el Rivas Ecópolis (2009-2013), equipo con el que conquistó dos Copas de la Reina (2011 y 2013) y cayó en la final de la Euroliga (2012),  y otros tantos con la selección (plata junior en 2004, bronce en el Europeo de 2009 y brone en el Mundial de 2010), el pasado curso, después de caerse de la convocatoria de Lucas Mondelo para el Europeo, la catalana puso rumbo a Rusia para jugar en el Nadezhda Orenburg. En la fría estepa fue nombrada mejor base de la competición y al terminar la temporada en abril quiso ampliar sus miras y afrontar el siguiente escalón: cruzar el charco para jugar en la mejor liga de baloncesto femenina del mundo. Tres meses después de su desembarco en las New York Liberty, la ‘rookie’ española de 27 años está revolucionando la Meca del baloncesto con su descaro y madurez.

“Hablé con mi agente sobre la posibilidad de venir a probar, aunque sólo fuera en los ‘training camp’. Estando en Rusia me llamó y me dijo que teníamos varias opciones, pero que la que más posibilidades ofrecían eran las Liberty. Me tiré en la piscina”, relataba en su bitácora de la revista Gigantes del Basket. Los primeros días en la ciudad que nunca duerme no fueron fáciles. Si quería hacerse un hueco en el roster del equipo había que trabajar duro. Cada día veía cómo algunas compañeras cogían los bártulos y se iban después de que el equipo prescindiera de ellas. No fue el caso de Anna. Superado el corte, respiraba aliviada aunque su tanquilidad no era plena.

Más en una competición mercantilista por antonomasia, en la que un día estás aquí y al otro ya veremos. “Nunca estás 100% segura, no tienes la tranquilidad de un equipo europeo en el que sabes que vas a estar ahí ocho meses pase lo que pase. En otros equipos sabes que muy mal lo tienes que hacer o tiene que ir la cosa para que te corten”, proseguía en su texto mensual en la mencionada publicación. Otra de las preocupaciones era el salto cualitativo que supone la WNBA. “He notado la diferencia en el juego. Es más físico, con gente más grande y fuerte. Se juega con más contacto, más a lo bestia. Con tanto contacto… con un empujoncillo me voy a Cuenca. Tengo que ser un poco más dura”. Al nivel, hay que sumarle el ritmo frenético de competición, mucho más exigente a nivel que el baloncesto europeo. 34 partidos (sin contar postemporada) en apenas tres meses, uno cada tres días. Lo de aterrizar en Seattle a las 11 de la mañana para jugar a las 19 supone estrés completamente inusitado.

El pasado miércoles, el New York Times publicada un reportaje donde se ensalzaba el buen hacer de la española en el equipo neoyorquino. “Es una mujer madura; ella no es una novata. Ha jugado al más alto nivel en Europa, así que sabe cómo jugar al baloncesto. Su conjunto de habilidades encaja muy bien con nosotros", destacaba Bill Laimbeer, entrenador de las Liberty y legendario pívot de los aguerridos ‘Bad Boys’ de Chuck Daly. Como hombre amante de apretar los dientes y agachar el culo en defensa, el correoso jugador que conquistara dos anillos de la NBA con los Pistons (1989 y 1990), valora la capacidad de su directora de orquesta a la hora de asumir responsabilidades defensivas inauditas en el pasado más reciente del equipo: "Trae una gran cantidad de energía, no se cansa con frecuencia, y mira con ojos abiertos”. Tres cualidades indispensables para triunfar en esto.

Y eso que al llegar andaba pez en historia de la NBA y no conocía quién era su nuevo entrenador. "Lo busqué en Internet y YouTube, y lo vi pelear con todo el mundo y empujar a todo el mundo. Si tienes un compañero de equipo como este en su equipo, es bueno para ti”, cuenta. Aunque no habla inglés con toda la fluidez que le gustaría, Laimbeer ha instaurado un sistema se signos que hacen del baloncesto un lenguaje universal. Una simbiosis que ha llevado a esta licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Burgos a ser titular indiscutible (28.2 minutos por partido) y a ganarse el cariño de sus compañeras. Cappie Pondexter, líder espiritual de la franquicia no tiene más que buenas palabras para ella. "Es tranquila, pero puedo entenderla. Puedo sentir su pasión. Tenemos una conexión".  Por su parte, Essence Carson, ex compañera en el Rivas Ecópolis destaca que “Anna ha aliviado un poco la presión que teníamos, ha sido la solución de nuestro problema respecto al año pasado". Un ambiente ideal en el que foguearse y dar rienda suelta al inmenso talento que atesora.

Tres meses de locura

El 4 de mayo, la española debutaba en pretemporada ante las Conneticut Sun. Fue un estreno tan accidentado como inesperado. Con seis minutos para el final, saltaba a cancha para anotar su primer tiro. Pese al acierto, ese día la alegría duró poco. Dos minutos después, uno de los colegiados se percató de que la ‘playmaker’ de las Liberty no se había quitado el piercing que luce en una de sus orejas, obligándole a abandonar la pista. Aunque en el banco intentó desprenderse del aro, no pudo y tuvo que presenciar los últimos instantes del choque con resignación. Una anécdota que no volvió a repetirse.  “No pensaba que fuera a jugar y no sabía que no se podía jugar con piercing. En Europa te lo tapas y listo. Aquí son más “estrictos” por decirlo de alguna manera”, confesaba en una entrevista con la web ‘Solobasket’.

Dos semanas después llegaría el estreno oficial como base titular de las Liberty. 31 minutos en los que se fue hasta los 11 puntos, 9 rebotes y 4 robos. Una aportación indispensable en el triunfo ante Connecticut Sun por 75-54. Al día siguiente, se producía  uno de los momentos mágicos para cualquier jugador de baloncesto: jugar en la Meca del baloncesto. En su segundo partido en la mejor liga femenina de baloncesto del planeta, Cruz repartió 6 asistencias y anotó dos puntos en la derrota (65-79) ante las Chicago Sky. "A todo el mundo le gustaría estar aquí en el Madison jugando, para mí es un sueño hecho realidad", expresaba tras estrenarse en el templo neoyorquino ante 10.000 espectadores.

Y es que hasta para eso demostró haber llegado en el momento preciso. Las Liberty venían de disputar sus partidos en casa en el Prudential Center de Newark (New Jersey) durante los tres últimos años debido a las obras estivales en el emblemático recinto situado en la intersección de la Calle 33 con la Séptima Avenida.  De esta forma, la catalana se convertía en el cuarto español en pisar el Madison como jugador local tras Marina Ferragut, Betty Cebrián y Sergio Rodríguez. En noviembre lo hará el quinto, José Manuel Calderón, como flamante nuevo base de los Knicks. Los 203 puntos (7.8 por noche) conseguidos hasta la fecha le han permitido superar los 127 que sumó Amaya Valdemoro durante sus tres años en los Houston Comets (1998-2000). Eso sí, la madrileña tuvo el honor de jugar en uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto femenino y, pese a su testimonial presencia, lograr tres anillos de la WNBA. En el horizonte figuran los 297 que logró Marta Fernández durante su aventura con Los Angeles Sparks en 2007.

Por encima del resto, en su hoja de servicio figuran sus dos mejores actuaciones ante las Chicago Sky (17 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias) y los Tulsa Shock (17 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias). En estos momentos, a siete partidos para el final de la temporada regular, con un balance de 11-16, el conjunto neoyorquino mantiene intactas sus opciones para meterse en playoffs.  Fuera de la cancha su popularidad va en ascenso y está causando sensación en la Gran Manzana. El próximo 8 de agosto, las New York Liberty celebrarán su primera Noche Latina ante las Connecticut Sun (1.30 am hora española). Para la promoción del evento quién mejor que Anna. “No me lo esperaba en absoluto, pero lo agradezco. Me hacen sentir que estoy en casa”, explicaba. Además, para la ocasión, la barcelonesa contará con la visita de sus padres, que todavía no han podido ir a verla desde que inició su nueva etapa en territorio americano. 

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