empiezan los campeonatos en berlín

Las cuentas para 'exigir' 10 medallas a España en los Europeos de atletismo

Hortelano, Ortega, Husillos, Ordoñez, el relevo 4x400, Guerra, Carro, Diego García, Peleteiro y Takacs son las mejores bazas de un atletismo español que ha cambiado sus pruebas predilectas

Foto: Bruno Hortelano defenderá en Berlín su títul de 200 logrado hace dos años en Ámsterdam. (Reuters)
Bruno Hortelano defenderá en Berlín su títul de 200 logrado hace dos años en Ámsterdam. (Reuters)

Bendita Europa. El atletismo es el deporte global por antonomasia, el que menos requiere en inversión, en material o en acompañamiento para llegar a adquirir un buen nivel. En su simplicidad está su gracia, cualquiera puede ponerse a ver una reunión y entenderlo todo a la primera. Todo esto hace, además, que en cualquier lugar del mundo pueda salir una gran estrella. El caso más evidente, pero ni mucho menos el único, es la medalla olímpica que tiene Granada, un diminuto país del Caribe. Esa excepcionalidad hace que los Mundiales sean carísimos y, de algún modo, también abre la puerta a los buenos resultados en el continente. Todos son de la misma tradición deportiva, con recursos similares y hasta biotipos similares. Y ahí la competencia abre la puerta a un país de mediana tradición como es España.

Dice Ramón Cid, director deportivo del atletismo español, que espera entre ocho y diez medallas en Berlín. También se apresura a decir que el análisis no puede quedarse en eso, que también hay que mirar marcas y puestos de finalistas, que ahí está el centro de todo. No es del todo cierto, en el deporte el objetivo tiene metal de por medio y lo que se queda fuera de eso se pierde en la imagen general. Es lógico que los técnicos evalúen a cada atleta en su mesura, que no solo se fijen en las medallas sino en el rendimiento concreto, pero pedirle al aficionado eso es no haberse enterado del todo de cómo funciona el mundo.

Los nacionales de Getafe, de hace unas pocas semanas, hicieron que el gesto adusto de los últimos años se relajase un poco. Una grada llena, buenas marcas y muchos atletas en forma dan un buen cóctel de cara a la cita europea, que por continental es más propicia de lo que podrían ser unos Mundiales o unos Juegos. Es verdad que también hay cierto engaño, pues Madrid está a 600 metros de altitud, algo óptimo para los registros, y la pista era especialmente rápida. Pero eso no quita a que lo que allí se vio, y lo que lleva tiempo viéndose, es positivo, hay un grupo de atletas bastante potente y una buena camada de deportistas que está por venir.

España se jacta de que a Berlín irá con la mayor expedición de su historia atlética, 95 deportistas. El dato se vende como un gran éxito, pero tiene muchos matices ¿es realmente correcto que vayan tantos atletas? Si el director técnico valora en 15-20 las opciones de tener finalistas ¿de verdad es correcto llevar una delegación así? Es cierto, todos los que van han logrado la mínima continental y eso es, en sí mismo, un mérito. Hay mucho esfuerzo en sus marcas y acudir a la gran competición es un éxito en sí mismo. También es imposible quitarse de encima la sensación de que muchos van poco más que a hacer turismo, pues saben que están muy lejos de las posiciones de mérito en una competición así. No son pocos los entrenadores que asumen que esto es así y en algún momento se deberá reflexionar si es lo correcto.

Óscar Husillos. (EFE)
Óscar Husillos. (EFE)

Muchos atletas, ¿para qué?

No es algo exclusivo de España, aunque aquí se de mucho. Son las propias estructuras de atletismo las que tienen que plantearse el sentido de unas mínimas que den para que sean muchos los que entran en los Europeos. El deporte, por lo general, se mueve en dirección contraria, busca eventos más cortos donde primera la calidad y en los que las primeras fases tengan una competencia que ahora mismo no se da en el atletismo. Llevar 95 atletas no es necesariamente demostrar calidad, sino cantidad, algo que no es lo que se busca. Hay muchos, muchos, casos de atletas que saben de antemano que no lograrán ningún hito en Berlín.

En el caso de jóvenes como María Vicente, Jaël Bestué, Pol Retamal o Sara Gallego se entiende, porque van a aprender y a probar su juventud contra los mejores, pues nada sirve más para aprender que una competición global, pero a ciertas edades ya no hay aprendizaje que valga, simplemente no se llega. Los costes asociados a un viaje masivo se pueden analizar en otro momento. Y todo esto no es óbice a que los deportistas han cumplido lo establecido de antemano y, por lo tanto, se han ganado la plaza.

Más allá de esa necesaria reflexión, el atletismo español vive un buen momento. O, más bien, parece haber salido del túnel en el que se instaló en los últimos años. Vienen nuevas generaciones potentes, hay atletas con perfil de estrella y maneras de ilusionar al aficionado. Lo más curioso es que para revitalizarse, el atletismo español ha tenido que cambiar su fisionomía. Una de las pruebas menos excitantes para el aficionado español será el 1.500, la misma sobre la que se forjó la mayor parte de nuestro atletismo. Nuevos tiempos, nuevos deportistas, la evolución de cada prueba en el concierto europeo también es algo digno de análisis, aunque más universitario que periodístico.

Y ahora, empieza el conteo

Eso ha llevado a cosas como que pensar en una medalla en el relevo largo masculino no sea la locura que hubiese significado hace diez o doce años (1). Es más, si esa presea se viste de oro tampoco sería extraño, al final Hortelano y Husillos están entre las cinco mejores marcas europeas en la vuelta del estadio, y Lucas Búa y Samuel García son buenísimos complementos para esta prueba de velocidad sostenida. España estará presente en todos los relevos posibles y, aunque este es el más llamativo, puede tener opción de final en otros.

Se ha hablado ya de Bruno Hortelano, y más que se puede hablar. Competirá en el 200, y él sueña con revalidar el título que logró en Amsterdam. Su historia es superación y su manera de afrontar el mundo es envidiable, es un excelente competidor y no se conformará con cualquier cosa, aunque es cierto que hay otro favorito, Roman Guliyev, que baja de los 20 segundos con cierta normalidad. Hortelano puede hacerlo y, en todo caso, es una opción clarísima de ganar una medalla (2).

Como también lo es Orlando Ortega (3). Es subcampeón olímpico y está en forma, lo cual es ya en sí mismo un buen enunciado para ponerse a soñar. Shubenkov y él copan las nueve primera marcas del año en el continente, así que es de esperar que sean ellos dos quienes se repartan los dos primeros lugares en el cajón. El ruso es favorito, está intratable en la temporada, pero en una prueba tan rápida y tan técnica las opciones son mayores.

Más velocidad masculina, en este caso en el nombre de Óscar Husillos (4). No competirá Hortelano en la vuelta al estadio, pero el palentino tiene la segunda mejor marca de los participantes, solo superado por el muy favorito Matthew Hudson-Smith. Es una prueba durísima, los 400 metros requieren de un momento de forma casi perfecto, pero en todo caso, por lo demostrado hasta ahora, debería de estar ahí.

De Saúl Ordoñez se pueden decir incluso cosas mejores (5). Esta temporada ha despegado, ha batido el récord de España en 800 y lleva la mejor marca de todos los participantes. Pero es que es más que eso, porque también es regular, tres de los cinco mejores registros del año en la prueba son suyos. Es una de las opciones más seguras de la delegación española, y eso que hace no mucho, solo unos días, le batió Álvaro de Arriba en el campeonato nacional. Es cierto que Ordoñez llegaba solo dos días después de batir su récord,y notó el cansancio. De todos modos, eso da otra bala al equipo español, pues De Arriba también tiene talento para estar en la final y, según salga, podría tener opciones de llegar a más. Los rivales, Bosse, Lewandowski, Wightman o Kszczot.Lo mejor que puede ofrecer el mediofondo está en los 3.000 obstáculos, donde Fernando Carro (6) puede soñar, a sus 26 años, en un título que hace años no pensaba. Mekhissi tiene las dos mejores marcas del año, pero después aparece Carro, que ha competido muy bien toda la temporada. En una carrera algo loca incluso Sebastián Martos puede soñar.

Ana Peleteiro. (EFE)
Ana Peleteiro. (EFE)

Menos opciones femeninas

En el fondo, todo queda en manos de Adel Mechaaal. Es muy talentoso y participará tanto en 5.000 como en 10.000, dos distancias superiores a lo que solía competir hasta el momento. El salto es arriesgado y la competencia máxima, pero nunca se debe descartar a alguien que, en una carrera lenta, tendrá punta de velocidad para desafiar a cualquiera del continente. También hay que mirar la maratón, que siempre es una de las pruebas más difíciles de pronosticar. Javi Guerra, con sus 35 años, llega haciendo algunas de las mejores marcas de su vida, tiene el segundo registro del año y es lógico verle entre las opciones de medalla españolas (7).

En los 20 kilómetros marca Diego García (8) es una opción muy apreciable, pues lleva el tercer mejor registro del año, aunque, como ocurre en el maratón, las variaciones posibles en una carrera tan larga son mayores y las casualidades más habituales. Álvaro Martín también puede tener un buen día y meterse entre los candidatos, el talento lo tiene.

Los concursos masculinos no tienen las mejores opciones, aunque en una buena tarde Pablo Torrijos podría meterse en la pomada. Tiene la sexta marca europea, pero Pichardo, portugués de nueva creación, no podrá participar en los campeonatos. Crecer los centímetros que le separan de las medallas no es en absoluto sencillo, pero debería estar en posición de finalista.

Esta misma prueba nos lleva a una de las más ilusionantes del lado femenino. Ana Peleteiro (9) acude con la tercera mejor marca de la temporada y, sobre todo, con la sensación de que tiene más disponible y que puede dar una alegría aún más grande de lo que su ránking marca. No es medalla segura, nadie lo es en una prueba tan ajustada como el triple, pero la regularidad que ha mostrado los últimos tiempos es un motivo para el optimismo. Con ella estará también María Vicente, sin ninguna opción de medalla a sus 17 años, pero todo el que pueda verla competir debería hacerlo. Se está cociendo algo grande.

Fuera de Peleteiro, la opción femenina más clara es Julia Takacs (10), que aparece como primera en el ránking europeo en 50 kilómetros marcha. Es un muy buen dato, pero también es cierto que es difícil de pronosticar una prueba que solo se compite desde hace un año y en el que la mayoría de competidoras no tiene más que una experiencia. Extrapolar sin más ese dato a un oro sería injusto, pero es evidente que capacidad tiene para estar ahí. En 20 kilómetros también puede haber alguna opción, aunque algo más brumosa, y lo mismo se podría decir de los relevos, lejana, pero no imposible.

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