EL REGRESO TRAS SU ACCIDENTE EN LA A6

La vuelta de Hortelano: balas de fogueo (en otra distancia) y mentalmente fuerte

Bruno Hortelano ha anunciado que correrá en Hengelo el 200, en el que es campeón de Europa, pero antes de eso competirá una o dos veces en distancias más largas, 300 o 400 metros

Foto: Hortelano, en una de sus últimas carreras. (EFE)
Hortelano, en una de sus últimas carreras. (EFE)

Bruno Hortelano ya está en la cuenta atrás. Un tuit de esta semana levantó el ánimo de la afición española: "Ya es oficial! Hengelo (Holanda) día 3 de junio contra el gran Churandy Martina". Un 200, su primer 200, sí. Pero no su primera carrera. En el mismo mensaje dejaba caer que antes de eso habría un inicio de temporada y El Confidencial ha podido saber que lo hará en unas distancias poco habituales en su pasado: un 300 o un 400.

Aún se está afilando el calendario, mirando exactamente cuáles son las pruebas que convienen antes de una temporada que tiene un objetivo por encima de todos los demás: revalidar el título europeo de 200 metros que logró en Amsterdam en 2016. Es el mayor logro, por el momento, de su carrera deportiva y también la meta que más ansía cruzar esta temporada. El campeonato sería el mismo, pero las sensaciones, a buen seguro, serían muy diferentes. Porque el camino hasta llegar no ha podido ser más duro.

Competirá una o dos veces antes de Hengelo, aunque aún está por anunciar cuáles serán. Mientras tanto, Barcelona. Bruno volvió hace unas semanas a España para seguir con su puesta a punto de cara a la temporada. En su entorno aseguran que está perfecto, en un gran momento y que será una de las grandes cosas de esta temporada. No es solo una cuestión física, ya sale desde tacos y parece haber recuperado la musculatura perdida; es también una cuestión de cabeza.

La mentalidad en el caso es un doble juego. Por un lado, siempre fue uno de sus puntos fuertes. Hortelano, a quien retratan los que le conocen como alguien de una inteligencia avanzada, jugaba en sus buenos tiempos con su buena cabeza. Él era superior a sus rivales en eso, y sorprendía, porque ese chico blanco que tanto corría aparecía en la pista tan seguro de sí mismo. En todos los deportes eso es un plus, lo que hace que seas capaz de entrenar más y mejor o de no ponerte nervioso en la carrera.

A tope mentalmente

La cabeza era también, y en buena lógica, una de las preocupaciones que había tras el durísimo accidente en la A-6 que le obligó a pasar por quirófano para reconstruirle la mano. Porque es imprevisible lo que se puede cruzar por la mente de alguien que ha pasado un trance así. Que sabe que durante un tiempo importante, que en su caso se extendió durante más de un año, no va a poder competir, que es por lo que se desviven los deportistas. Incluso que mira a la mano y, por más bueno que sea el trabajo que hayan hecho los cirujanos, la ve de algún modo como un cuerpo extraño tras la reconstrucción.

Pero eso también es hoy pasado. La fuerza del cerebro de Bruno ha sido más dura que la adversidad, por grande que esta haya sido. Tan importante ha sido recuperar el ritmo de las piernas como la confianza en que su atletismo puede retornar a los niveles previos del atletismo. Es más, este tipo de golpes que da la vida en ocasiones también ayudan a coger otra perspectiva. "Sinceramente, creo que a raíz del accidente, el mejor aprendizaje que he podido sacar es que a veces hay que tener paciencia. Es necesaria en la vida y es algo que estoy seguro que voy a poder aplicar en otros aspectos de mi día a día. Ahora siento que ya he llegado al precipicio después de coger carrerilla y que estoy a punto de despegar, de salir volando", explicaba el sprinter hace unas semanas en una conversación con el Diario Vasco.

"Siempre he tenido claro que mi regreso llegará cuando me sienta competitivo al 100%", explicaba en esa misma entrevista. Es por eso que ahora llegue su mensaje, ese esperado tuit, contando la cita que ya tiene segura en el calendario y dejando caer que no será la primera. Por el momento está en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Valles. Allí no le acompaña su entrenador principal, Adrian Durant, pero se ejercita bajo la supervisión de Alex Codina.

"Estoy tranquilo y confío en la planificación. En mí y en mi entrenador", dice estos días Bruno. Un 200 en Hengelo, contra uno de sus grandes rivales. Pero antes, balas de fogueo, carreras en distancias que no son la suya, la primera vez que los ojos de los especialistas podrán ver hasta qué punto la recuperación es realmente plena. Pudo ser antes, pero algún pequeño problema de pubis y una gripe retrasaron los tiempos. Él, dicen, afrontará el retorno tranquilo. Al fin y al cabo, tiene una cabeza privilegiada.

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