ALBOROZO TRAS LOS MUNDIALES DE BIRMINGHAM

La sonrisa helada de Husillos o la luz al final del túnel para España

El atleta palentino Óscar Husillos demostró que tiene potencial de campeón, aunque la norma le dejase si medalla en una descalificación justa. Peleteiro y Ordoñez, motivos para creer

Foto: Husillos, tras su campeonato virtual en Birmingham. (EFE)
Husillos, tras su campeonato virtual en Birmingham. (EFE)

Siempre es difícil perder, pero aún lo es más cuando uno se sabe el más fuerte. Óscar Husillos ha sido el mejor cuatrocentista en Birmingham, nadie tiene duda de eso, pero se ha marchado de allí sin su medalla de oro, sin su récord de Europa ni los 40.000 dólares de premio por ser el mejor. Lo que vieron nuestros ojos fue un atleta dominante, muy superior al resto, con una marca colosal y un correr recio, imponente. No nos engañaban los ojos, pero nos escamoteaban parte de la realidad. Es cierto, pisó la calle de su izquierda en la curva y la ley no deja dudas, es suficiente para desposeerle del título. El deporte también es cumplir la norma.

Han sido unos mundiales raros en ese sentido, con ocho eliminados en la misma prueba, un resultado anómalo. Explica Ángel David Rodríguez que la curva era extraña, que era de doble radio -no un arco constante- y que eso hacía que los deportistas estuviesen algo despistados, acostumbrados a correr como un automatismo. Sebastian Coe, presidente de la IAAF, leyenda y británico -todo tiene su importancia aquí- acepta que las cosas no se han hecho del todo bien, que los atletas tendrían que haber dispuesto de más tiempo de entrenamiento en Birmingham para cogerle el tranquillo a la dichosa órbita.

Un pisotón que hace daño al atletismo

Nadie esconde que algo así es perjudicial para el atletismo. Porque es el deporte más puro, también el más básico por lo sencillo de su normativa. Al niño que se pone delante de la televisión no hay que explicarle lo que es el fuera de juego, o los pasos del baloncesto, vale con decirle que gana el que llega primero, el que salta más alto o el que tira el cacharro más lejos. Esa simplicidad hace grande al atletismo, que es un deporte inclusivo, para cualquiera. Y por eso cuando pasan cosas como lo de Husillos de algún modo se rompe el contrato firmado con el espectador. Llegó primero sin hacer ninguna barrabasada, porque se entiende que si da un empujón la cosa cambia. No, nada de eso, simplemente un pisotón inadecuado. Legal, sí, justo incluso desde el punto de vista del derecho positivo, pero extraño para quien solo quiere disfrutar del deporte.

Husillos fue el mejor y eso no debería olvidarse. Desde la Federación Española de Atletismo se apunta a que se le tratará como un campeón, al menos en cuestión de ayudas. Algo es algo. El atleta estaba hundido el sábado, como por otra parte es natural después del palo que se había llevado. Su entrevista con 'TVE' es ya parte de la historia del deporte y la televisión, justo el lado contrario de la moneda del pasado año en el Europeo de Amsterdam, cuando Hortelano supo que había ganado el oro por una descalificación. Ese momento en el que se escucha que todo el trabajo que ha hecho se ha ido por el sumidero es brutal. Y la cara del deportista, desposeído de la gloria después de tanto esfuerzo, un poema en sí mismo.

Husillos entrando primero en meta. (EFE)
Husillos entrando primero en meta. (EFE)

La importancia del futuro

Merece más el palentino, y sin duda lo tendrá. Uno de los puntos de más valor en todo esto es que Husillos tiene solo 24 años, es decir, es más futuro que presente. El oro de Birmingham nadie se lo devolverá, pero el futuro le puede poner por delante muchos otros retos del mismo nivel o mayor. Estos campeonatos le han servido, además, para demostrarse que puede hacerlo. Ha descubierto que correr dos 400 en un día es posible, que bien afinado tiene fuerza para poder a cualquiera. Es verdad que esta prueba cambia mucho bajo techo, también tendrá que demostrar todo esto al aire libre. Pero la exhibición de estos días queda así, ahora se podrá exigir a Husillos porque ya ha probado que en sus piernas hay marcas.

"Sabed que no voy a caer y que en Berlín demostraremos mi entrenador y yo lo que de verdad valemos", cuenta Husillos en Instagram. No pasó, como es obligado, por la prensa para contar sus vivencias. Su dolor era excesivo, su contrariedad no le permitía pasar ese trámite. Por eso pidió perdón también en su imagen del día siguiente, algo que le honra. Ser lo suficientemente frío para calmarse después de aquello es demasiado impedir. Es probable que el palentino sepa de la importancia que tiene para el atletismo hablar y dejarse ver. Lo repiten mucho en estos tiempos recientes desde la federación y también es un discurso habitual entre algunos de sus más carismáticos compañeros. El tiempo de exposición público, tan necesario para encandilar patrocinadores, también hay que ganárselo. Guste o no.

Peleteiro: carismática y ganadora

Y valga en esto otro nombre importante en este buen fin de semana inglés: Ana Peleteiro. La atleta es jovencísima, es carismática y ahora también es ganadora. Por no engañar a nadie, sin lo último todo lo anterior no tiene sentido, porque es raro el deportista mediocre que consigue publicidad por su simpatía. Que simpáticos somos o podemos ser todos, pero en estos casos son más complemento necesario para una carrera que el centro de la misma. El bronce de la gallega es un salto de calidad, aunque también es cierto que uno esperado. La calidad atlética está ahí.

Era en su momento la atleta del futuro, desde que tenía 16 años, como hoy puede ser María Vicente. Le pudo la presión durante un tiempo, estuvo perdida para el atletismo, perdió un tiempo valioso... todo verdad, todo irrelevante. Al final ha llegado a los 23 años a una posición perfecta para pensar que si sigue en esta línea los próximos años será la portadora de las mayores alegrías para el atletismo español.

Tiene buena venta. Es sonriente, utiliza bien las redes sociales y llama la atención. Es pizpireta, cuando se pone delante del micrófono estalla su acento gallego y un toque de candidez que refresca el ambiente. Habla mucho de su entrenador, Iván Pedroso, porque es importante; también de su compañera de fatigas, Yulimar Rojas, porque siempre es más sencillo llegar a la cumbre cuando se aprende de los mejores. Igual no estaría de más que hablásemos todos más de la propia Peleteiro. De su potencia de salto, de lo flexibles que parecen sus piernas, de la velocidad que coge en el tartán y lo bien que ajusta en tabla. En ocasiones, especialmente con las atletas femeninas, se elogia más al preparador que al artista. Y es injusto por una cantidad importante de cuestiones.

Y, de repente, Saúl Ordóñez

La sorpresa, muy positiva, se llamó Saúl Ordóñez. Hay atletas que despuntan desde la sombra, y es el caso del berciano. Tiene la edad de Álvaro de Arriba, un muy buen ochocentista del que se habla desde hace tiempo y con muchos motivos, aunque en este Mundial, por problemas físicos, no haya podido estar a la altura de su ambición. El caso es que, por lo que se ve, en la conversación no había lugar para los dos y eso hizo que Ordóñez transitase siempre en lo desconocido. Su bronce en el 800 es una llamada de atención.

Ana Peleteiro. (EFE)
Ana Peleteiro. (EFE)

Hay algo de él que llama la atención, su extrema competitividad. No tiene el correr más suelto, parece que va algo atrancado, pero en los ojos se nota una voluntad de hierro. Cree en sí mismo por encima de la media, y eso le va a dar grandes alegrías. Es también joven, 23 en su caso, y tiene tiempo por delante para seguir puliendo el potencial escondido.

Alborozo del equipo español

Es lógico el alborozo en el equipo español, aunque sea más por comparación que otra cosa. Dos medallas en un tiempo ya sin Ruth Beitia, conseguidas por atletas jóvenes y con potencial. Una más virtual, de oro en este caso, también por otro joven. Son algo más que brotes verdes, son realidades que llevan a pensar que hay cosas que se están haciendo bien, que el equipo técnico de la federación, con los recursos y el potencial siempre limitados, han encontrado respuestas a la sempiterna pregunta: ¿dónde están las medallas?

Un último apunte, para reflejar la grandeza y la dificultad de este deporte. En el tercer párrafo de este texto explica que es un deporte sencillo y eso lo hace también universal. Se necesita muy poco para correr, si acaso unas deportivas, y ni siquiera eso. Adel Mechaal es un excelente atleta, de los mejores del mundo, pero su quinto puesto es una demostración más de que esto es muy complicado, que no importa llegar bien y tener mucha calidad, en una disciplina a la que todos pueden acceder la dificultad para el éxito es excepcional. Y es mejor que así sea, mucho más divertido. La clave quizá está en mirar un poco más allá de las banderas, no importa tanto de dónde sea quien gane sino el espectáculo que se está dando. Por difícil que sea de entender.

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