la catalana, llamada a hacer historia

María Vicente, la princesa del atletismo español: "Tienes que ser como Ruth Beitia"

Con 16 años, hizo historia al colgarse la medalla de oro en heptatlón en el Mundial Juvenil celebrado en Nairobi. Su entrenador no tiene dudas: "Siempre le digo que tiene que ser como Ruth Beitia"

Foto: María Vicente está llamada a hacer historia en el atletismo español. (FOTO: www.iaaf.org)
María Vicente está llamada a hacer historia en el atletismo español. (FOTO: www.iaaf.org)

Los que siguen su carrera no mostraron excesiva sorpresa. Algo sí, pero en el fondo sabían que un momento de tanto brillo podía llegar en cualquier momento. El hito está considerado como el mayor firmado por una joven promesa en la historia del atletismo español. Cuando María Vicente (28-3-2001, Barcelona) se proclamaba campeona del mundo juvenil de heptatlón en Nairobi, la pregunta surgió de inmediato: ¿nos encontramos ante la futura reina del atletismo en nuestro país? ¿Llegará a coger el relevo que con tanta fuerza lleva agarrando Ruth Beitia desde hace años? El tiempo dictará sentencia, pero la gesta invita a pensar que la joven catalana tiene el potencial suficiente como para soñar con ello. Es la nueva princesa del atletismo español, aspirante a ser reina algún día. Como la legendaria cántabra...

Integrada en el ISS L'Hospitalet Atletisme, la catalana reconoce en charla con El Confidencial que pasados varios días desde que ganó el campeonato, "es ahora cuando empiezo a asimilar lo que conseguí". "Hasta que no llegué a casa, no empecé a ser consciente de lo que había logrado. Sí, no es fácil de asumir", dice la joven estrella de padre cubano y madre conquense. Es cierto que en su corto, pero intenso caminar por el mundo del atletismo, diferentes medallas y trofeos han ido adornando poco a poco su incipiente hoja de servicios. Pero lo que consiguió en tierras africanas lo supera todo. "Pues sí, supone una responsabilidad muy grande pensando en el futuro, pero también un orgullo", dice. "A ver si sigo sumando metales", dice esbozando una amplia sonrisa.

Temple y aplomo

Siempre a su lado, Álvaro Javier Fernández, el entrenador que guía sus pasos y que ve lista a su alumna para alcanzar cualquier objetivo que se proponga. "Fuimos con expectativas a Nairobi y confiaba en que se subiera al podio, esa es la realidad. Hay algo fundamental en María, y es que compite como entrena", ensalza. "Teniendo en cuenta su juventud, tiene mucho temple, mucho aplomo", subraya. Lleva ya cuatro años al lado de la atleta de 16 años y destaca de ella "su gran entrega diaria. Escucha todos los consejos y tiene un gran gen competitivo. Ha nacido para hacer esto...". "Se le veían cualidades, pero al principio no intuía que podía llegar a este punto", destaca. "Mi idea siempre fue hacerla entender que tenía que entrenar pensando en el largo plazo, no en la inmediatez. No quería que fuera la típica atleta que destaca siendo muy joven y a los tres años desaparece", significa.

"Cuando era una niña, mi madre me decía que el atletismo era bueno para la salud", evoca María. Era una niña y participaba, con éxito, en pruebas de cross, hasta que un día, con 11 años, "decidí probar de verdad y me gustó. Me apuntaron al mismo tiempo que a un primo mío y al final la que se quedó en este mundo fui yo". ¿Por qué heptatlón? Una prueba de tremenda exigencia y dureza; carreras de 200 y 800 metros, 100 metros vallas, salto de altura y de longitud, y lanzamiento de jabalina y peso. "Me gustaban todas las pruebas y no sabía qué escoger. Al final opté por probarlas todas, a ver qué salía, y hasta ahora", comenta. "Por el momento voy a continuar por este camino, no me decanto por una especialidad en particular", remata.

El dopaje

"Claro que cuesta, pero me quedo con la recompensa final después de tanto esfuerzo", apunta la catalana, que reconoce que "a mí también me gusta salir, como a mis amigas, pero tengo claro que soy diferente, que el atletismo te obliga a hacer muchos sacrificios si quieres sobresalir. Y como hasta ahora todo me está saliendo bien...". "Sabía que en Nairobi lo podía hacer bien, pero no esperaba tanto". Y es que sumó 5.612 puntos, récord en un heptatlón juvenil, superando igualmente la mejor marca española que ella misma poseía. El foco se ha posado en ella porque motivos ha dado. ¿Como para pensar que algún día reinará en el atletismo español como Ruth Beitia? Ella tiene claro que la cántabra "es un ejemplo a seguir, un ejemplo de superación que a pesar de los años ha logrado todo lo que siempre ha querido, por encima de todo colgarse un oro olímpico". "Espero llegar algún día a ese lugar. Desde luego, es una atleta que marca el camino a seguir", dice la joven promesa.

"La veo lista para hacer grandes cosas en el mundo del atletismo", recalca Álvaro. "Sobre todo si su cabeza continúa funcionando de la misma manera", añade. Afirma que "María ha evolucionado mucho físicamente. Es cierto que ahora la presión va a ser mayor, pero hablamos de una atleta inteligente. Es fácil entrenar con ella porque escucha todo lo que le dices, ella expone su opinión... En una palabra, considero que puede hacer historia en el atletismo español si continúa por esta línea. Ha dado el primer paso, pero no se puede quedar ahí. Para mí esto es el inicio de todo, de algo que puede ser muy grande".

Su vida como deportista de élite está aderezada por los estudios. Becada en la Blume de Barcelona, comenzará el bachillerato y tiene claro que los libros seguirán siendo parte fundamental de su vida. Otea el horizonte y se ve estudiando fisioterapia o bioquímica. Desvela que "me encanta el mundo de los laboratorios en los que se analizan muestras en busca de rastros de dopaje". En este sentido, tiene muy claro el daño que hace al mundo del deporte, en especial al atletismo, y subraya que "en mi opinión habría que castigar de por vida a los que emplean el dopaje para ganar". "Hay que ser muy duro a la hora de adoptar medidas", añade con mucha contundencia.

María Vicente, nada más ganar el Mundial. (FOTO: www.iaaf.org)
María Vicente, nada más ganar el Mundial. (FOTO: www.iaaf.org)

De Bolt a Jorge Ureña

"¡¿Y quién no admira a Usain Bolt?!", exclama a la hora de fijar a sus ídolos, sus modelos a seguir. Sin embargo, el primero que sale de su boca es Ashton Eaton, ex atleta estadounidense, ganador de mundiales y Juegos Olímpicos, además de poseer la mejor marca en decatlón. Tampoco se olvida del español Jorge Ureña, la gran referencia del atletismo español si de pruebas combinadas hablamos. "Nuestro deporte está viviendo ahora buenos momentos porque ha aparecido una buena y pujante generación. Poco a poco el nivel va subiendo, y espero que en el futuro sigan llegando los éxitos", apunta. "Participar en unos Juegos Olímpicos es un sueño, pero no, no creo que esté en los de Tokio 2020", enfatiza.

Si su entrenador ensalza la buena cabeza de María a la hora de competir, ella se manifiesta en similares términos. "Es verdad que me pongo muy nerviosa a la hora de entrar en acción, pero focalizo bien esa tensión en la pista, utilizo esos nervios a mi favor, para rendir todavía más. Me crezco...", explica la atleta. Las duras jornadas de trabajo se suceden sin freno, con el paso del tiempo con más intensidad. "No me cuesta ir a entrenar, aunque a veces lo haga en solitario", reconoce. Lo que no ha dejado, algo que practica desde los 4 años, es el ballet, su gran pasión. Ahora ya sólo puede practicar el contemporáneo, el clásico pasó a mejor vida porque los pies son castigados en exceso.

María, durante la prueba de vallas. (FOTO: cedida por JJ. Vico)
María, durante la prueba de vallas. (FOTO: cedida por JJ. Vico)

Los lanzamientos

"Tienes que ser una Ruth Beitia", es lo que el preparador le dice una y otra vez a María, prueba de que nos encontramos ante un diamante en bruto que ya empieza estar pulido a la vista de su historial. Álvaro le hace ver que la cántabra es el modelo a seguir, "una atleta que sigue ahí, en la élite, despues de tantos años de trabajo y de éxitos". Recuerda que "en el mundo del atletismo español, todos coinciden en que María tiene un tremendo futuro". En una especialidad tan compleja y variada, el profesor destaca lo bien que maneja pruebas como las vallas o las carreras, también los saltos, pero incide en que "debe mejorar en los lanzamientos, ahí debemos esforzanos más".

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El calendario no permite una sola tregua y en breve estará presente en los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebrarán en Hungría. Para esta nueva cita sólo participará, en principio, en el triple salto, "especialidad en la que es muy buena", recuerda Álvaro. "Es muy buena alumna, pero también es verdad que debe tocar tierra firme aunque tenga buena cabeza, pues estos éxitos son difíciles de sobrellevar". Cree que la mejor edad para rendir al máximo son los 21/22 años; el entrenador de la campeona mira hacia el futuro y no tiene dudas. "Va a llegar muy lejos", sentencia. ¿Tanto como Ruth Beitia? María sueña y se ve algún día "subida en un podio en unos Juegos Olímpicos". Está, eso parece, en el buen camino...

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