logró una hazaña en escalada con solo una pierna

La gesta de Iván Germán, el escalador que no le daba importancia a su única pierna

Iván Germán consiguió un grado 8b en el Excusómetro, una vía de escalada en una cueva de Segovia. Muy pocas personas en el mundo han llegado tan lejos. Y a él le falta una pierna

Foto: Iván Germán en el Excusómetro. (Foto: David Méndez)
Iván Germán en el Excusómetro. (Foto: David Méndez)
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Iván Germán es un escalador que acaba de lograr una hazaña deportiva de alcance mundial. ¿Cómo explicarles lo que ha conseguido? Imaginen la final de los 100 metros lisos en los últimos Juegos Olímpicos de Río. Visualicen la línea de salida y fíjense en un atleta blanquito que corre por la calle ocho. Sobre los tacos no apoyan sus dos pies. El derecho lo hace con fuerza, pero donde tendría que estar el izquierdo no hay nada. Un poco más adelante, sobre el tartán, apoya el muñón de su rodilla. No lleva prótesis. ¡Pam! La salida.

Poco más de nueve segundos después imaginen un podio insólito: Usain Bolt, Justin Gatlin y ese atleta al que le falta una pierna. Pues bien, en la alta competición de escalada deportiva, conseguir un grado 8b por un deportista al que, con 23 años, le amputan la pierna izquierda por encima de su rodilla es una proeza como situarse en ese podio de los 100 metros lisos. Lo ha logrado una persona que decidió no rendirse nunca y se propuso romper los límites.

El pasado martes 26 de junio, a las ocho y media de la tarde, Iván me envió un mensaje: “Hola, Pedro. Después de todo el invierno de lucha he encadenado mi proyecto 8b, la vía de escalada el 'Excusómetro', en una cueva de Segovia. Te lo comento porque sería bonito remarcar que todo el esfuerzo para lograrlo es un hito de la discapacidad y no solo mío personal”.

(Foto: Irene González)
(Foto: Irene González)

¿Qué es un grado 8b? Carlos Logroño, un referente de la escalada española, nos lo explica: "Clasificamos las paredes según el tipo de dificultad, atendiendo a la inclinación y las características de los agarres. Por ejemplo, el techo de una cueva es el mayor grado de inclinación que puedes encontrar, y ahí los agarres son más pequeños y difíciles. Dentro de cada número existen letras para diferenciar. Es un matiz dentro del grado: 8a; a+; b; b+; c y c+. En la actualidad el máximo es 9c, que solo lo ha conseguido un escalador en el mundo: el checo Adam Ondra”.

Insiste Logroño: "Para que entiendas bien lo que hecho Iván, en el vértice de la pirámide solo hay una persona con un 9c. En el siguiente escalón, en el 8, hay poca gente. Discapacitados, solo dos en España: Urko Carmona e Iván Germán, ambos están en la elite mundial".

(Foto: Irene González)
(Foto: Irene González)

Hablamos con Iván de esa referencia estratosférica que acaba de lograr. ¿Cómo es la escalada deportiva? "Vas asegurado, no es una actividad de riesgo. Está prohibido utilizar ningún medio artificial para progresar por la vía. No puedes tocas o asir nada que no sea la roca o la pared. Cuando encuentras los puntos de seguridad, pasas por el mosquetón la cuerda que llevas unida a tu cuerpo —ese amarre que impide que una caída sea fatal—. Pero debes hacerlo con delicadeza, no puedes aprovechar ese momento en el que entras en contacto con una pieza metálica anclada a la pared para suavizar la dureza de la escalada. No puede existir ninguna ayuda, te estarías engañando a ti mismo. De principio a fin estás solo con los movimientos de tu cuerpo, con los contrapesos, la resistencia de los dedos para sujetarse en pequeños salientes o presas imposibles, la fuerza de los brazos que te levantan luchando contra la gravedad. Eso es la escalada deportiva".

¿Cómo planificas una vía de esta dificultad? "Digamos que la divides en secciones, en tramos. Compruebas si es viable para tus capacidades. Ensayas los pasos, los agarres. Los memorizas. Fortaleces en el rocódromo y en el gimnasio las partes de tu cuerpo que intervienen en cada movimiento".

Andrea Cartas, responsable del Equipo de Tecnificación de Escalada Deportiva de la Federación Madrileña de Montaña y entrenadora de Iván, nos cuenta cómo prepararon lo que ella refiere como un objetivo, el de romper la barrera del 8b, que les motivó a los dos. Insiste en la importancia del reto: "Menos del 2% de los escaladores sin limitaciones físicas consiguen hacer 8a, después viene el 8a+ y el 8b”. Recordando el ejemplo de los 100 metros lisos: llegar al 8a es como bajar de los 10 segundos. Después, si puedes, arañas décimas. ¿Qué entrenamiento especifico hicísteis? "Nos dimos cuenta —señala Andrea— de que Iván no le daba importancia a su pierna, por así decirlo despreciaba las capacidades que le podía aportar. Tenía la tendencia a emplear la fuerza de sus brazos y la dureza de dedos y manos. Nos dedicamos a trabajar su tren inferior y conseguimos mejorar la técnica y aportar un plus de fuerza que ha sido muy importante para superar la inclinación que tenía la pared. Este es uno de los aspectos más destacados del entrenamiento”.

La vía el 'Excusómetro' se encuentra en una cueva en la provincia de Segovia. Iván empleó unos 25 minutos para superar cerca de 24 metros de puro desplome y techos. “Cada vez que iba a la cueva, a trabajar una sección concreta de la vía, lo apuntaba. Cuando llegué al número 30 dejé de anotarlo".

(Foto: Irene González)
(Foto: Irene González)

José Luis Rubayo es el presidente de la Federación Madrileña de Montaña. Agotó los elogios hacia el escalador que la federación apoya incondicionalmente. "Cuando le pregunto a Iván cómo lo hace —nos dice Rubayo—, me contesta que le resulta fácil porque tiene que subir menos peso". Le comento que Iván está muy agradecido al apoyo que recibe de la federación. "¿Sabes lo que le pasa a Iván?", nos interroga Rubayo. "Que además de un excepcional escalador es una buena persona. Es más cumplido que un gabán. Mira, la federación le apoya, pero hay algo de lo que todos somos conscientes: es él quien lo hace. Tu pon en el artículo que el 'presi' de la madrileña ha dicho que el mérito es suyo. Creo que se ha ganado el título de deportista del año". Y el mosquetón de oro, añadimos nosotros.

Iván tiene 45 años, dos hijos pequeños y una mujer incondicional. Es técnico ortoprotésico, diseña piernas biónicas como la que el lleva. Es un campeón de la escalada y de la vida. Ha sido un honor poder escribir sobre su gesta.

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