LA LUCHA DE LOS PARAESCALADORES

"Lo siento, la escalada no es un deporte". La respuesta de la ONCE a un discapacitado

Las becas que reciben los paraescaladores por parte de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada son un 33% más bajas que las que reciben el resto de deportistas

Foto: Urko Carmona perdió la pierna derecha en un accidente de tráfico en 1997. (Foto: Javier Pérez)
Urko Carmona perdió la pierna derecha en un accidente de tráfico en 1997. (Foto: Javier Pérez)
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Si eres un escalador que cumple con los requisitos que establece la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), podrás optar a una beca anual de 600 euros (50 al mes). Ahora bien, si escalas y has perdido una pierna, la mano es un muñón o tienes algún otro tipo de discapacidad, la federación te reducirá la beca a 400 euros (33 al mes). El Confidencial ha preguntado el porqué a la FEDME sin haber recibido respuesta.

Hay personas a las que la fatalidad provoca que algo se agite en su interior y se convierten en individuos excepcionales. Cuando tienes la fortuna de conocerles, sientes que una parte de su fuerza te contagia. Quizá, sin ser consciente de ello, conmueven tus sentimientos. Urko Carmona es una de esas personas.

Urko Carmona en plena acción.
Urko Carmona en plena acción.

Urko perdió su pierna derecha en un accidente de tráfico en 1997, cuando tenía 16 años. “Tuve el accidente en Semana Santa y a los pocos meses, era verano, estaba en una piscina de mi pueblo con mi muñón, mis dolores y mi desconcierto. No sabía bien qué hacer, sentía apuro, pero me dije: "¿Por qué no me voy a bañar?". El que no quiera mirar… y me tiré al agua”.

¡A pura vida! debió gritar el tres veces campeón del mundo de paraescalada y ganador en 2014 del premio más prestigioso de la escalada deportiva mundial –los Arco Rock Legends Awards– que se concede a deportistas, sin distinción alguna, por votación de las principales publicaciones internacionales de montaña, la española Desnivel entre ellas. En 2015 se reconocía su palmarés con la Medalla al Mérito Deportivo en su categoría de bronce. Ese año, diez presidentes de federaciones deportivas fueron agraciados con una medalla de oro de las 27 que concedió el Consejo Superior de Deportes (CSD).

Ecaladores como la copa de un pino

“Algunas veces no encontraba compañero de cordada, pero me saqué el carné de conducir y con el coche la cosa cambió. A los tres años del accidente me di cuenta de que me sentía muy bien y escalaba vías con una dificultad a la que mis amigos no llegaban. Alguien me dijo que fuese a la ONCE. Mi intención era apuntarme a algún equipo o solicitar ayuda para los viajes o el material. Me quedé un poco chafado. La contestación fue: "Lo sentimos, pero la escalada no es un deporte".

El pasado mes de abril, Urko y Javier Aguilar –ciego total– subieron una vía vertical de 250 metros de nombre Costa Blanca en el Peñón de Ifach (Alicante). Se empecinaron en demostrar que la escalada es un deporte accesible para todos. Emociona ver a un tullido y a un ciego plantarle cara a su destino. O al destino en el que se les quiere encajonar con el eufemismo de paraescalador. Al final del vídeo, que reproducimos, se oye a Urko decirle a Javier cuando regresan de bajada: “Esta es la senda de los guiris; venga que se enteren quiénes somos”. Son escaladores como la copa de un pino, afirmamos nosotros.

Un mundo de dificultades

Hasta junio de 2017, los paraescaladores españoles no han tenido un seleccionador retribuido por la FEDME. El pundonor de Germán López suplió esa carencia. “De manera voluntaria, sin retribución alguna, nos acompañaba a las competiciones”, comenta agradecido Iván Germán, medallista de oro y plata en las pruebas de la Copa del Mundo celebradas en 2017 en la modalidad de pierna amputada.

Recuerda Urko sus inicios en la competición internacional: "En 2010 quedé primero en la prueba de velocidad en Vale de Daone (Italia). Fuimos dos ciegos y yo. Nos acompañaron el presidente de la federación aragonesa y Germán. Después tuve que ir a competir a Chiba, en Japón. Gané la prueba de dificultad y con ella la Copa del Mundo. Los ciegos no vinieron, viaje solo, con lo puesto. Comía con los rusos, no… con los italianos, que me invitaban".

Según los datos del presupuesto de la FEDME, a septiembre de este año los gastos en conceptos de estructura (personal, viajes directivos, compras, etc.) sumaban la cantidad de 766.329 euros, lo que equivale al 73% del total. Los gastos del capítulo \'Ayudas a Deportistas y Técnicos Deportivos\' son 26.141 euros, el 2,5%. No es una errata: el 2,5% del presupuesto de una federación deportiva es lo que se lleva gastado hasta septiembre de este año en ayudas a deportistas. Hay un dato incomprensible: los gastos de viajes del personal directivo y administrativo de la FEDME suman 63.720 euros. Dos veces y media más que lo destinado a las ayudas a deportistas.

Siempre ha habido clases

Lo que sucede con los escaladores españoles, que además de grandes deportistas son modelos de superación de los que sentirnos orgullosos, no pasa con todos en la FEDME.

Recientemente, la selección española de esquí de montaña se desplazó a Tignes, en los Alpes franceses, para preparar la temporada. Una docena de deportistas (no asistieron todos: Kilian Jornet está recuperándose de una operación). Completaban la comitiva cinco de los seis miembros del cuerpo técnico convocados, con fisioterapeuta incluido. Una relación adecuada: un técnico por cada dos deportistas. El Confidencial ha preguntado si en alguna competición internacional de paraescalada a los representantes españoles les acompañó un fisioterapeuta: nunca, ha sido la respuesta. Siempre ha habido clases y hechos diferenciales.

Urko Carmona en lo más alto del podio de la Copa del Mundo de Paraescalada de 2015.
Urko Carmona en lo más alto del podio de la Copa del Mundo de Paraescalada de 2015.

En competiciones internacionales se han llegado a juntar, si el presupuesto de la FEDME lo permite, once escaladores. “Este año hemos sido tres en categoría de pierna amputada; tres con distintos grados de ceguera y Pipo en neurológica", precisa Iván Germán. Hay selecciones como la inglesa o la alemana en las que los competidores con ceguera llevan su propio flaseador (la persona que dice al escalador por dónde debe subir). “German López lo ha sido todo para nosotros”, reconoce Iván.

Las últimas medallas de estos escaladores han sido las de Albert Guardia (campeón del mundo en 2016 en su primera participación); Iván Germán (medallista de bronce en el mismo mundial y de plata y oro en las pruebas de la Copa del Mundo celebradas en 2017); Francisco Javier Aguilar, unos de los mejores escaladores ciegos del mundo; los oros de Paula de la Calle y los tres campeonatos de Urko y sus Copas del Mundo. Esos resultados son un bofetón a unas estructuras federativas cuyas rutinas burocráticas les impiden entender que estas personas son algo más que grandes deportistas y escaladores. Son ejemplos de superación, de lucha contra la fatalidad.

Hay que discriminarlos sí, pero positivamente

Se les debe considerar como lo que son: un modelo para nuestra sociedad a los que apoyar y cuidar como un bien preciado. Nos decía Urko que está estudiando para sacar el título de técnico deportivo en montaña. "Lo que siempre he querido, lo que intento conseguir, es que la escalada sea una alternativa para muchas personas, que les sirva para evitar que el abatimiento y la tristeza se apodere de ellas”. Es un propósito compartido por los campeones con los que hemos tenido el honor de conversar. Personas que llevan el estoicismo al límite de no elevar una queja. Nosotros lo hacemos por ellos.

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