FUERA POR PREFERIR UN "GRUPO DE NIVEL MÁS BAJO"

Cuando eres rechazada por ser la mejor del equipo femenino español de alpinismo

El caso de la deportista y guardia civil Mariona Aubert es el de una decisión por parte del seleccionador nacional un tanto extraña puesto que reconoce que no la convoca pese a ser la mejor

Foto: Mariona Aubert en una pared de hielo.
Mariona Aubert en una pared de hielo.

“El motivo de este email es poner en su conocimiento una irregularidad muy evidente que se produjo el fin de semana del 10 al 11 de febrero de 2018 en las pruebas de selección para el acceso al Equipo Femenino Español de Alpinismo (EFA), financiado en parte por el Consejo Superior de Deportes (CSD).” Así comienza el correo electrónico que Mariona Aubert remitió el pasado 20 de febrero a la subdirección de Mujer y Deporte, que forma parte del organigrama de citado CSD y al que ha tenido acceso El Confidencial. No recibió contestación.

El Equipo Femenino Español de Alpinismo (EFA) se creó en 2008. Su finalidad era, y decimos bien “era”, agrupar a las mejores alpinistas: “Reunir a las mujeres de mayor nivel del territorio nacional con motivación, experiencia y capacidades manifiestas y facilitar la realización de actividades de alto nivel”.

Su primera capitana fue Cecilia Buil, una de las mejores alpinistas españolas y con reconocimiento internacional. No tuvo fácil el desempeño de su trabajo. Pensó que debía buscar patrocinios para el equipo y solicitó una reunión con la ministra de Igualdad. No gustó la iniciativa en la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) y fue desautorizada. Terminó dejándolo a los pocos meses “por tensiones internas y diferencias de criterio”, según informó la propia Federación.

A partir de ese momento, alguien debió pensar que lo mejor era no repetir con una mujer y se nombró a Simón Elías, que ya era director del equipo masculino. Su responsable actual es Marc Subirana, que firma sus correos como director del Equipo Femenino de Alpinismo. El objetivo original del EFA, como se apuntaba anteriormente, era agrupar a las mejores mujeres y Cecilia Buil, la capitana del equipo, “exigía”. Esto, según ella nos manifestó, “no gustaba a todas las componentes del equipo. Ese fue el origen de las tensiones”. Quizá por eso, la búsqueda de las mejores se ha sustituido por una “combinación de juventud y potencialidad”, en palabras del señor Subirana. Requisitos que permiten combinaciones al gusto.

Única en superar una prueba 'para hombres'

¿Y Mariona Aubert qué papel tiene en toda esta historia? Sencillamente, es una de las mejores. Por eso no ha entrado en el Equipo Femenino Español de Alpinismo. No es una conjetura. Para situarnos, Mariona es la única 'greimwoman' de España, es decir, la única Guardia Civil de Montaña en servicio de rescate. También es la primera mujer que ha superado las pruebas de acceso a guía de alta montaña en las mismas condiciones de dureza física, sin convalidación, que los hombres.

Aubert, pese a superar el corte de edad -tiene 34 años-, fue seleccionada para las pruebas de acceso al EFA. Se preparó a conciencia, no olvidemos que es guardia civil, y pensaba que iba a un equipo que representaría a España. Bromas las justas. Pagó los 200 euros de inscripción, se presentó en el Albergue Pirineos, a 15 km de Benasque y al día siguiente, el 10 de febrero de 2018, comenzaron las pruebas.

Mariona Aubert lo cuenta así en el correo que enviaría posteriormente al CSD: “El sábado por la mañana empezamos con una cronoescalada de esquí de montaña en la estación de Cerler. Llegué la primera con una gran diferencia respecto las demás. No solo gané, sino que en el paso de meta de mujeres iba en segunda posición de hombres. Después, tocó descenso con esquís en fuera pista, donde volví a demostrar mi superioridad junto con otras dos mujeres, que son profesoras de esquí. Por la tarde, en las paredes de Olvena, se realizaron tres pruebas de escalada, una de deportiva, en la que entré de las primeras; otra de escalada clásica donde más o menos fuimos todas igual y otra de escalada artificial donde pasé sin ningún tipo de problema. El domingo hicimos en Ardonés la escalada en hielo: este es mi terreno y me paseé cómodamente por las 7 vías (algunas de ellas las monté yo misma a petición de los técnicos). Aquí finalizaron las pruebas. Los que las vieron sabían que yo tenía plaza segura por la distancia y la diferencia que marqué en la mayoría de ellas”.

Aubert trepando por roca.
Aubert trepando por roca.

Después vino la entrevista, en la que solo estuvieron presentes el director del EFA y la interesada. Entre otras cosas, le preguntaron qué podía aportar al equipo. “Contesté, continúa relatando en el correo electrónico, que mi aportación podría ser positiva en temas técnicos de autorrescate y alpinismo invernal, que es precisamente donde más flojas van las mujeres. También iniciativa, decisión y autonomía en montaña, así como motivar a las demás chicas a ser autosuficientes y a no depender de los hombres para realizar actividades. Me fui contenta y satisfecha y esperé la comunicación del seleccionador”, prosigue Mariona.

“Prefería un grupo con nivel más bajo”

Un día después de terminar las pruebas, el lunes 12 de febrero, recibió un mensaje decepcionante: no estaba entre las elegidas. Pidió explicaciones al señor Subirana. Este contestó a Mariona que “como ya era una alpinista rodada, con experiencia y currículum, no le hacía falta estar en el equipo y que preferían un grupo con nivel más bajo, con más margen de mejora”.

Requerido por correo electrónico, el señor Subirana respondió dando las claves del porqué de su decisión, como ya hemos indicado: Combinar juventud y potencialidad”. Nada que objetar, salvo que, si la juventud era un requisito, cualquiera podría preguntarse si Mariona estaba de relleno.

No obstante, hay algo que resulta chocante. En su contestación, el señor Subirana afirma “además, como en todo proceso de selección, también existe una parte subjetiva a la hora de evaluar a los candidatos y candidatas, como por ejemplo en la entrevista personal”. ¿Una parte subjetiva? Preguntamos a la Fedme quién participa en la entrevista. Solo el director técnico, contestó la federación. Queríamos saber si la entrevista era eliminatoria y contestaron que no. Insistimos, ¿de no ser eliminatoria, cómo pondera en la puntuación? Nos proporcionaron un enlace en el que relacionaban los requisitos sin que apareciese la entrevista. Entonces, ¿será que esa parte subjetiva en el proceso de selección, a la que se refiere el señor Subirana en su contestación a Mariona, comienza y termina en el propio director técnico? En estas situaciones hay que recordar a Quevedo: “Más estimo un dan que un don; y es mi fuerza y vigor tanto, que un testimonio levanto, aunque pese más que plomo. Yo me soy el Rey Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como”.

¿Puedes ser subjetivo en un proceso de selección que se paga con dinero público? El Equipo Femenino Español de Alpinismo se financia, así nos lo han confirmado en la federación, con dinero del Consejo Superior de Deportes. De 2014 a 2017 el CSD ha subvencionado con 1.583.950 euros actividades de la federación de montaña.

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