Plan para resucitar su deporte

Por qué Cristiano o el Chacho se van a Italia: pagan (muchos) menos impuestos

El país transalpino lleva años por detrás de sus competidores continentales, pero eso tiene solución: un modelo fiscal muy amable que ya ha seducido a Cristiano, de Ligt o Sergio Rodríguez

Foto: Cristiano Ronaldo, durante un partido con la Juventus. (Reuters)
Cristiano Ronaldo, durante un partido con la Juventus. (Reuters)

El próximo 1 de enero entrará en vigor en Italia el Decreto Ley 34/2019 de 30 de abril. Así, con su nombre técnico, no dice mucho, pero esta normativa es el principal pilar sobre el que se va a sustentar el deporte italiano en su intento de volver a la primera línea europea y mundial.

Básicamente, es una ley que permitirá que los deportistas tributen a niveles mucho más bajos que en el resto del continente. De este modo la carga impositiva sobre ciudadanos extranjeros que establezcan en Italia su residencia fiscal será mucho más amable que en competidores directos y la favorecerá la caza de talento frente a España, Francia o Alemania.

Con esta normativa, un futbolista que se marche a jugar a Italia solo tendrá que pagar un 30% de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) durante los cinco primeros años. En España, por comparar, este tributo roza el 50% en el tramo más alto. La ley tiene incluso apéndices todavía más jugosos para estimular a los que todavía dudan: en el sur del país apenas tendrán que abonar al fisco un 10% de su salario bruto por este concepto fiscal.

De esta manera, un futbolista cuyo sueldo sea de 10 millones de euros brutos anuales verá como llegan a sus manos, limpios de polvo y paja, 7 millones de euros al año, una cantidad que si jugara, por ejemplo, en el Nápoles, club del sur del país, sería de 9 millones de euros. Ese mismo jugador percibiría apenas 5 millones si jugara en el Real Madrid, el Betis o el Villareal.

Para los equipos también es un importante chollo. Un jugador con un sueldo de 6 millones de euros netos y un contrato de cinco temporadas le costaría a un equipo español hasta 58 millones de euros. A uno que juegue en la Serie A apenas le supondría 35 millones de euros, algo menos si tiene su sede en el sur del país.

Esta ley impulsada por el Ejecutivo italiano es la gran culpable de que Cristiano Ronaldo pusiera rumbo a Turín el año pasado, un camino que ha seguido ahora su nuevo compañero, Matthijs de Ligt, flamante fichaje de la Juventus procedente del Ajax y que ha costado 70 millones de euros. El central se ha decantado por el norte de Italia pese al interés que ha despertado en mucho de los pesos pesados de Europa, y una de los motivos de peso que ha servido para convencerle ha sido esa tributación amable.

Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento de pretemporada de la Juventus. (Reuters)
Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento de pretemporada de la Juventus. (Reuters)

Por mucho que se quieran ponderar los sentimientos, los sueños de niño o las ganas de sumar títulos a la vitrina personal, el principal motivo para convencer a un jugador es el dinero. La carrera de los jugadores de fútbol o baloncesto es relativamente corta y ganar dos millones más al año en un contrato de cinco o seis temporadas supone una diferencia de 10 o 12 millones de euros. Motivos suficientes para mudarse a Italia.

No solo fútbol

De ligt no ha sido el único. Sergio Rodríguez, ex jugador del Real Madrid de baloncesto, ha dejado el todopoderoso CSKA de Moscú para enrolarse en las filas del Armani Milán. El conjunto italiano, como todo el baloncesto del país, lleva años sumido en la irrelevancia pero han convencido a uno de los agentes libres más importantes del continente.

'El Chach'o ha preferido establecerse en Milán a volver al Real Madrid o a fichar por el Valencia Basket. La culpa la tienen los 1,5 millones de euros limpios que va a ganar cada temporada, y lo que se va a ahorrar en impuestos tanto el jugador como el club.

La liga italiana lleva años sin brillo y sin un campeón de la Euroliga desde que el Bolonia lo lograra en 2001. Ahora, en un verano, se han sacudido el polvo con dos fichajes de campanillas además del base español.

Sergio Rodríguez, durante la final de la Euroliga que ganó con el CSKA. (EFE)
Sergio Rodríguez, durante la final de la Euroliga que ganó con el CSKA. (EFE)

También a Milán, aunque esta vez directo al banquillo, llegará el técnico Ettore Messina, ex entrenador del Real Madrid y hasta ahora compatibilizando el puesto de seleccionador italiano y el de asistente en los San Antonio Spurs de la NBA. Volverá para dirigir al Chacho y también aprovechará este nuevo sistema fiscal italiano.

Para ambos será un gran problema el gran nombre que ha llegado al baloncesto italiano: Milos Teodosic. El extraordinario base serbio tenía ofertas de media europa y de muchos conjuntos de la NBA -jugó en Los Angeles Clippers dos temporadas, aunque con poco protagonismo- pero ha preferido mudarse a Bolonia para jugar en la Virtus durante tres años a razón de 2,2 millones de euros limpios.

Ley Beckham

Esta normativa recuerda es muy similar al Régimen Especial de Trabajadores Desplazados del Real Decreto 687/2005, el nombre técnico de la conocida como Ley Beckham por el ex jugador inglés del Real Madrid. La idea con su aprobación en 2005 era la de atraer talento extranjero a base de darles ventajas fiscales. Vamos, lo mismo que está haciendo ahora Italia.

El fisco español permitía a eso que denominó como talento extranjero tributar al 24% de IRPF en vez de al 47% como les hubiera correspondido por sus elevados ingresos. Tras años en vigor, con las razonables quejas de muchos colectivos, las ventajas para los futbolistas extranjeros se derogaron en el año 2014.

Lo cierto es que la normativa cumplió con su función. Durante una década la liga española de fútbol atrajo a todos los grandes talentos del mundo y consiguió retener a los propios, antes de que el dinero de las televisiones llegar a Inglaterra y mucho antes de que los jeques decidieran jugar al 'Football Manager' en la vida real.

Los jugadores de la Juventus, celebrando uno de los títulos que han ganado esta temporada (Reuters)
Los jugadores de la Juventus, celebrando uno de los títulos que han ganado esta temporada (Reuters)

Las competiciones italianas necesitaban un estímulo así. La Seria A es una competición en la que la Juventus domina sin piedad -ocho títulos seguidos- con los gigantes de Milán de capa caída y el duo romano sin esperanzas de Scudetto. En el baloncesto, la otrora poderosa competición doméstica con cocos como la Virtus, la Benetton de Treviso, el Olimpia de Milán o incluso el Cantú que asustaban en Europa ya ni se recuerda.

Con este ambicioso plan, de momento, han conseguido hacerse con el defensa joven más codiciado de Europa, con uno de los dos mejores futbolistas de la última década y, de propina, con los dos bases más codiciados -con permiso de Nando de Colo- del Viejo Continente. Italia está de vuelta.

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