la inexperiencia le llevó a ir más rápido en bici

"Lo he pasado mal". Por qué Gómez Noya pagó la novatada en el Ironman de Hawái

El error de Javier Gómez Noya fue querer ir más rápido en la prueba de los 180 kilómetros en la bicicleta y no regular sus energías para el maratón. Un fallo que se achaca a sus ansias

Foto: Javier Gómez Noya entrando a la meta del Ironman de Kona. (EFE)
Javier Gómez Noya entrando a la meta del Ironman de Kona. (EFE)

El muro de Javier Gómez Noya lo sufrió a partir del kilómetro 20 de la maratón para bajar el ritmo de su carrera y dejar escapar al grupo de los favoritos. El gallego se fundió en su primera experiencia en el Ironman de Hawái por precipitación. “Estoy decepcionado porque no hice la carrera soñada”, manifestó tras la prueba, con un tono de frustración, para reconocer que su error radicó en querer aguantar el altísimo ritmo en bicicleta del grupo de cabeza, cuyas consecuencias las sufrió corriendo. Noya pagó la novatada del principiante en Kona, como asegura un especialista de triatlón a El Confidencial. Llegaba con el propósito de bajar de las ocho horas y finalmente terminó undécimo (a 19:02 del ganador, el alemán, Patrick Langey, que sí bajó de las ocho horas) con una agria sensación.

"Lo he pasado mal. Los últimos 15 kilómetros iba despacio, destrozado, pensando en cruzar la meta lo más dignamente posible. Sabes que vas a terminar porque si hace falta cruzas la meta andando. Afortunadamente no me hizo falta andar", reconocía Gómez Noya al triatleta y entrenador Alejandro Santamaría en una entrevista posterior a la carrera para 'Triatlonweb'. Humilde, el pentacampeón del mundo y plata olímpica no titubeó en admitir su debacle (para él terminar, undécimo es eso).

Cómo se ha quedado Noya tras la carrera

Santamaría, en su experimentada faceta como técnico de triatletas (Trientrenos.com), detalla a El Confidencial a través de un audio (Alejandro está en Kona con Gómez Noya) cómo ha visto psicológicamente a Javi tras la carrera.

La veteranía demostrada a lo largo de los años que le han llevado a ganar cinco títulos mundiales en el triatlón no fue suficiente para sacar un mejor resultado. En Hawái el clima adverso -calor, humedad y viento- ponen a cada participante en una situación límite de esfuerzo físico y mental. A Noya le falló la estrategia (la cabeza): interpretar una táctica mejor porque fue más rápido de lo que debía en la prueba de la bicicleta. Esos 180 kilómetros le sacaron de su punto idóneo y el punto crítico apareció en el kilómetro 15 de la maratón para dejar de tener buenas sensaciones en el kilómetro 20.

Un error de cálculo por no guardar ‘gasolina’ para cuando realmente era necesario. Salió quinto de los 3,8 kilómetros de nado y en la bicicleta no quiso perder la estela de los favoritos (no vale 'chupar' rueda porque es como una contrarreloj individual) y comenzó “a quemar muy rápido los cartuchos”, como él mismo ha reconocido. Le faltó ese conocimiento e inteligencia que otros rivales más veteranos sí tenían. El británico McNamee, que terminó la bici después que Noya, fue el tercero en la clasificación final...

"Un análisis rápido y simple: fui más fuerte de lo que debería en bici por aguantar en el grupo que lucharía por la victoria y luego lo pagué corriendo. ¡Y aquí cuando lo pagas lo pagas mucho más que en otras carreras!", explicaba Gómez Noya en sus redes sociales. "Tenía calculado hacer en bici a 4:27, 4:28 y lo hice a 4:19. Hay mucho que trabajar", señalaba Noya a Santamaría en la mencionada charla.

Le faltó un 'freno'

Esas facultades y virtudes que le han hecho lanzarse este año para dar el salto a la larga distancia y con las que obtuvo un fenomenal resultado en el anterior Ironman de Cairns -segundo y mejor debutante de la historia- no le funcionaron en Kona. Le faltó un freno. Fue un fallo de cálculo propio del debutante que se siente motivado, ambicioso y bien preparado, pero que no administra y ejecuta un mejor plan por el desconocimiento de una prueba que sus rivales han ido puliendo con experiencia.

El alemán, Patrick Lange, ganador de la prueba en Kona repitió éxito tras su triunfo el año pasado. Es el primero de la historia en bajar de las ochos horas -7h52'39"-. Había muy buenos rivales y conocedores de lo que es ser disciplinados con la gestión del esfuerzo. Como el belga Bart Aernouts, que también bajó de las ocho horas -7h56'41"-.

Javier entró undécimo -8h11'41"- y se convirtió en el mejor español en la historia de la prueba (batió la marca de Eneko Llanos -8h20'50"-). "Hay que pensar con calma (si repite experiencia el año que viene). Espero volver en algún momento, eso seguro", comentó a Santamaría. En 2019 analizará si se centra en volver a Hawái o da prioridad a la clasificación de los Juegos de Tokio. Lo seguro es que un año u otro se quitará la espinita de esta primera vez en el Ironman más duro del mundo.

Primera parte de la carrera (18:30 - 22:30)

Segunda parte de la carrera (22:30 - final)

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