cumple el sueño de su vida

Campeona de boxeo y ahora futbolista: la fabulosa mutación de Marta Brañas

Referencia del boxeo, la 'Potrilla de Arteixo' cumple el sueño de su vida al comenzar una etapa como futbolista en el SCD Pastoriza

Foto: Marta Brañas posa con la camiseta del SCD Pastoriza.
Marta Brañas posa con la camiseta del SCD Pastoriza.

"Una mujer puede ser lo que quiera". Es una frase que más de una vez ha repetido y ella es el mejor ejemplo de ello. Marta Brañas (Arteixo, 3 de agosto de 1985), La Coruña) ha hecho de todo en su vida, pero ha sido el boxeo, fundamentalmente, lo que la colocó en un lugar de preferencia en el mundo del deporte. Fue, hasta el momento, lo que mejor se le ha dado, lo que más gloria ha conllevado. Sin embargo, es el fútbol lo que desde niña más le llamó la atención y ahora, con 32 años, recupera la vieja aspiración de disfrutar con un balón. Una lesión la llevó a ese escenario hace años, etapa en la que no pudo emplear los guantes, pero ahora parece decidida a quedarse en el lugar que siempre la ilusionó tanto. "Intento no estar parada", relata riendo en charla con El Confidencial.

Su vida siempre ha estado en movimiento, jamás ha caminado en silencio. Boxeo, sobre todo, y otras actividades han llenado su existencia. Ha pisado otros muchos escenarios. Es militar profesional, lo que le da de comer, y estudia enfermería para ejercer en este ámbito.Y continúa subida a un caballo, siempre lo estuvo. También compitiendo, pues sigue acudiendo a certámenes de equitación del Ejército. "Cuando era niña, tenía un potro y de ahí mi apodo", evoca la 'Potrilla de Arteixo'. Tendrá tiempo para seguir haciendo todo lo que la ha hecho feliz durante toda su vida, pero el fútbol pasará a ocupar un lugar de preferencia. El club que la acoge, el SCD Pastoriza, con el que ya reapareció este pasado fin de semana en un par de amistosos.

Deportivo y Real Madrid

El club lucense juega en la segunda autonómica y Marta es feliz pisando de nuevo, y con asiduidad, el verde. "Cuando era pequeña, el fútbol era lo que más me gustaba. Siempre estaba con los niños, con un balón entre los pies", recuerda. "Con 10 años, en el colegio jugaba al fútbol sala y era la única chica del equipo. Pero no me convencía, a mí lo que me encantaba era el fútbol. No había equipo femenino en el pueblo, así que siempre estaba con los chicos", destaca. Suele acudir a Riazor para ver al Deportivo. Precisamente, en la última visita del Real Madrid al estadio del club blanquiazul, vivió un momento muy especial, al departir, con foto incluida para retratar el momento, con Emilio Butragueño. "Era uno de mis ídolos de pequeña, me hizo mucha ilusión verle", reconoce la seguidora de ambos clubes.

"Ahora estoy cumpliendo el sueño de mi niñez, ser futbolista. Mi ilusión es máxima. Voy a disfrutar de cada momento", subraya, pero recordando que "soy muy competitiva...". Vamos, que sus rivales no lo van a tener fácil cuando se enfrenten a ella. Destaca "el auge que ha adquirido el fútbol femenino en nuestro país, el nivel de nuestras jugadoras es ahora espectacular. Ahí está, por ejemplo, el crecimiento de los clubes, también el de la selección española". "No, ya no veo en el combinado nacional porque hay mucho nivel", comenta entre risas. "Mi objetivo es pasármelo bien con el balón", resume.

Marta Braña, durante un combate.
Marta Braña, durante un combate.

El carril izquierdo

Pero lo suyo, al menos lo que mejor se le ha dado, es el boxeo, el deporte que la lanzó a la fama y con el que consiguió un gran reconocimiento. Como veía que no tenía demasiado futuro con el fútbol, cambió de registro por completo y se lanzó al mundo las artes marciales, en concreto al kung fu. Con el tiempo se cambió al boxeo y como se le daba bien, "mi entrenador me planteó si me sentía capacitada para seguir en ese mundo. No lo dudé y acepté". Fue con los guantes con lo que ganó protagonismo, mucho espacio en los medios de comunicación. No olvida una noche de diciembre de 2015, cuando en La Coruña se disputó el primer título nacional profesional en toda la historia del boxeo femenino en España. Ganó a los puntos a Maribel de Sousa.

Marta Brañas, en una foto de estudio.
Marta Brañas, en una foto de estudio.

Nunca se olvidó del fútbol, siempre soñando con vivir sobre el verde casi a diario. Una lesión en una muñeca la mantuvo alejada del boxeo año y medio, etapa (año 2011) en la que regresó al mundo del balón, pero no como ahora, cuando en la etapa final de la pretemporada se prepara para afrontar un ejercicio completo. Este pasado fin de semana ya disputó dos partidos amistosos, retrasando unos metros su demarcación habitual, de extremo izquierdo al lateral.

En el Cuartel General de la Fuerza Logística Operativa de La Coruña transcurre su vida profesional, pero los libros siempre la acompañan para ser teniente enfermera algún día. A la carrera compagina todos los pilares de su vida, ahora con el fútbol como motor fundamental. "Es un hobby y lo asumo sin agobios", dice del deporte rey que la enamoró siendo niña. Nada que ver con el boxeo, que "era una obligación, un trabajo más", relata.

Marta ha representado al Ejército en diferentes certámenes de equitación.
Marta ha representado al Ejército en diferentes certámenes de equitación.

Áspero final

El boxeo ya es historia en su vida. Cerró una etapa inolvidable hace unos meses de manera áspera. Surgió la oportunidad de disputar un Mundial (peso supermosca) ante la peruana Linda Laura Lecca, pelea que pudo celebrarse incluso en La Coruña. También apareció la ocasión, antes de afrontar ese gran momento, de disputar un título intermedio (Fedecaribe) en Panamá. "De primeras dije que no porque no me sentía bien preparada, también por los exámenes", comenta, pero "al final cambié de plan". Pasó que en tierras panameñas no alcanzó un acuerdo económico con el promotor. "Dos días antes del combate surgió el conflicto; me sentó muy mal por todo el esfuerzo que hice, por toda la gente a la que involucré". Sintió le faltaron al respeto; "fue una vergüenza", remata. Y colgó los guantes.

Sí, el pasado mes de mayo, tras este episodio, decidió abandonar el boxeo. A través de su cuenta de Facebook anunció su firme decisión, "una despedida amarga", reconoce. Atrás queda una sólida y notable carrera como boxeadora, incluyendo una etapa en Estados Unidos. Se afincó en Long Beach con el fin de convertirse en la primera profesional española en meter la cabeza en el corazón del boxeo mundial. Firmó tres peleas, disputadas en México, con otros tantos triunfos. "No pensaba pasarme al campo profesional, pero era una oportunidad única, no la podía rechazar", recuerda.

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"Que me quiten lo 'bailao'...", dice cuando mira hacia atrás y ve todo lo que consiguió con unos guantes de boxeo. "Ahora el fútbol me ayuda a olvidar", recalca. Subraya que "a la futbolista ya se la empieza a reconocer ahora, aunque a nivel institucional aún queda mucho por hacer". Considera que hay mucho trabajo por completar en diferentes cuestiones, "como por ejemplo inculcar a los niños que una futbolista es igual que un futbolista". "Pues no, no me veo jugando la Superliga, hay demasiado nivel para mí", dice sonriendo. Pero en el SCD Pastoriza, seguro, no le faltará de nada para cumplir el sueño que la acompañó durante su niñez.

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