entrevista

Arantxa Echevarría: "Al cásting de 'Carmen y Lola' venían a decirme que yo era el demonio"

'Carmen y Lola' es una de las nominadas a Mejor película en los Goya. El Confidencial habla con su directora a una semana de la gala

Foto: Arantxa Echevarría en la presentación de 'Carmen y Lola' en septiembre de 2018. (Efe/ Luca Piergiovanni)
Arantxa Echevarría en la presentación de 'Carmen y Lola' en septiembre de 2018. (Efe/ Luca Piergiovanni)

Arantxa Echevarría (Bilbao, 1968) sabe lo que es currarse el ascenso a los Goya a base de picar piedra. Antes de dirigir este año su ópera prima, 'Carmen y Lola', la gran sorpresa española de la Quincena de realizadores de Cannes y nominada ahora a ocho premios Goya, Echevarría ha escrito y dirigido cortos, producido, formado parte del equipo de eléctricos, ha sido meritoria y camarera. Ahora, a una semana de que se celebre en Sevilla la ceremonia de entrega de los Premios de la Academia —el 2 de febrero, para ser exactos—, la directora reconoce que está nerviosa. "Las nominaciones no nos las esperábamos", promete, "pero ojalá al menos podamos llevarnos al menos una; es muy duro tener ocho y pensar que no vas a ganar ninguna. Si ganásemos algo significaría que el foco mediático volvería a ’Carmen y Lola’, a la película, que es lo importante".

Levantar un proyecto como 'Carmen y Lola' ha sido una tarea hercúlea que le ha llevado seis años. "Si tardo en hacer la siguiente película otros seis años creo que voy a hacer dos películas en mi vida", bromea. En parte. Porque con esta película ha ganado, en dinero contante y sonante para su bolsillo, la abrumadora cantidad de 2.000 euros. "Es un poco ridículo que durante seis años con 2.000 euros no te puedas mantener". A Echevarría le ha cambiado la vida. Pero también a su reparto de actores no profesionales, que han pasado de la rutina de estudiante, ama de casa o vigilante de seguridad a trabajar en el cine e ir de gala en gala, de festival en festival".

PREGUNTA. Todo este alboroto comenzó en mayo en Cannes, cuando seleccionaron a 'Carmen y Lola' para la Quincena de realizadores. Era la primera vez que una directora española llegaba hasta allí. ¿Qué supuso la noticia de la selección para vosotras?

RESPUESTA. Fue espectacular. Ten en cuenta de que ‘Carmen y Lola’ era una película muy pequeñita, de producción propia; cuando fui a pedir financiación a las productoras y a las teles con la historia de dos chicas gitanas que eran lesbianas y, encima, con actores no profesionales. Todo el mundo me decía: ‘Ahí tienes la puerta’ o ‘Enhorabuena, pero es tu primera peli y es un poco locura. ¿Por qué no haces algo más sencillo?’. Nos lanzamos a rodar y a producirla muy valientes pero muy ilusas, sin saber muy bien dónde nos metíamos. Para la Quincena de realizadores de Cannes mandamos un DVD sin conocer a nadie. También la mandé a la Sección Oficial y a Una cierta mirada. Y a Berlín y a San Sebastián. Buscando en internet la dirección.

Y un día nos llamó Edouard Waintrop, director artístico de la Quincena. Yo pensé que era un amigo tomándome el pelo y colgué. No me cabía en la cabeza que pudiera ser interesante para el Festival. Volvió a llamar y ya me fijé que el número era un +33 [prefijo de Francia] y no tengo ningún amigo en Francia. Edouard me dijo que era una película bella y que nunca se había tratado la homosexualidad en el mundo gitano. Me dijo que en la primera imagen de la película, que es Carmen sentada vestida de pedida mirando a cámara, él no sabía si estaba en Rumanía, en Irán o dónde, y que de repente descubrió que estaba en España. Le resultó fascinante ese inicio.

P. Es una imagen muy barroca, muy sugerente.

R. Sí, es que creo que el mundo gitano es así: muy barroco, muy excesivo, muy luminoso. También tiene sus sombras.

Rosy Rodríguez en 'Carmen y Lola'. (Super 8 Media)
Rosy Rodríguez en 'Carmen y Lola'. (Super 8 Media)

8 nominaciones a los Goya

P. ¿Qué piensa que puede ocurrir con 'Carmen y Lola' en los Goya?

R. Yo espero que, aunque sea, la película se lleve el Goya a Mejor actor revelación para Moreno, porque en el caso de las chicas la trayectoria apunta a Eva Llorach. Los de Mejor película y Mejor guión es absurdo pensarlo, porque están ‘El reino’ y ‘Campeones’. ¡Me conformo con una!

P. ¿Cómo han manejado Rosy y Zaira [las protagonistas] todo este maremágnum de emociones?

R. Ha sido una locura para ellas. Hace dos años y medio Zaira quería ser esteticién y Rosy se había casado y era ama de casa. Y estaba aburrida de la vida, me decía. ¡Con 18 años! Además hay que pensar que son adolescentes: Zaira tenía 16 años. Cuando empezamos a hacer la peli me preguntaban si se iba a ver en algún sitio. Yo decía, pues espero que sí, pero no tenía ni idea. A ellas lo que más les preocupaba es que la pusiesen en los cines Islazul. Cuando les dije que nos íbamos a Cannes no tenían ni idea de lo que era aquello. Le dije: es como Eurovisión pero en cine. Nunca habían cogido un avión. Antes de entrar a la proyección les dije: "No gritéis cuando os veáis en la pantalla". Cuando terminó la proyección la gente empezó a aplaudir y hubo cuatro minutos de ovación. Y no paraban de llorar y llorar. Y me dijo Rosy una cosa que me rompió el alma: "lloro porque es la primera vez en mi vida que alguien me valora algo y porque se acabó". Imagínate el cambio de sus vidas. Pero bueno, ahora Rosy ha hecho una película y va a hacer teatro. Están nominadas las dos a los Goya…

P. También Moreno Borja, que antes era vigilante de seguridad…

R. Sí, era vigilante de obras. a Moreno siempre le había llamado la atención todo esto, pero pensaba que era imposible. Ahora ha hecho también de Vargas en ‘Arde Madrid’, pero lo que más ilusión me hace es que ha hecho de payo en ‘La peste’, de noble. Ya no sólo es que pueda ser actor, es que no está encasillado.

Rosy Rodríguez y Zaira Romero en 'Carmen y Lola'. (Super 8 Media)
Rosy Rodríguez y Zaira Romero en 'Carmen y Lola'. (Super 8 Media)

Cine social

P. 'Carmen y Lola' es una película que se moja en cuestiones de clase, de racismo, de feminismo. ¿Como directora entiendes el cine como herramienta de cambio social, de agitación de conciencias, de dar voz a otras realidades?

R. Para mí es importantísimo hacer cine social. Yo creo que los estudios de cine son súper clasistas, porque si alguien quiere entrar en una escuela tiene que pagar 8.000 ó 9.000 euros al año durante cuatro años. Mismamente, Celia Rico [nominada a Mejor dirección novel] me dijo el otro día que ella se había sentido súper angustiada por no tener dinero para formarse en escuelas, por lo que empezó por otros mundos. Y eso es también lo que hice yo: llevo trabajando desde los 18 de meritoria, de camarera… Y ahora que tengo la oportunidad me parecería un insulto, sobre todo siendo mujer, no hablar de temas importantes desde el punto de vista político y social. Me parece que películas como ‘Campeones’ o ‘Superlópez’ están muy bien para que exista un tejido industrial que dé de comer a los técnicos que yo exploto (bromea), porque no tengo tanto presupuesto. Todo el mundo tiene que pagar su alquiler y que comer, y somos muchos en el cine. Pero también me parece insultante el poco cine social que se hace en España. También viene dado porque casi siempre tiene que tener una televisión detrás para la financiación y a las teles les interesa más la taquilla que levantar una alfombra y sacar lo que hay debajo. Por eso creo que es muy importante hacer este tipo de películas.

Vi en el periódico la noticia del matrimonio de dos chicas gitanas. Era desolador. Salían de espaldas para que no las reconocieran

P. ¿De dónde sale 'Carmen y Lola'?

R. Vi en el periódico la noticia del matrimonio de dos chicas gitanas. Era desolador. La foto era de ellas dos de espaldas para no ser reconocidas, daban nombres falsos y, lo peor, es que nadie había ido a la boda. Y pensé, "¿cómo será la historia de estas dos chavalas cuando se conocieron a los 16 años?2. Y recordé a la tía Lola, una amiga gitana de mi madre que subía todos los días a merendar a casa cuando era pequeña y a la que quería muchísimo, y cómo al hacerme mayor me distancié de todo aquello. Y de cómo luego he tenido mis propios miedos y prejuicios para con los gitanos. Y quise desmontarlos y tirarlos todos por el suelo.

P. En la película hay una aproximación casi documental a la comunidad gitana de Madrid, pero luego también una ficción amorosa que da pie a una crítica del lugar de la mujer dentro de sus tradiciones.

R. A mí me toca la fibra, porque me recuerda mucho a la situación de mi madre pero hoy en día. Como cuando en la época de Franco las mujeres no podían tener su propia cuenta bancaria o tenían que pedir permiso para viajar. Yo no quiero que esas cosas se olviden porque son los pasos que hemos ido dando poco a poco las mujeres. Y es muy fácil dar un paso hacia atrás. Cuidadín.

P. ¿Por qué decidiste adentrarte en los barrios gitanos y documentar sus ritos?

R. A veces hablamos de cosas que desconocemos, que nos pillan lejos, como la situación de la mujer en Siria o en Irán. Es muy interesante, pero a mí me alucina tener en la acera de enfrente una comunidad que lleva 600 años con nosotros y que es tan desconocida, y que lo único que sabemos de ella es a través de programas como los ‘Gipsy Kings’ o ‘Palabra de gitano’, desvirtuando una cultura de siglos. Ellos se sienten muy españoles y son muy importantes en la imagen que exportamos fuera: flamenco, sevillanas… Y los tenemos ninguneados.

El equipo de 'Carmen y Lola' en el preestreno. (EFE/ Luca Piergiovanni)
El equipo de 'Carmen y Lola' en el preestreno. (EFE/ Luca Piergiovanni)

P. 'Carmen y Lola' también señala los obstáculos de clase a la que se tiene que enfrentar gente que habitualmente está marginada de la conciencia colectiva, del foco mediático. No todos tenemos las mismas oportunidades.

R. El punto de salida en la vida es muy diferente depende de donde nazcas. No hay las mismas oportunidades. Yo he nacido en el seno de una familia cinéfila, que me animaron, en un matriarcado vasco. Pero Zaira y Rosy, las dos protagonistas, han nacido con una mochila de piedras. Cada paso que dan implica pasar por la familia, por los hombres, el ser diferente en una comunidad. Porque nuestra sociedad es muy racista y muy clasista. En ‘Carmen y Lola’ hago un pequeño dibujo de eso cuando Carmen va a pedir trabajo en una peluquería y no se lo dan por ser gitana. Porque lo más gracioso de todo es que todos los cursos, cuando las chavalas a los 16 dejan de estudiar porque ya no es obligatorio, intentan hacer un curso de esteticien. Y yo no he visto a una peluquera gitana en mi vida.

P. ¿Cómo vivió las acusaciones de apropiación cultural por parte de algunas activistas gitanas y agrupaciones como la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad?

R. Creo que fue una respuesta de víctima la que tuvieron. Creo que están hartos de ver cómo los payos hemos hecho porquerías a base de utilizar a la comunidad gitana. Ellos no habían visto la película, sólo el tráiler. Aprovecharon esa chispa para prender un poco fuego, porque ten en cuenta que su visibilidad también es importante, porque muy pocas veces la tienen. Y vieron una oportunidad. Me llamaron payocentrista, me llamaron de todo. Yo me quedé completamente alucinada, porque pensaba que eso surgiría desde el punto de vista más conservador del mundo gitano, no desde una asociación de feministas gitanas. Me pasé todo el cásting recibiendo a pastores diciendo que yo era el demonio, que me iba a morir. Insultos en la calle, escupitajos. Rodando fue una pesadilla. Las chicas lloraban todo los días. Y es una pena. Porque si estamos como estamos con el feminismo e intentando que no haya más retroceso, si nos ponemos a pegarnos entre nosotras… Hice un comunicado, pero no quise entrar más. Porque ‘Carmen y Lola’ es una película feminista no, lo siguiente.

Feminismo

P. ¿Por qué cree que el feminismo, desde que se ha hecho habitual en el debate mediático, está despertando reacciones en contra tan virulentas?

R. Las feministas no somos talibanes. Habrá algunas feministas talibanas, pero el 99% de las feministas lo único que queremos es paridad. Yo quiero que venga el hombre conmigo, porque creo que tiene el poder para ayudarme a avanzar juntos. No quiero excluirles, en absoluto. Lo único que quiero es decirles: oye, que sólo hay un 8,4% de mujeres dentro de los órganos directivos de las empresas.

El 75% de los puestos ejecutivos importantes de la película está cubiertos por mujeres

P. 'Carmen y Lola' es una película feminista también detrás de las cámaras, ¿no?

R. Resulta que me di cuenta que el 75% de los puestos ejecutivos importantes de la película estaba cubiertos por mujeres después. Llevo desde los 18 y tengo 50 y mi equipo está formado por gente que me ha acompañado toda la vida luchando y trabajando, y son como mi familia. Por ejemplo, Pilar, que es la dire de foto, llevaba a Marta de operadora, a Patricia de ayudante, a Fany de auxiliar… y de repente se dio cuenta de que eran todas mujeres. La banda sonora la ha hecho también una mujer, Nina aranda, que es otra rara avis con la que llevo trabajando cinco años. Pero nos fijamos después en que había tantas mujeres.

P. ¿Y cómo crees que ha calado la película en las Cármenes y las Lolas?

R. Mira, hace unas semanas me mandaron la foto de una chica gitana que se había tatuado el pajarito. Que una chica gitana de 16 años se sienta identificada con ‘Carmen y Lola’, que vea la posibilidad de felicidad al final del camino a pesar de que, como hablábamos, salga de cuatro metros más atrás y con una mochila de piedras a la espalda, que vea que se puede, que hay que sobreponerse a los límites.

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