Ana Belinchón

Bruselas, 9 dic (EFE).- La bilbaína Arantxa Echevarría, directora de la película "Carmen y Lola", afirma en una entrevista con Efe que las mujeres tienen más dificultades que los hombres a la hora de conseguir financiación para un proyecto de cine, aunque, precisa, esta situación ha mejorado recientemente.

"Como mujer es más difícil lograr financiación en el cine. Ahora la situación es mejor porque en el ICAA (el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, dependiente del Ministerio de Cultura) te dan más puntos para recibir ayudas si coges a una mujer", explica a Efe Echevarría, quien participa en el Festival de Cine Mediterráneo de Bruselas.

La cineasta hace referencia a la nueva Orden que regula las ayudas al cine español previstas en la Ley del Cine, por la que se conceden más puntos a aquellas producciones que cuentan con mujeres en puestos de responsabilidad.

Aunque ya había dirigido varios cortometrajes y documentales, Echevarría cuenta que tardó mucho en hacer su primera película porque quería que fuera "muy especial" y porque le resultó "muy difícil" conseguir financiación, hasta tal punto que tuvo que producirla ella misma con la ayuda del Ministerio de Cultura.

La capital belga recibió a Echevarría con las entradas agotadas en la proyección de su ópera prima "Carmen y Lola", título que ha abierto este año la decimoctava edición del festival bruselense, y con la noticia de que su película opta al galardón en la categoría de Mejor Largometraje de Ficción y al premio al Cine en Educación y Valores en los Premios Forqué.

Con la vista también puesta en los próximos Premios Feroz -donde ha logrado cuatro nominaciones, entre ellas, a mejor película dramática y mejor dirección- y después en Los Goya, Echevarría confiesa que le haría especial ilusión que una de las dos protagonistas -Zaida Morales o Rosy Rodríguez- fuera nominada al Goya a mejor actriz revelación.

La película "Carmen y Lola", presentada en mayo en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, es la historia ficticia que hay detrás de una imagen que Echevarría vio en un periódico en 2009: "Era una fotografía del primer matrimonio entre dos chicas gitanas, estaban de espaldas y tenían nombres falsos, entonces imaginé cómo sería su historia y así surgió la película", señala.

Al contrario de lo que cabría esperar, las escenas más difíciles de rodar no fueron las de amor, sino aquellas en las que las dos actrices protagonistas fuman a escondidas en una secuencia grabada en el mercado de El Pozo del Tío Raimundo, en el madrileño barrio de Entrevías, explica la directora.

"En Andalucía, por ejemplo, las mujeres gitanas fuman delante de los hombres, pero en Madrid no. Tuvimos que repetir la secuencia varios días porque las insultaban por fumar", relata Echevarría.

Aunque las protagonistas de "Carmen y Lola" viven en un entorno en el que la homosexualidad es considerada la peor deshonra para una familia, el final de la película permite al espectador imaginar un desenlace feliz para las dos.

"El final tenía que ser positivo, me negaba a que hubiera un referente negativo en este tema. Era muy importante dar una esperanza porque en todas las películas (los personajes) homosexuales acaban suicidándose o los matan. No, la vida es maravillosa", afirma Echevarría, que enmarca su película dentro de un cine feminista y social.

La directora bilbaína también destaca la importancia que tiene el séptimo arte a la hora de crear referentes para los colectivos discriminados, ya que permite a esos espectadores comprobar que "no son raros" y que "no están solos en la vida".

La cineasta asegura, no obstante, que no ha concebido esta película para el público homosexual, sino para el heterosexual.

"Mucha gente ve la película y no puede sentir odio hacia lo que sienten (las protagonistas), se olvidan del hecho de que son dos mujeres, y eso me parece fascinante porque es lo que yo quiero", afirma Echevarría, satisfecha con el impacto que está teniendo la película. EFE