'Viuda negra': acción espectacular, espías, sensibilidad... y Scarlett Johansson
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'Viuda negra': acción espectacular, espías, sensibilidad... y Scarlett Johansson

La actriz suma fuerzas con Florence Pugh en un 'blockbuster' apetecible

placeholder Foto: Fotograma de la 'Viuda negra'.
Fotograma de la 'Viuda negra'.

Las superheroínas con carga feminista no son una aportación contemporánea. Como resigue de manera magistral Elisa McCausland en su imprescindible ensayo Wonder Woman, el feminismo como superpoder, este personaje de cómic creado por William Moulton Marston a principios de los años cuarenta nació ya con una serie de atributos y actitudes que reflejaban las luchas de las pioneras en reivindicar los derechos de las mujeres. Sin embargo, a Hollywood le ha costado décadas otorgarle el protagonismo de un 'blockbuster' superheroico a una mujer, y cuando lo ha hecho, como en el caso precisamente de 'Wonder Woman', ha sido diluyendo su vertiente más transgresora. En los últimos años ha sido más fácil encontrar superheroínas presidiendo series televisivas que como personajes centrales en la gran pantalla. El personaje de Viuda negra, por ejemplo, ha participado como secundaria en siete títulos del Universo Cinematográfico Marvel antes de que se le concediera una película para ella sola. La buena noticia es que 'Viuda negra' resulta mucho más convincente como gran producción de cine de superheroínas que propuestas anteriores de índole similar.

Firmada por Cate Shortland, una directora australiana que hasta el momento se había movido en un territorio alejado del 'blockbuster' de acción, 'Viuda negra' propone una historia de los orígenes para Natasha Romanoff, la antigua espía soviética que acaba aliándose con los Vengadores y a quien da vida Scarlett Johansson. Pero la mayor parte del metraje se centra en un periodo de su vida ya adulta que queda elidido en las anteriores entregas del UCM. El arco narrativo es prototípico: Natasha protagoniza diversas 'set-pieces' de acción en localizaciones diversas del mundo antes de acabar enfrentada a un supervillano que ella creía ya fuera de juego. La protagonista intentará además salvar a otras mujeres que están sufriendo el mismo destino que ella padeció años antes.

Tráiler de 'Viuda negra'

Pero el atractivo de 'Viuda negra' no reside en una trama más que vista. Tampoco en el despliegue de las escenas de acción que, como manda el canon UCM, se van dosificando a lo largo de la película hasta alcanzar su cenit en el tramo final. En este aspecto, Shortland parece limitarse a cumplir de forma un tanto funcionarial la cuota de espectacularidad que se exige a este tipo de películas.

El poder de 'Viuda negra' estriba en la construcción de unos personajes principales, el de Johansson y el de su 'hermana' Yelena, el gran fichaje de la película Florence Pugh, que resultan plenamente convincentes como superheroínas. Johansson otorga a su Natasha unos matices emocionales más bien insólitos en las franquicias del UCM. Pugh, por su parte, aporta la perspectiva más irreverente y divertida. Aunque disponen de sus conflictos sin resolver, ambos personajes no se presentan como rivales, sino que se complementa con una perfecta química, en la primera película de Marvel en que el protagonismo femenino es además colectivo. A Johansson y Puch hay que sumarles, entre otras, la siempre maravillosa Rachel Weisz en el papel de su 'madre'.

Es la primera película de Marvel en que el protagonismo femenino es además colectivo

El personaje original de la Viuda negra nació en plena Guerra Fría, cuando los superhéroes cumplían en la mayoría de los casos con la misión patriótica de defender los valores estadounidenses. Natasha Romanoff encarna en los cómics de Marvel a una espía soviética que acaba pasándose al bando de los 'buenos'. En la franquicia cinematográfica, se mantiene el contexto del conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, pero como ese telón de fondo artificioso habitual del Universo Cinematográfico Marvel, donde la ideología jamás se articula desde enfrentamientos políticos explícitos. La Guerra Fría se dibuja en el filme como el paisaje altamente codificado de ciertas películas de espías y no como un conflicto histórico concreto.

El retrato de la (falsa) familia Romanoff se acerca por momentos a la parodia de series reconocidas como 'The Americans'

Así, el retrato de la (falsa) familia Romanoff se acerca por momentos a la parodia de series como 'The Americans', aunque los conflictos internos que surgen entre ellos alimenten los conflictos dramáticos del filme. El padre, guardián rojo (David Harbour), resulta el personaje que más bordea la caricatura, tanto por cuestiones políticas como para acentuar el poco peso del personaje como figura patriarcal.

En la misma tónica, se plantea una relectura en clave feminista de una de las armas habituales de los villanos soviéticos en este tipo de ficciones, el control de la mente para deshumanizar a los individuos y ponerlos al servicio del Estado. Aquí, el ejército de viudas negras comandadas por Dreykov (Ray Winstone) encarnan esta idea típicamente capitalista de que en los países socialistas, y solamente en estos territorios, se lava el cerebro a los ciudadanos para mantenerlos controlados. Pero el hecho de que las 'viudas negras' sean mujeres manipuladas contra su voluntad y la propia actitud de Dreykov otorgan un matiz feminista a la rebelión de estos personajes contra el hombre que las sometía. Una lectura lógica aunque un tanto forzada que funcionaba mucho mejor, por ejemplo, en otra serie con superheroína víctima de abusos del villano de turno, 'Jessica Jones'. Más sentido cobra la reivindicación de la figura de la madre 'descartada' como esa deuda del pasado que a Natasha le gustaría saldar. Al final, el atractivo de los personajes de 'Viuda negra' se resume en que lamentemos la idea de que probablemente no las volvamos a ver juntas protagonizando otro filme.

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