ESTRENOS DE CINE

'X-Men: Fénix oscura': irregular e inesperado adiós de la Patrulla X

Sophie Turner se erige en la superprotagonista del que se anticipa como el último capítulo de la saga impulsada por Fox

Foto: Fotograma del filme.
Fotograma del filme.

La nueva entrega de las aventuras fílmicas de los X-Men, 'Fénix oscura', llega en un momento de redefinición del mapa de grandes productoras de Hollywood y, por ende, de cambios en el control de una de sus principales fuentes de ingresos: las sagas generadas a partir de los personajes de Marvel. Fox se hizo con los derechos de los cómics de la Patrulla-X antes del 'boom' actual del cine de superhéroes y de la compra de la marca editora original por parte de Disney. La veterana productora inició con la primera entrega de 'X-Men', dirigida por Bryan Singer en el año 2000, una serie que con el filme que ahora se estrena cuenta ya con una docena de títulos en su haber entre la trilogía original, las películas centradas en el personaje Lobezno, las precuelas que arrancaron con 'Primera generación' (esta 'Fénix oscura' incluida), y los 'spin-off' de 'Deadpool'.

A las complicaciones varias que han acompañado la producción de esta nuevo episodio de 'X-Men' se añadió hace pocos meses el anuncio de la adquisición de Fox por parte de Disney, empresa que ya gestiona el universo Marvel. De manera que la saga marveliana, que había funcionado hasta el momento con independencia del UCM, será reabsorbida por el gigante monopolístico del ratón Mickey. Los interrogantes de cómo se concretará la reintegración de los personajes de X-Men al Universo Cinematográfico Marvel darían para una subtrama de la serie de la Patrulla-X tal y como la ha replanteado Bryan Singer para Fox, con ese grupo minoritario que hasta ahora ha ido por libre obligado a encajar en el universo hegemónico oficial que monopoliza el concepto de superhéroe.

Tras estas mutaciones de la industria cinematográfica, 'X-Men: Fénix oscura' queda, sin proponérselo, como la última película de este universo mutante tal y como se ha desarrollado en las dos últimas décadas. En la reserva, pendiente de estrenarse, tenemos 'The New Mutants', producida todavía por Fox pero en manos ya de Disney, que de todas formas se moverá en un terreno, el cine de terror, y con unos personajes diferentes a los de estos últimos 'X-Men'.

'X-Men: Fénix oscura', por otro lado, no resulta el desastre que ha transmitido cierta crítica estadounidense. El primer largometraje como director del también guionista Simon Kinberg retoma como precuela el personaje que interpretaba Famke Janssen en la primera trilogía. Tras un prólogo que nos sitúa en la insoslayable génesis trágica de la pequeña Jean Grey, la película se traslada a los años noventa, con el equipo de jóvenes mutantes comandado por Xavier (James McAvoy) interviniendo en una misión espacial para salvar el Transbordador Espacial Endevour. El recuerdo de la explosión del Challenger planea sobre esta operación con que el Profesor X quiere certificar las buenas relaciones de los mutantes con el Gobierno de los Estados Unidos. La joven Jane (Sophie Turner) juega un papel clave en el buen resultado del proyecto, cuando acaba absorbiendo en pleno espacio exterior una ingente dosis de llamaradas solares. Jane resurge de esta inmersión ignita con un potencial energético tan poderoso como maléfico, de aquí su alias de Fénix oscura.

La película no resulta el desastre que ha transmitido cierta crítica estadounidense

A Raven (Jennifer Lawrence) le enfurece lo sucedido. La mutante considera que la insistencia de Xavier en complacer a las instituciones y a la opinión pública, que tradicionalmente han marginado a esta minoría, está poniendo en riesgo la vida de todos ellos y el proyecto educativo original. Raven, la única que queda de la primera generación junto a Bestia (Nicholas Hoult), se plantea abandonar la residencia de los mutantes para establecerse por su cuenta. Aquí se abre una interesante reflexión sobre la responsabilidad y el legado de los veteranos y el recambio generacional en esta saga de superhéroes que se ha dibujado desde siempre en un sentido colectivo y de linaje no sanguíneo. Sin embargo el filme renuncia a ahondar en este aspecto así como en acabar de perfilar ese lado más oscuro que asomaba de Xavier como líder de todos ellos y en dialéctica continua con el automarginado Magneto (Michael Fassbender).

La intervención de Jane en la misión espacial lleva a Raven a reivindicar ante Xavier el papel de las mujeres en la Patrulla-X. 'Fénix oscura' se despliega así como la más femenina de las entregas de 'X-Men', con una poderosa Sophie Turner a la cabeza que, con este papel y tras 'Juego de tronos', se proclama la jefaza absoluta de los 'blockbuster' épicos de la temporada. Además, Jessica Chastain encarna a la malvada de turno, Vuk, una alienígena que espera apoderarse de la Tierra y sus habitantes después de que su raza se quedara sin planeta donde habitar.

'X-Men: Fénix oscura' arranca mejor que se desarrolla, y resulta demasiado rutinaria en su despliegue de las escenas de acción, aunque apunte buenas ideas, como el combate dentro del tren. Kinberg carga el filme de un sentimentalismo un tanto excesivo y simplista (ay, esos diálogos en torno a la idea de familia mutante), pero qué bien que aguanta Sophie Turner los continuos primeros planos. Se echa en falta una mayor solidez y profundidad en el entramado dramático y más explotación de la química entre Xavier y Magneto, que se limitan a cumplir sus papeles sin demasiado entusiasmo. Pero el filme también cumple como una entrega de la saga que entronca con los caminos abiertos por episodios anteriores al tiempo que propone nuevas perspectivas a explorar y personajes a quienes conocer. Aunque en este caso parece que ya no hay cabida para un continuará...

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