'El regreso de Mary Poppins': quitad vuestras sucias manos de nuestra nostalgia
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'El regreso de Mary Poppins': quitad vuestras sucias manos de nuestra nostalgia

Rob Marshall dirige a Emily Blunt en esta nueva adaptación del clásico de Disney que no aporta nada novedoso respecto a la película original

placeholder Foto: Emily Blunt es la protagonista de 'El regreso de Mary Poppins'. (Disney)
Emily Blunt es la protagonista de 'El regreso de Mary Poppins'. (Disney)

Nadie acusará al director Rob Marshall de haber tratado la memoria de 'Mary Poppins' (1964) con insuficiente respeto; si lo hubiera hecho, su nueva película probablemente sería mejor de lo que es. En su forma actual, en cualquier caso, funciona menos como una continuación que como un insípido refrito cocinado a base de nostalgia, o del empeño de una compañía —llamémosla Disney— en exprimir tantos dólares como sea posible de los recuerdos de los espectadores.

Tráiler de 'El regreso de Mary Poppins'

'El regreso de Mary Poppins' incluye una canción coral, una canción sobre la crisis de la mediana edad y un número musical hecho de animación; igual que su predecesora. Si en aquella película había deshollinadores bailando en el tejado, en esta hay faroleros que lo hacen en las alcantarillas; lo que antes eran cometas ahora son globos. Considerando que hoy igual que ayer la de Mary Poppins es una historia sobre el poder de la imaginación, resulta especialmente lamentable que Marshall se haya mostrado tan poco capaz de usar la suya.

placeholder Emily Mortimer, Ben Whishaw, Nathanael Saleh, Joel Dawson y Emily Blunt. (Disney)
Emily Mortimer, Ben Whishaw, Nathanael Saleh, Joel Dawson y Emily Blunt. (Disney)

Los pocos elementos novedosos que ha incluido son meramente cosméticos —una persecución de carruajes, un romance metido con calzador, algo parecido a un número de rap, una coreografía de bicicletas de lo más bizarra—; por lo demás, se ha contentado con seguir la fórmula al dedillo, sin preocuparse en el proceso por asuntos como la energía narrativa o la vistosidad. Y esa carencia queda en evidencia especialmente en las coreografías de baile, torpemente rodadas y montadas con cuchillo de carnicero. 'El regreso de Mary Poppins' es una película fea.

Las coreografías de baile están torpemente rodadas y montadas con cuchillo de carnicero

Peor aún, a medida que el relato avanza, la niñera mágica se convierte en personaje secundario de su propia película. En su piel, Blunt se muestra solvente en las escenas de canto y baile, y muestra una mezcla adecuada de calidez y severidad en el resto; el problema es que, llegado el momento, la película empieza a usarla para poco más que suministrar lecciones vitales.

placeholder Dick van Dyke vuelve en esta película. (Disney)
Dick van Dyke vuelve en esta película. (Disney)

Por su parte, en la piel de las versiones adultas de Michael y Jane Banks, Ben Whishaw y Emily Mortimer tienen más bien poca cosa que hacer. Pasan gran parte de la película revolviendo cajones y armarios en busca de una escritura que impida la ejecución hipotecaria en su casa, y ese documento resume la práctica totalidad de la trama.

El gran problema de 'El regreso de Mary Poppins' son sus canciones

Pero quizás el gran problema de 'El regreso de Mary Poppins' son sus canciones. Por un lado, porque no se las usa para hacer avanzar la historia o explorar los temas que vehicula: en una historia sobre un jefe corrupto que aprovecha una crisis financiera para quitarle la casa a uno de sus trabajadores, la mayoría de las canciones prefieren hablar de la importancia de pensar en positivo, creer en la magia y abrazar al niño que llevamos dentro.

placeholder Cartel de 'El regreso de Mary Poppins'.
Cartel de 'El regreso de Mary Poppins'.
Foto: Jason Momoa se enfrenta a Patrick Wilson en 'Aquaman'. (Warner)

Por otro lado, sobre todo, porque a pesar de que los números musicales se van apilando sin descanso los unos sobre los otros —una coreografía acaba y, apenas pasado un minuto, la siguiente ya está empezando—, prácticamente ninguno de ellos inspira más que decepción. Pero no hay nada que temer, porque ese desagradable sentimiento no dura mucho: a la salida del cine, lo más probable es que nadie recuerde ni un solo paso de baile ni una melodía.

Foto: Una imagen de 'Un asunto de familia', de Hirokazu Koreeda. (Golem)

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