en librerías españolas el 9 de enero

El perdedor cogió su fusil: así será 'Serotonina', lo nuevo de Houellebecq

Anagrama desvela al fin su secreto mejor guardado, el argumento de la nueva novela del escritor francés que se publicará en media Europa a la vez después de Reyes

Foto: Michel Houellebecq y la portada de 'Serotonina', su nueva novela a la venta en España el 9 de enero.
Michel Houellebecq y la portada de 'Serotonina', su nueva novela a la venta en España el 9 de enero.

La expectación crece en torno a la nueva y secretísima novela de Michel Houellebecq que, con el título de 'Serotonina', llegará a las librerías de media Europa en cuatro idiomas la segunda semana de enero, el 9 en nuestro país traducida por Jaime Zulaika. Y hoy su editor español ha desvelado al fin en un comunicado enviado a la prensa la portada y el argumento celosamente guardado hasta el momento. El prolijo texto remitido por Anagrama parece claramente el que figurará en la contraportada del libro.

¿Lo bueno? Las 'contras' de Anagrama tienen fama de ser las más extensas de la edición española, las que más detalles de las tramas avanzan, lo que calmará un tanto el ansia de la legión de seguidores que el francés tiene en nuestro país. ¿Lo malo? Exactamente lo mismo. Así que, quien no quiera saber más de la cuenta del libro por el momento... que deje de leer aquí.

A continuación, la sinopsis remitida por Anagrama:

'Serotonina'
'Serotonina'

"Florent-Claude Labrouste tiene cuarenta y seis años, detesta su nombre y se medica con Captorix, un antidepresivo que libera serotonina y que tiene tres efectos adversos: náuseas, desaparición de la libido e impotencia".

"Su periplo arranca en Almería –con un encuentro en una gasolinera con dos chicas que hubiera acabado de otra manera si protagonizasen una película romántica, o una pornográfica–, sigue por las calles de París y después por Normandía, donde los agricultores están en pie de guerra. Francia se hunde, la Unión Europea se hunde, la vida sin rumbo de Florent-Claude se hunde. El amor es una entelequia. El sexo es una catástrofe. La cultura –ni siquiera Proust o Thomas Mann– no es una tabla de salvación".

"Florent-Claude descubre unos escabrosos vídeos pornográficos en los que aparece su novia japonesa, deja el trabajo y se va a vivir a un hotel. Deambula por la ciudad, visita bares, restaurantes y supermercados. Filosofa y despotrica. También repasa sus relaciones amorosas, marcadas siempre por el desastre, en ocasiones cómico y en otras patético (con una danesa que trabajaba en Londres en un bufete de abogados, con una aspirante a actriz que no llegó a triunfar y acabó leyendo textos de Blanchot por la radio...)".

"Se reencuentra con un viejo amigo aristócrata, cuya vida parecía perfecta pero ya no lo es porque su mujer le ha abandonado por un pianista inglés y se ha llevado a sus dos hijas. Y ese amigo le enseña a manejar un fusil..."

"Nihilista lúcido, Michel Houellebecq construye un personaje y narrador desarraigado, obsesivo y autodestructivo, que escruta su propia vida y el mundo que le rodea con un humor áspero y una virulencia desgarradora. 'Serotonina' demuestra que sigue siendo un cronista despiadado de la decadencia de la sociedad occidental del siglo XXI, un escritor indómito, incómodo y totalmente imprescindible".

"Lo que me impide leer los libros de Houellebecq y ver las películas de Von Trier es una suerte de envidia. No es que les envidie su éxito, pero leer esos libros y ver esas películas sería un recordatorio de lo excelsa que puede ser una obra y lo muy inferior que es mi trabajo" (Karl Ove Knausgård).

"Tengo cuarenta y seis años, me llamo Florent-Claude Labrouste y detesto mi nombre de pila, creo que procede de dos miembros de mi familia a los que mi padre y mi madre, cada uno por su lado, querían honrar; es tanto más lamentable porque por lo demás no tengo nada que reprochar a mis padres, fueron excelentes en todos los sentidos, hicieron todo lo posible para darme las armas necesarias en la lucha por la vida, y si al final he fracasado, si mi vida termina en la tristeza y el sufrimiento, no puedo culparles a ellos, sino más bien a una desventurada cadena de circunstancias de las que tendré ocasión de hablar –y que incluso constituyen, a decir verdad, el objeto de este libro–, no tengo absolutamente nada que reprochar a mis padres aparte de esa nimiedad, ese molesto pero nimio episodio del nombre, no solo me parece ridícula la combinación Florent-Claude, sino que me desagradan sus dos elementos; en suma, considero mi nombre un fallo garrafal".

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