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'Liga de la justicia': un bodrio superheroico peor que un vino picado

Problema esencial de la película es que es obra de dos directores, y por tanto funciona como un híbrido de estilos que se anulan entre sí

Foto: Wonder Woman, Batman y Flash, en una imagen de 'La liga de la justicia'. (Warner)
Wonder Woman, Batman y Flash, en una imagen de 'La liga de la justicia'. (Warner)

Vaya por delante que 'Liga de la justicia' es levemente menos hiriente que su ensayo general, 'Batman v. Superman: el amanecer de la justicia', una película tan oscura que ni sus imágenes podían verse ni sus diálogos escucharse con una claridad mínima. Ahora, por supuesto, viene el pero: es menos hiriente que esa predecesora pero también menos interesante. Al menos en 'El amanecer de la justicia' estaba claro que el director Zack Snyder estaba tratando de explicar algo acerca de sus héroes protagonistas. 'Liga de la justicia', en cambio, no tiene nada que decir acerca de nada. Es solo una panda de actores y directores de indudable talento que echan a perder una película protagonizada por algunos de los personajes más queridos de la ficción moderna. Al sentarse frente a ella, uno no tarda en sentir lo que se siente al dar el primer trago a una copa de vino y descubrir que está picado.

Problema esencial de la película es que es obra de dos directores —Snyder tuvo que cederle la silla a Joss Whedon mediada la producción—, y por tanto funciona como un híbrido de estilos que se anulan entre sí. A una escena increíblemente sombría le sucede algo parecido a un gag, al que suceden un momento increíblemente serio primero y un chascarrillo justo después. No funciona.

Por lo que respecta al argumento, es apenas inteligible. Incluye unos artefactos conocidos como cajas madre que pueden destruir la vida pero también crearla, y que también son capaces de abrir portales —hay una larguísima escena explicativa sobre las cajas; 'Liga de la justicia', de hecho, está llena de larguísimas escenas explicativas—. Es a través de un portal que llega Steppenwolf, el malo. Más sobre él en un par de párrafos.

Amazonas al ataque en 'Liga de la justicia'.
Amazonas al ataque en 'Liga de la justicia'.

Batman y Wonder Woman unen fuerzas con el fin de formar un equipo de héroes formado también por The Flash, que es rapidísimo corriendo pero hablando lo es aún más; Cyborg, que en el pasado fue salvado de un terrible accidente y tuneado con partes robóticas, y Aquaman, del que se supone que procede del mar pero que aquí, quizá porque los productores comprendieron que un hombre-pez no es nada 'cool', se comporta más bien como un macarra en la línea de Dominic Toretto.

Y entonces resucita Superman

Avanzada la película, queda claro que estos cinco son incapaces de cumplir con su misión y por eso deciden recuperar a Superman, que murió en 'El amanecer de la justicia' pero da igual. Al actor que lo interpreta, Henry Cavill, hubo que borrarle digitalmente el bigote en todas las escenas adicionales que rodó para Whedon —se negó a afeitarse— y, como consecuencia, durante buena parte de la película Superman parece un personaje generado por ordenador. Casi todo en esta película está generado por ordenador: el cielo, unos campos de maíz, Rusia...

Entre todos los villanos de todas las películas de superhéroes, Steppenwolf es el menos atractivo que se recuerda

Por lo que respecta al tal Steppenwolf, cabe decir dos cosas: la primera es que, cómo no, quiere dominar el planeta; la segunda es que, entre todos los villanos de todas las películas de superhéroes, él es el menos atractivo que se recuerda —quizá solo el de 'Linterna Verde' esté al mismo nivel—; no es más que una monstruosa masa digital respaldada por un anodino ejército. Aparece anunciando su maldad —otra larga escena explicativa—, y lo que viene después es una sucesión de escenas en las que buenos y malos son arrojados repetidamente contra suelos y paredes. Es muy repetitivo.

Cartel de 'Liga de la justicia'.
Cartel de 'Liga de la justicia'.

A lo largo del proceso, 'Liga de la justicia' funciona como una historia de Batman con apariciones estelares, y eso es un problema: el Hombre Murciélago es plomo, y la monótona tristeza de la que el actor Ben Affleck lo dota no hace sino agravar ese defecto —The Flash y Cyborg y Aquaman tratan de aportar cierta irreverencia para compensar, pero no sirve de nada—. Y por su modo de ilustrar esa atmósfera, por último, la película podría definirse como el equivalente visual a la acidez de estómago: algo muy desagradable, hecho de efectos especiales mucho más rudimentarios que los que muchas películas mucho más modestas se atreverían a manejar.

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