estrenos de cine

'Mal genio': cómo acabar de una vez por todas con Godard

El director de 'The Artist' desmitifica al cineasta más importante del cine francés, Jean-Luc Godard, en una comedia de vocación popular ambientada en la época del Mayo del 68

Foto: Fotograma del filme
Fotograma del filme

En junio de 1966, tras ver 'Masculino, femenino', Anne Wiazemsky escribió a Jean-Luc Godard para expresarle que adoraba la película, pero sobre todo amaba al hombre que la había hecho posible. Ni corto ni perezoso, el cineasta francés se presentó en el lugar de veraneo de su admiradora, una joven actriz que acababa de darse a conocer en 'Al azar, Baltasar' a las órdenes de Robert Bresson, maestro del ascetismo cinematográfico reivindicado por la Nueva Ola Francesa. Era el punto de partida de una de las relaciones artísticas y personales más intensas de la Historia del Cine.

Wiazemsky, que falleció el pasado 5 de octubre en París, provenía de una familia de la burguesía católica más tradicional. Su abuelo materno, el escritor y Premio Nobel François Mauriac, encarnaba los valores de esa Francia vetusta contra la que no tardaron en alzarse los jóvenes del Mayo del 68, su nieta entre ellos. Anne y Jean-Luc se enamoraron y trabajaron juntos en, entre otros, uno de los títulos más paradigmáticos del director, 'La Chinoise' (1967), retrato de esa generación de universitarios franceses fascinados por las luchas revolucionarias.

La pareja se separó en 1970, aunque siguieron colaborando en algunas películas. Ella ya tenía encarrilada una carrera como actriz de alcance internacional. En Italia, por ejemplo, protagonizó otro film clave de la época, 'Teorema' de Pier Paolo Pasolini. A finales de los años ochenta, Wiazemsky aparcó el oficio del cine y se convirtió en una prolífica escritora en diferentes géneros. Entre sus obras, varias entregas de unas memorias. En dos de los volúmenes, 'Un año ajetreado' y 'Un an après', recorre esos años que vivió junto a Godard en el agitado contexto del Mayo del 68. Libros que le han servido a Michel Hazanavicius para rodar 'Mal genio', la película con que el director de 'The Artist' retorna a su universo habitual tras el tropiezo que le supuso el drama bélico 'The Search' (2014). El cineasta convierte a Jean-Luc Godard en el protagonista de una comedia metacinematográfica que se sitúa en torno al Mayo del 68 en un film, como es habitual en él, de vocación popular y estética pastiche.

Revolucionario teórico

El retrato que Hazanavicius lleva a cabo del maestro de la Nouvelle Vague, una caricatura entre simplona y simpática del intelectual militante, tiene mucho que ver con la percepción que de él tiene parte en la sociedad francesa. En una interpretación bien ajustada de Louis Garrel, vemos a un Godard que ejerce de revolucionario más desde la teoría que desde la práctica, que adora ver y a hablar de películas, y que esconde tras su arrogancia un hatillo de inseguridades. Desde la perspectiva del personaje de Wiazemsky, a la que encarna Stacy Martin, contemplamos a un Godard desmitificado. Por ejemplo, el film hace hincapié en su incómoda relación con los universitarios revolucionarios, que lo consideran ya una especie de vaca sagrada contra la que oponerse.

Un chasco para un director que, junto a sus jóvenes colegas de Cahiers du Cinéma, también había irrumpido en el panorama cinematográfico apelando al choque generacional. Por otro lado, Hazanavicius explota, a partir de un gag recurrente en torno a sus gafas, su apariencia de gracioso Rompetechos. En lo más íntimo, y sobre todo a partir del último tercio que se centra en la descomposición de la pareja protagonista, el director de 'À bout de souffle' da muestras de ese machismo miserable en el que caen tantos artistas en apariencia liberales en su vida pública.

Los estilemas de Godard

Con el Mayo de 68 y la radicalización de sus posturas políticas, Godard se enfrentó a la gran cuestión siempre pendiente de resolver entre los directores de izquierdas: ¿cómo se lleva a cabo un cine revolucionario que no deje de atraer a las masas? Estos retos y complejidades siempre han sido los más apasionantes en lo que a una figura como la de Godard supone. Pero el film prefiere quedarse en la simplificación fácil respecto a las contradicciones del compromiso político de esta generación de artistas.

Hazanavicius es el rey de pastiche, un especialista en reciclar formas y estilos estéticos de otras épocas, autores y géneros

'Mal genio' también pretende ser una película sobre Godard rodada a la manera de Godard. Como ya demostró en 'The Artist' y en su homenaje al cine de espías menos sofisticado 'OSS, El Cairo: Nido de espías', Hazanavicius es el rey de pastiche, un especialista en reciclar formas y estilos estéticos de otras épocas, autores y géneros. Quien tenga una mínimo conocimiento de la obra del director de 'El desprecio' podrá reconocer en 'Mal genio' todos sus estilemas habituales: los planos frontales en encuadres planimétricos, los intertítulos de color sobre fondo negro, la utilización contrapuntística de la banda de sonido, las imágenes en negativo, las citas cinéfilas, las proclamas agit-prop... Pero este catálogo de rasgos estéticos olvida la esencia de la obra godardiana: su capacidad para revolucionar el cine desde dentro. Jean-Luc Godard es el director más influyente de la segunda mitad del siglo XX. Si alguien quiere saber el porqué, no encontrará la respuesta en 'Mal genio'.

Cine

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios