El escándalo del siglo

Más que un acosador: Harvey Weinstein, el mayor 'hijo de puta' de Hollywood

El 'The New York Times' ha destapado el largo historial de abusos del productor, que ha provocado que fuese destituido de su propia empresa

Foto: Imagen de Harvey Weinstein, productor de películas como 'Kill Bill' o 'Pulp Fiction'.
Imagen de Harvey Weinstein, productor de películas como 'Kill Bill' o 'Pulp Fiction'.

Que Harvey Weinstein es uno de los personajes más despreciables del Hollywood contemporáneo, un 'auténtico hijo de puta', no era ningún secreto en la meca del cine. Lo que no estaba tan claro era que, entre sus muchos defectos, también se encontraba su capacidad para humillar y acosar sexualmente a mujeres. Hasta que el 'The New York Times' destapó hace unos días el escándalo que durante décadas ha permanecido silenciado: Weinstein ha pagado a numerosos demandantes por guardar silencio y enterrar sus escándalos. Unas informaciones que han provocado que el hasta ahora poderoso ejecutivo cinematográfico pase de pensar en la próxima carrera hacia los Oscar a ser destituido de su propia empresa, The Weinstein Company.

Las actrices Ashley Judd y Rose McGowan son las caras más conocidas del reportaje que el diario estadounidense dedicó al productor. La primera, a finales de los noventa, fue invitada por Weinstein al hotel Península Beverly Hills, donde la recibió vistiendo únicamente un albornoz y le preguntó si podía darle un masaje o mirarla mientras se duchaba. En la misma época, McGowan, que solo tenía 23 años, sufrió un episodio similar durante el Festival de Cine de Sundance. Sin embargo, no han trascendido los detalles, ya que Weinstein consiguió que firmase un acuerdo por valor de 100.000 dólares con el que, según 'The New York Times', el productor trató de “evitar litigios y comprar la paz”.

Tras la publicación del reportaje, Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow han admitido que al comienzo de sus carreras, el productor les acosó. La actriz y directora italiana Asia Argento y otras dos mujeres más han denunciado que Weinstein les violó, y por el momento son las últimas integrantes de una lista que muy probablemente seguirá creciendo en los próximos días.

Silencios comprados

Asistentes, secretarias, modelos y actrices que aspiraban a encontrar su lugar en el mundo del cine fueron otras de las víctimas del ejecutivo, que utilizó su poder en la industria para someterlas y chantajearlas. Un sometimiento que fue posible, entre otras razones, gracias a los acuerdos de confidencialidad que el productor imponía a todos sus trabajadores. “Los empleados de la Weinstein Company tienen contratos que dicen que no lo criticarán de una manera que pueda perjudicar su 'reputación comercial' o la 'reputación personal de cualquier empleado”, explica el diario, que añade, según uno de los abogados de Weinstein, que este tipo de acuerdos son habituales en estas empresas, para evitar litigios largos y costosos.

Quentin Tarantino y Ennio Morricone, junto al productor Harvey Weinstein.
Quentin Tarantino y Ennio Morricone, junto al productor Harvey Weinstein.

Londres, Los Ángeles, Cannes y Park City, la ciudad en la que se alojan los asistentes al Festival de Sundance, son algunos de los lugares en los que Weinstein dejó su rastro de abusos. Una conducta de la que existían sospechas entre sus empleados, que una vez fuera de la compañía reconocen que muchas mujeres evitaban encontrarse a solas con el productor, y pedían a uno de sus compañeros que les acompañasen a una reunión con él.

En marzo de 2015, la modelo italiana y aspirante a actriz Ambra Battilana fue invitada por Weinstein a sus oficinas de Nueva York, con el fin de discutir su carrera. Horas después, Battilana llamaba a la policía denunciando que el ejecutivo le había tocado los pechos, preguntándole si eran reales. A pesar de que la denuncia llegó a los tabloides, y la Unidad de Víctimas Especiales se hizo cargo del caso, la fiscalía de Manhattan declinó presentar cargos. Y Weinstein volvió a comprar el silencio de su última víctima.

Weinstein, junto a Oprah Winfrey, tras recibir un reconocimiento de la Universidad de Cambridge.
Weinstein, junto a Oprah Winfrey, tras recibir un reconocimiento de la Universidad de Cambridge.

El escándalo llega a la política

Horas después de la publicación del reportaje, Harvey Weinstein difundió un comunicado en el que pedía perdón por su comportamiento y aseguraba que trabaja para “hacer las cosas mejor, pero sé que todavía queda un largo recorrido”. Sin embargo, ni su retiro temporal ni la terapia con la que trata de corregir su comportamiento han sido suficientes para la compañía que él mismo fundó. Y el consejo ejecutivo, del que forma parte su hermano y colega en las últimas décadas, Bob Weinstein, decidió destituirle.

Más que un acosador: Harvey Weinstein, el mayor 'hijo de puta' de Hollywood

Pero el huracán que ha provocado el reportaje del 'The New York Times' está lejos de perder fuerza. La última, y más inquietante, revelación es que actores como Matt Damon o Russell Crowe habrían encubierto a Weinstein en 2004, cuando una investigación periodística sobre las acusaciones contra el productor amenazaba con destapar todo lo que se ha descubierto ahora. Mientras el escándalo crece con el paso de las horas, algunas voces de la industria aplauden a aquellas que han denunciado al productor. Otras, como Kate Winslet, que trabajó con Polanski y acaba de rodar con Woody Allen, señalan a Weinstein pero se olvidan de que no es una rareza dentro de la industria. Y también hay quienes, como Jessica Chastain, esperan que los hombres levanten la voz y sean capaces de tomar partido por un problema que no es únicamente de las mujeres que forman parte de la industria.

Ante la confusión de la industria del cine, que puede dar gracias de no tener por delante ninguna ceremonia que se utilice como escenario para la reivindicación, otras personalidades relacionadas con el ejecutivo han reaccionado con mayor rapidez. Porque el poder de Weinstein era tal que, mientras financiaba algunas de las películas más famosas de las últimas décadas y acosaba a actrices y asistentes, contribuía generosamente a las campañas electorales de senadores y congresistas. Políticos que rápidamente han salido a aclarar que el dinero que donó Weinstein será remitido a diversas organizaciones que luchan contra los abusos sexuales.

Harvey Weinstein, junto a su mujer Georgina Chapman, en la última edición de los Oscar.
Harvey Weinstein, junto a su mujer Georgina Chapman, en la última edición de los Oscar.

El largo historial de Harvey

Las revelaciones sobre la conducta sexual de Weinstein, casado desde 2007 con la actriz y diseñadora británica Georgina Chapman, son una muesca más en una biografía cargada de desplantes, abusos de poder, desprecios, despidos y bajas voluntarias por culpa del estrés. Un historial tan popular en la industria del cine que incluso sirvió para que series como 'El séquito' creasen un personaje, Harvey Weingard, que le parodiaba. Algo que provocó que el aludido levantase el teléfono para amenazar de muerte a los productores de la producción de la HBO.

El libro de Biskind sobre Miramax.
El libro de Biskind sobre Miramax.

El retrato más certero de este depredador al que la industria apodó 'el Castigador o 'Harvey Manostijeras', dependiendo del puesto que ocupase la víctima, lo hizo en 2004 el crítico y periodista Peter Biskind. Con el título 'Sexo, mentiras y Hollywood', Biskind contó la historia de los directores de cine que debutaron en la industria a finales de los ochenta y principios de los noventa, apoyados por las distribuidoras independientes que revitalizaron la meca del séptimo arte. O lo que es lo mismo, las luces y las sombras de Miramax, la compañía que los Weinstein fundaron en 1979, responsable de éxitos cinematográficos como 'Cinema Paradiso', 'Reservoir Dogs', 'El piano', 'Pulp Fiction', 'El paciente inglés', 'Shakespeare enamorado', 'Kill Bill', 'Master & Commander', 'El aviador', 'Malditos bastardos' o 'The Artist', entre muchas otras.

“Nadie le planta cara a Harvey”, “nada era nunca lo bastante bueno para él”, "era un bastardo hijo de puta", “creo que es un mal bicho que no sabe controlarse” o “con los hombres, Harvey se ponía como un perro que estaba a punto de morder”, son los testimonios más sutiles y generosos con Weinstein que aparecen en el libro. Declaraciones que, como en la actualidad, no fueron fáciles de conseguir por culpa de los acuerdos y el miedo que el productor imponía. El resultado es un crudo retrato del séptimo arte más exitoso, aquel que Weinstein logró a través de prácticas empresariales abusivas y un despotismo propio de épocas pasadas. Prácticas que le sirvieron para dirigir durante años la empresa que, a finales del siglo XX, era la envidia del mundo del cine. Ese que sirve de altavoz para cualquier causa, pero que también es capaz de pasar décadas sin denunciar a sus propios tiranos.

Cine
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
8 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios