'A 47 metros': terror submarino que corta la respiración
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'A 47 metros': terror submarino que corta la respiración

Mandy Moore protagoniza un asfixiante 'thriller' submarino, una mezcla entre el 'Buried' de Rodrigo Cortés e 'Infierno azul' de Jaume collet-Serra

Foto: 'A 47 metros' está protagonizada por Mandy Moore y Claire Holt. (Selecta Visión)
'A 47 metros' está protagonizada por Mandy Moore y Claire Holt. (Selecta Visión)

El año pasado, más o menos por estas mismas fechas, la expedición surfera de Blake Lively en las costas mexicanas acababa en drama por culpa de un escualo hambriento y maquiavélico, el protagonista indiscutible de 'Infierno azul', la última película del director barcelonés Jaume Collet-Serra, a quien al parecer Warner ha llamado para dirigir la secuela de 'Escuadrón suicida'. Porque ¿qué mejor época que el verano, momento de playa, sol y deportes acuáticos, para dar salida a un 'thriller' acuático de tiburones? Lo mismo han pensado un año después los hermanos Weinstein, encargados de producir 'A 47 metros', una vuelta de tuerca más al género de terror submarino y que llega este fin de semana a la cartelera española.

Tráiler de 'A 47 metros'

Dirigida por el realizador británico Johannes Roberts y protagonizada por la cantante y actriz Mandy Moore —'This is Us'— y Claire Holt —Emma, en la popular serie 'H2O'— y con la aparición estelar de Matthew Modine, 'A 47 metros' comienza sin rubor como una revisita a la película de Collet-Serra: dos chicas de vacaciones en México conocen a un par de chicos autóctonos con los que deciden practicar un deporte acuático que se ve interrumpido por la aparición de uno o varios depredadores marinos. Como guiño —o quizá no, aunque solo lo utiliza en un momento puntual del comienzo—, integra mensajes de WhatsApp superpuestos a la imagen como recurso narrativo, al igual que Collet-Serra en 'Infierno azul'.

placeholder Claire Holt y Mandy Moore, en un fotograma de 'A 47 metros'. (Selecta Visión)
Claire Holt y Mandy Moore, en un fotograma de 'A 47 metros'. (Selecta Visión)

Aunque en los primeros planos la película promete una puesta en escena más envolvente y pictórica, Johannes Roberts no recurre a los bellísimos paisajes submarinos grabados a cámara lenta que ofrece 'Infierno azul', un recurso que contrastaba eficazmente con la velocidad intrínseca a una tabla de surf sobre las olas. Aunque 'A 47 metros' no es especialmente llamativa a nivel visual, el filme pone toda la carne en el asador en un guion asfixiante en que el director y guionista —la historia está escrita a cuatro manos con el mallorquín Ernest Riera— se ensañan tanto con los personajes como con el espectador, colocando a ambos en una situación cada vez más agobiante y jugando a dar y quitar esperanzas.

Foto: Fotograma de 'Infierno azul'.

En una época en la que el terror ha explotado hasta la saciedad la sangre, las posesiones, los monstruos míticos, sorprende —y esto ya es quizá por las fobias personales de quien escribe— el pánico que encoge el estómago al ver atravesar a una de las protagonistas, en una escena larga y angustiosa, una fosa submarina, sintiendo la oscuridad abisal bajo ella y nadando casi a tientas hacia una posible salvación. Jugar con el miedo a lo desconocido, a lo que no puedes ver, pero que sí te puede ver.

placeholder Imagen de 'A 47 metros'. (Selecta Visión)
Imagen de 'A 47 metros'. (Selecta Visión)

Lisa (Mandy Moore) y su hermana Kate (Claire Holt) se encuentran disfrutando de unas vacaciones en México cuando, tras una noche de fiesta, conocen a dos chicos mexicanos —aunque con un acento terriblemente gringo, ¿será que no hay actores latinos?— que las invitan a hacer buceo con jaula entre tiburones. Aunque desde el principio Lisa, más cautelosa, se muestra reticente, Kate acaba convenciéndola para ser un poco más atrevida y divertida y lanzarse a la aventura. Cuando llegan al barco, se encuentran con una nave destartalada conducida por el capitán Taylor (Matthew Modine) y una jaula herrumbrosa que anticipa los derroteros que tomará la película.

El filme se convierte en una terrorífica cuenta atrás cuando la jaula, por un fallo de los enganches, se precipita hasta el fondo del mar

La belleza de ver a los escualos a pocos metros de distancia en medio de las aguas cristalinas se convierte en una terrorífica cuenta atrás cuando la jaula, por un fallo de los enganches, se precipita hasta el fondo del mar. A 47 metros de profundidad, exactamente. Sin poder comunicarse con la nave, con solo una bombona de oxígeno por cabeza para sobrevivir, rodeadas por varios tiburones atraídos por el cebo y con el peligro de sufrir una descompresión si ascienden demasiado deprisa, el filme se convierte en una especie de versión submarina del 'Buried' de Rodrigo Cortés.

placeholder Cartel de 'A 47 metros'.
Cartel de 'A 47 metros'.

'A 47 metros' no es una película original, y con su escaso presupuesto los efectos especiales no son demasiado sutiles. Sin embargo, y consciente de la imposibilidad de contar con un CGI convincente, el director ha optado por un terror más ambiental, sin recurrir exclusivamente a los tiburones como la principal amenaza mortal. Además, en su naturaleza de película palomitera, el filme consigue entretener, y en su naturaleza de cinta de terror, también consigue encoger las entrañas del espectador. Un entretenimiento veraniego que cumple lo que promete.

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