ESTRENOS DE CINE

'Buscando a Dory' encuentra El Dorado

La factoría Pixar vuelve con la secuela de 'Buscando a Nemo' en una película no sólo de impecable factura técnica, sino con un guion tierno, divertido y para toda la familia

Foto: Fotograma de 'Buscando a Dory'
Fotograma de 'Buscando a Dory'

Yo no sé a lo largo de mi infancia cuántas veces juró mi padre ante notario que jamás de los jamases, que ni 'jarto de vino' volvería a acompañarme al cine. Pero según lo inscrito en nuestro contrato paternofilial, cada cierto tiempo a él y a mi madre les tocaba volver a acompañarme al cine arrastrando los pies y suplicando a Dios por una 'sordoceguera' aguda transitoria para poder sobrevivir al noble acto de ir al cine en familia. Creo que el visionado de 'Las tortugas ninja' -no las nuevas, eso sería 'strike' tres- provocó en mi casa un cisma familiar y unos papeles para darme en adopción a medio firmar.

Y, entonces, en 1995, todo cambió. Ese año, un nuevo estudio de cine de animación llamado Pixar estrenaba con 'Toy Story' un concepto indoloro de ir al cine en familia: los padres dejaron de salir en pareja 'a por tabaco' en medio de las proyecciones y se acabaron los llantos y jaculatorias. 21 años después, con su 'Buscando a Dory', los estudios Pixar reivindican su estatus de infalibilidad con una película de impresionante factura y con un guion inteligente, divertido y conmovedor. Después de erigirse como la cinta de animación más taquillera en su fin de semana de estreno en EEUU, con una recaudación de 136,1 millones de dólares, la cinta llega a las pantallas españolas este miércoles 22 de junio dispuesta a seguir la estela.

'Buscando a Dory' encuentra El Dorado

Renovadores de la animación

Pixar vuelve a confiar en su fórmula mágica de equilibrio entre su capacidad técnica y emocional, entre la tecnología puntera y la historia elaborada, entre el popurrí posmoderno de géneros y cierto clasicismo narrativo -tampoco demasiado- para dirigir a un espectador desarmado por todo el espectro de emociones posibles sin poder ofrecer resistencia. Apabulla el despliegue de virtuosismo en el retrato de la inmensidad del océano, la diversidad de las texturas de su fauna, flora y paisaje -casi se pueden tocar- y la plasticidad -en su acepción más positiva- del dibujo. Los personajes están realmente vivos. Y lo están por fuera y por dentro.

Pixar ha conseguido quitarle naftalina y ñoñería al espíritu Disney dándole una vuelta más gamberra al concepto de cine para niños

En estos años, Pixar ha conseguido quitarle naftalina y ñoñería al espíritu Disney dándole una vuelta más gamberra al concepto de cine para niños recurriendo a la técnica de la cebolla -o lo importante son las capas. Por cada capa ideada para que los más pequeños se entretengan y aprendan valores, hay otra para que sus acompañantes adultos no pidan clemencia mientras se arrastran buscando la salida del cine, sino que se queden de forma voluntaria y, lo que es más, disfruten de la misma manera que sus hijos, nietos o sobrinos. O incluso que vayan solos al cine sin tener que ocultar un placer culpable.

La vuelta de Dory, Nemo y Marlin

Cartel de 'Buscando a Dory'
Cartel de 'Buscando a Dory'

'Buscando a Dory' retoma 13 años después los personajes del clásico contemporáneo 'Buscando a Nemo', aunque con la pez azul con pérdidas de memoria a corto plazo como protagonista. Dory atravesará el océano en busca de unos padres a los que apenas recuerda y que son necesarios para encontrarse con sus orígenes y, sobre todo, consigo misma. Junto a ella, Nemo y Marlin viajarán hacia la 'joya de Morro Bay' en la costa de California con el objetivo de descubrir pistas sobre su pasado.

Y el periplo de los protagonistas se construye en base a una sucesión de situaciones disparatadas en las que se encadenan persecuciones, giros y requiebros en un estado de acción casi constante. Junto a los protagonistas, destaca una serie de personajes de apoyo que refuerzan la vis más cómica de la película, con una mención especial para el pulpo Hank y los tres leones marinos, los personajes más carismáticos de esta segunda entrega. 

'Buscando a Dory' sustenta un discurso sobre la superación , la exaltación de la amistad, la familia y la bondad de espíritu

Además, excavando bajo una superficie de puro entretenimiento, 'Buscando a Dory' también sustenta un discurso más profundo sobre la superación de los obstáculos vitales, la exaltación de la amistad, la familia y la bondad de espíritu, sin olvidar el mensaje de concienciación ecologista en el que el ser humano ya no sólo es un peligro para la naturaleza cuando actúa conscientemente, sino que también lo es cuando cree que está haciendo el bien. Y todo sin caer en un exceso de blandura y empalagosismo. 

Después de siete versiones de guion y más de tres años y medio de trabajo, los directores Andrew Stanton -recuperado del batacazo épico de 'John Carter'- y Angus MacLane, firman una de las mejores entregas de la factoría, después del pequeño traspié de 'El viaje de Arlo' (2015). Sin duda, con 'Buscando a Dory', Pixar ha vuelto a encontrar la ruta hacia El Dorado

 

 

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