Más allá del algoritmo: por qué los 'guiris' de YouTube flipan ahora con Camilo Sesto
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Más allá del algoritmo: por qué los 'guiris' de YouTube flipan ahora con Camilo Sesto

Que un directo de 1977 llegue a un profesor de canto en Florida no es más que el resultado de una tendencia mucho más amplia: las 'video-reacciones'

Foto: Camilo Sesto, durante un directo de 'Getsemaní'. (TVE)
Camilo Sesto, durante un directo de 'Getsemaní'. (TVE)

En 1975, Camilo Sesto se gastó 12 millones de pesetas en producir una versión española de ‘Jesucristo Superstar’, el musical de Andrew Lloyd Webber. El cantante alcoyano sacó los colores a un nacionalcatolicismo que agonizaba en España y su interpretación de ‘La oración del huerto’ (‘Getsemaní’) pervive en los rincones de YouTube. Por eso, más de 40 años después, una ‘youtuber’ de Brooklyn puede escuchar a Camilo Sesto, por primera vez, desgañitándose en un plató de TVE. Contra todo pronóstico y algoritmo. La joven estadounidense observa sus patillas, su chaqueta cruzada con grandes solapas, y exclama ante una audiencia invisible: “Holly shit”. Internet es ese lugar.

Como destacaba el tuitero Wolfram Tarant, el renacimiento de Camilo Sesto más allá de nuestras fronteras no es un fenómeno aislado. Una búsqueda rápida arroja cientos de resultados: ‘Profesor de canto reacciona a Camilo Sesto-Getsemaní’. Estados Unidos, Italia, Argentina, Reino Unido… Casi todos valoran su carisma en el escenario, su manejo de los registros y su amplio rango vocal. Desde el falsete agudo y estridente hasta unos graves densos, que bien podrían ser los de un bajo. Y la impresión es general: hay algo de magnético en estos ‘guiris’ que descubren una música ‘viejuna’ y setentera a nuestros oídos. ‘Getsemaní’ y el plató de ‘Esta noche, fiesta’ adquieren otro color a través de quienes los miran por primera vez.

placeholder Captura del canal de Rebecca Vocal Athlete. (YouTube)
Captura del canal de Rebecca Vocal Athlete. (YouTube)

“Increíble. Qué control. Impresionante”, exclama un profesor de canto desde Pensacola, Florida. “Muy bueno, no sé por qué no lo había escuchado antes. Me encanta Camilo Sesto”, opina la ‘youtuber’ argentina Mara Vázquez. “¡Dios mío! Ese ‘glissando’... Ya es lo suficientemente difícil para una mujer, todavía más para un hombre”, dice una ‘vocal coach’ británica. Todos estos vídeos se enmarcan en un género instaurado desde hace unos años en YouTube: las 'video-reacciones'. Se trata de exponer a un colectivo (profesionales de la voz, en este caso) a un contenido por primera vez y grabar su reacción espontánea. Este formato ‘react’ devino tan popular en internet que uno de sus exponentes intentó registrarlo como marca para hacerse con sus derechos.

¿Está justificado el furor que Camilo Sesto ha levantado entre los ‘vocal coaches’? “Se nota que no solo tiene una depurada escuela de canto, sino una gran inteligencia. No solo le permite tener un desarrollado y amplio registro, sino que cambia de uno a otro sin problemas”, opina Judith Wuhl, directora del Instituto de la voz de Madrid. Para esta logofoniatra y profesora de canto, el músico alicantino merece los halagos que llegan desde el otro lado del Atlántico. “Tiene una técnica vocal de escuela clásica porque su línea melódica en la parte más lírica está estructurada sobre el alargamiento y unión de los sonidos vocálicos, que son los sonidos que solo producen las cuerdas vocales, sin ninguna interferencia de las consonantes. Eso es un gran descanso para la voz y de esa manera regula y contrarresta el gran esfuerzo vocal que le espera después”.

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Captura del canal Masters of Voice. (YouTube)

Wuhl se refiere al clímax de la actuación, en el que la voz de tenor de Camilo Sesto se distorsiona y alcanza un registro forzadamente agudo, más propio del ‘heavy metal’ que de las baladas románticas. El momento en el que los ‘youtubers’ alaban la técnica vocal del cantante, que comienza susurrando las palabras de Jesús de Nazaret al micrófono y termina arrodillado entre ovaciones. ‘Getsemaní’ es una de las arias icónicas del musical ‘Jesucristo Superstar’, cuya adaptación al español fue financiada, producida y protagonizada por Camilo Sesto.

El compositor Anthony Lloyd Webber concibió el musical como una ‘ópera rock’ en la se narraban los últimos días de la vida de Jesucristo. Una Pasión adaptada libremente de los Evangelios, con tintes de rock psicodélico y setentero. Y con Ian Gillan, vocalista de Deep Purple, como voz principal. El musical se publicó inicialmente en un álbum conceptual de 1970, antes de estrenarse en Broadway y adaptarse al cine. Gillan ya era un exponente del hard rock y, en ‘Getsemaní’, desplegó unos falsetes que evidencian su condición de pionero del ‘heavy metal’. En la adaptación española, cinco años después, Camilo Sesto no se quedó atrás.

En el huerto de los olivos, Jesús de Nazaret se rompe en humanidad. “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Es el pasaje del Evangelio en el que el hijo de dios se convierte en hombre. Muerto de miedo primero, muerto en la cruz después. El canto gutural de Sesto, al borde del desgarro (“¿Por qué he de morir?”), es todo lo ‘metal’ que pueda leerse en ese pasaje bíblico. Es la Pasión de Cristo... según el vocalista de Deep Purple.

“El hecho de que su vibrato sea homogéneo se debe al dominio de la presión subglótica, pero también a la estabilidad de la laringe”, asegura la experta en técnica vocal. La estabilidad de la voz de Sesto es, para Wuhl, uno de sus rasgos más destacables. “Es como la jardinería. Si estuviéramos regando las plantas con una manguera y la presión del agua es inestable o va cambiando, ¿qué pasaría? Algunas plantas tendrían mucha agua y otras, nada. El canto entrenado y profesional necesita de mucha estabilidad en todos los elementos que participan en él”.

Foto: Camilo Sesto en la presentación de su nuevo álbum. (EFE)

“Volver a escuchar a Camilo Cesto de adulta con ojos y oídos de especialista en la voz, me ha hecho reencontrarlo. Demuestra tener un gran respeto y compromiso por la ejecución musical y por su aparato fonador. Con seguridad, él sabía que entrenándola y desarrollándola seguiría disfrutando de la voz que la naturaleza le había regalado”, concluye Wuhl.

Más allá del algoritmo

Que un directo de Camilo Sesto en 1977 llegue a un profesor de canto en Pensacola no es más que el resultado de una tendencia mucho más amplia: las ‘video-reacts’. En el canal ‘Masters of voice’, el youtuber Andy Davis no solo descubre al cantante de Alcoy, sino a Rocío Jurado, Nino Bravo, Isabel Pantoja, Juan Gabriel, Rocío Dúrcal… Todo, a petición de sus seguidores.

Los ‘youtubers’ TwinsthenewTrend también basan los contenidos de su canal en este formato. ‘Fist time hearing...’ ('Escuchando por primera vez')... cualquier cosa. Desde un ‘Nessum dorma’ de Luciano Pavarotti, hasta ‘Bohemian Rhapsody’, pasando por ‘I will always love you’ o ‘Jolene’. El éxito de estos dos jóvenes reside en grabarse mientras escuchan a los superventas del pasado, desconocidos para ellos. Y sus vídeos atesoran millones de reproducciones.

El ‘reacting’ de internet esconde todas las variantes que puedan imaginarse: ‘Ancianos reaccionan a Juego de tronos’, ‘Niños reaccionan a The Beatles’, ‘Adolescentes reaccionan a publicidad de los noventa’... Como de costumbre, es difícil seguir el rastro de estos ríos de internet. El origen del formato, cuyo principal atractivo consiste en mirar gente mirando gente, es difuso. Hay quien apunta a los programas de entretenimiento japoneses, aunque los vídeos de 'gaming' de los primeros 2000 ya podrían considerarse una 'video-reacción'. En este formato, el descubrimiento no se disfruta en primera persona, sino con el morbo ‘voyeur’. Las cifras demuestran que existe algún interés en observar a otros mientras exploran nuevos horizontes culturales, aunque a nosotros nos parezcan apolillados y de sobra conocidos. Tanto interés, como para resucitar y hacer tendencia a Camilo Sesto a través de su impacto en los demás.

Como señalaba la periodista Sandra E. García en ‘The New York Times’, el ‘reacting’ evidencia el valor del hallazgo musical. Un proceso que ha evolucionado al mismo son que las plataformas de ‘streaming’. Spotify, Apple Music, Amazon… Los algoritmos de recomendación podrían ‘condenar’ al oyente a sus propios gustos y encerrarlo en una cámara de eco: de no ser por la tendencia del 'reacting' o por un acercamiento activo del público, Camilo Sesto nunca llegaría a Pensacola. Se da una paradoja: la facilidad del acceso a todos los géneros y artistas no favorece en todos los casos el descubrimiento. La burbuja de la recomendación musical es difícil de pinchar.

"En general, los sistemas de recomendación tienden a funcionar como un embudo que, en lugar de expandir tus opciones, las limitan"

“No todos los sistemas de recomendación son iguales, al final el rendimiento del algoritmo depende mucho de la calidad y, sobre todo, de la cantidad de los datos con los que los alimentes”, explica Francisco Nixon, músico y compositor que trabaja como curador de contenidos para la plataforma Deezer. “Mi percepción, y por lo que he podido leer, es que en general los sistemas de recomendación tienden a funcionar como un embudo que, en lugar de expandir tus opciones, las limitan”.

“Eso se ve, por ejemplo, cuando una canción consigue llegar al número uno de las listas, y luego es muy difícil sacarla de ahí. Y eso supone un gran problema para la industria discográfica, ya que lo deseable es que hubiera una mayor rotación. No es probable que un algoritmo te haga descubrir algo que no esté directamente relacionado con lo que escuchas habitualmente”, opina Nixon.

Foto: Personas sin hogar durmiendo en las calles de Madrid. (Efe)

Antes del ‘streaming’, podría decirse que el descubrimiento cultural (de nuevos autores, grupos, libros, películas) era más activo para el que tenía interés. Explorar no era en muchos casos una ‘playlist’ prefabricada, sino una tienda nueva, un local nuevo, un amigo nuevo. “Creo que en todas las generaciones hay dos tipos de personas, los que consumen ocio de manera activa y los que lo hacen de manera pasiva. En ese sentido, lo que ha cambiado son las herramientas. Antes estaba el que escuchaba el top 40 de manera ocasional, en los bares o en el coche, y el coleccionista de discos. Ahora está el que pone la 'playlist' con los éxitos del momento, y el que se molesta en investigar y seguir a determinado artista o estilo”. En cualquier caso, el ‘reacting’ y el furor de Camilo Sesto demuestran que la barrera del algoritmo puede romperse con solo quererlo.

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