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Cabezas reducidas y cuadros en granos de arroz: así es el Museo de miniaturas del Profesor Max
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Cabezas reducidas y cuadros en granos de arroz: así es el Museo de miniaturas del Profesor Max

Este gabinete de curiosidades escondido en Brihuega (Guadalajara) guarda la colección del ilusionista e hipnotista Juan Elegido Millán, conocido como el Profesor Max

Foto: Extracto de un cartel expuesto en el Museo de Miniaturas del Profesor Max.
Extracto de un cartel expuesto en el Museo de Miniaturas del Profesor Max.

No llega ni al tamaño de un puño, pero es una cabeza. La piel curtida, un bigote espeso y el pelo cano revuelto. Los labios cosidos, los ojos cerrados. A su lado, lo que parece una mujer. Son dos cabezas jibarizadas, la atracción estrella de uno de los museos más exóticos, esotéricos y escondidos de la península: el Museo de Miniaturas del Profesor Max, en Brihuega (Guadalajara). Dentro del Convento de los Franciscanos de este pueblo de casi 2.500 habitantes una galería recorre la planta baja donde se expone la colección reunida por el Profesor Max, el nombre artístico de Juan Elegido Millán, médico, periodista, ilusionista, hipnotista y coleccionista de todo tipo de cosas en tamaño diminuto.

'La última cena' pintada en un grano de arroz; un camello esculpido en el ojo de una aguja; una batalla naval con 12 barcos y 36 aviones dibujada en la cabeza de un alfiler; una pajarita de papel casi microscópica hecha por el mismísimo Miguel de Unamuno: el Museo guarda la esencia de una época mágica e inocente en la que magos e ilusionistas actuaban por todo el mundo delante de reyes y presidentes. Cuenta Javier Sánchez, director del museo y sobrino del Profesor Max, que su tío llegó a actuar para Juan de Borbón en Estoril: "El Profesor Max actuó en Villa Giralda, cuando Don Juan estaba en el exilio. Mi tío había ido a dar unas conferencias a la universidad de Coímbra y el abuelo del rey escuchó que estaba por allí y lo invitó. Tuvieron tan buena relación que le regaló una pitillera".

placeholder Las dos cabezas jibarizadas del Museo de miniaturas del Profesor Max. (M.M.)
Las dos cabezas jibarizadas del Museo de miniaturas del Profesor Max. (M.M.)

Elegido nació en Brihuega en 1913, hijo de un médico del que aprendió el arte de la hipnosis clínica, que a veces se utilizaba para mitigar el dolor de los pacientes durante las intervenciones. Aunque empezó la carrera de Medicina e intentó seguir los pasos de su padre, cuando estalló la Guerra Civil tuvo que dejar los estudios. Y decidió aplicar sus conocimientos sobre hipnoterapia al plano teatral. "Él era un gran aventurero", prosigue Sánchez, "y viajó por todo el mundo. Imagina que estuvo fuera desde los años 40 hasta los 70, cuando volvió a España".

"Pasó cinco o seis años en África y también estuvo mucho tiempo en Latinoamérica. Una de las historias más curiosas le pasó en África: no le dejaban pasar por la frontera del Congo cuando montó una especie de tablao para actuar delante de un jefe tribal, que también era hechicero. El Profesor Max empezó a hipnotizar a la gente y el jefe se quedó sorprendido de 'los poderes' que tenía a pesar de ser blanco. Se hicieron amigos e 'intercambiaron poderes' y le dejaron pasar. De recuerdo se llevó un vaso ceremonial de madera". De sus aventuras por Latinoamérica recuerda que fue el primero en hipnotizar por teléfono.

placeholder Un maniquí del Profesor Max. (MM)
Un maniquí del Profesor Max. (MM)

Pero, ¿qué tiene que ver la hipnosis con las miniaturas? A lo largo de los años y de sus viajes por todo el mundo cargado apenas con una maleta, Elegido empezó a llevarse recuerdos diminutos que le cupieran en la maleta. "Llegó a acumular hasta 35.000 piezas". Cuando volvió a España, su amigo José Meliá (fundador de la cadena hotelera Meliá), que estaba en Marbella, le insistió para que exhibiese su colección. Así que en 1972 se fue a Mijas (Málaga), que tenía la misma patrona que Brihuega, la Virgen de la Peña, y montó un carromato con sus miniaturas".

A su muerte en 1975, la colección pasó a manos de su hermana Rosa María y desde hace 10 años su sobrino se ha hecho cargo de la colección en Brihuega, donde está enterrado (su tumba está en el cementerio de la localidad manchega, a pocos metros del museo). Después de siete años de obras para acondicionar el recinto, el museo abrió hace dos lustros y expone al público sólo 3.000 de las piezas del Profesor Max. Entre ellas, la litografía más pequeña del mundo: en la colección hay cuatro piezas ganadoras del Premio Guiness por su tamaño. "Y fuimos los primeros en recibir la placa al mérito turístico en 1984".

placeholder Un cartel que anuncia la capacidad del Profesor Max de hipnotizar por teléfono.
Un cartel que anuncia la capacidad del Profesor Max de hipnotizar por teléfono.

El paseo por el museo es fascinante: cartelería de la época en la que el Profesor Max aparece retratado con un bigote fino y ataviado con un esmoquin negro en el que se relatan sus proezas; a cada lado del pasillo, los expositores, con grandes lupas para poder ver bien las piezas únicas: una bailarina tallada con todo detalle en la punta de un palillo, lienzos enteros pintados a pelo -sí, un pelo a modo de pincel- en espacios milimétricos, casas de muñecas, manuscritos de tamaño ínfimo y libros como 'Sherlock Holmes' y 'Alicia en el País de las Maravillas' que caben en la palma de una mano. "Pero hay muchas piezas que no se exponen porque no hay sitio: el Profesor Max también coleccionó paraguas, sombreros, herramientas y armas". En sus 39 expositores, sí se pueden contemplar "escenas reducidas a escala 1/12, 1/24, 1/100, 1/144, de palacios, salones, tiendas y las casas de muñecas hechas exclusivamente para el Museo, decoradas con todo lujo de detalles por los mejores artistas del globo; siendo poseedores de la casita más pequeña del mundo".

Fue en el siglo XIX, en plena época victoriana, cuando este tipo de espectáculos de variedades parapsicológicas se pusieron de moda en Europa. Antes que Elegido ya había sido famoso en el mundo entero Enrique Onofroff, uno de los promotores a la hora de convertir el hipnotismo y la catalepsia en un divertimento y que en 1913, justo en el año del nacimiento de Elegido, fue arrestado en pleno espectáculo en un teatro de Santiago de Chile. Onofroff llegó a actuar ante, por ejemplo, un jovencísimo Dalí en Figueras. "Desde varios días antes la ciudad apareció empapelada materialmente por los carteles del mentalista. Gracias a Wolff sabemos que Onofroff no dejaba nada al azar y preparaba con antelación sus funciones. Utilizaba Onofroff como médium a León Salvador, un antiguo campeón de lucha grecorromana. No era su único auxiliar. Tenía a sueldo una docena de jóvenes que le precedían en los viajes. Viajaban en medios de locomoción distintos, nunca paseaban juntos y no debían saludar a Onofroff ni a su secretario. Su misión consistía en reclutar gentes para que se prestaran a los experimentos psíquicos del mago", cuenta el escritor Ramón Mayrata en un artículo de la revista digital 'Froterad'.

placeholder En la esquina superior derecha del cubo de cristal, la pajarita de papel de Unamuno. (E.L)
En la esquina superior derecha del cubo de cristal, la pajarita de papel de Unamuno. (E.L)

El Museo del Profesor Max queda como reminiscencia de un tiempo más crédulo y mágico en el que viajar con una maleta por el mundo consistía en una aventura y la única forma del hijo pródigo de traer los confines del mundo a cualquier rincón de la España rural pasaba por traer objetos de los países remotos. Y si son tan peculiares como los de Elegido, la fantasía se eleva al infinito.

No llega ni al tamaño de un puño, pero es una cabeza. La piel curtida, un bigote espeso y el pelo cano revuelto. Los labios cosidos, los ojos cerrados. A su lado, lo que parece una mujer. Son dos cabezas jibarizadas, la atracción estrella de uno de los museos más exóticos, esotéricos y escondidos de la península: el Museo de Miniaturas del Profesor Max, en Brihuega (Guadalajara). Dentro del Convento de los Franciscanos de este pueblo de casi 2.500 habitantes una galería recorre la planta baja donde se expone la colección reunida por el Profesor Max, el nombre artístico de Juan Elegido Millán, médico, periodista, ilusionista, hipnotista y coleccionista de todo tipo de cosas en tamaño diminuto.

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