El desconocido soviet español de 1917 que liquida el mito de la II República
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El desconocido soviet español de 1917 que liquida el mito de la II República

El historiador Roberto Villa García tiene nuevo libro en Espasa: '1917. El estado catalán y el Soviet Español'

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Disturbios en Barcelona en 1917

¿Existía ya una democracia liberal en España cuando Europa aún ardía en las trincheras de la Primera Guerra Mundial y la revolución soviética barría a los zares en Rusia? Sí, de hecho se trataba de una monarquía parlamentaria que tuvo que enfrentarse a la ruptura que intentaban a la izquierda y a la derecha fuerzas que hoy creemos precursoras de esa democracia primigenia que en realidad no habría sido la de la II República. Porque en 1917 se coaligaron en nuestro país diferentes actores para derrocar el sistema de la Restauración, a la corona, y romper así una evolución democrática similar a la que tuvo lugar en Reino Unido o Bélgica. ¿Quiénes quisieron dinamitar esa democracia que sería anterior a la de la II República?

Los nacionalistas catalanes, el PSOE y los sindicatos, pero también una parte del ejército, una derecha antimonárquica. Es lo que defiende el historiador Roberto Villa García que, en conversación con El Confidencial, esgrime la tesis a la que dedica su nuevo libro '1917. El estado catalán y el Soviet Español' (Espasa). En efecto un 'Estado Catalán' promulgado antes del de 1934 de Companys y un soviet español anterior también a la revolución que promulgaron los socialistas en 1934 y los anarquistas en 1936, cuando todo estalló por los aires. También un golpe militar gestado en los cuarteles contra la autoridad muy anterior al del 18 de julio, porque todo esto transcurre veinte años antes de los sucesos de la II República y de la Guerra Civil.

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'1917' (Espasa)

"España no era un país atrasado, ni caciquil, ni tirano en 1917 tal y como se ha querido enseñar desde siempre, tanto en la educación como en la propia historiografía", explica Villa. Un aspecto que destaca en su libro son las elecciones, que habrían sido procesos electorales mucho más transparentes de lo que podría pensarse tal y como argumenta el autor, cuyo anterior libro se titulaba precisamente 'Fraude y elecciones en 1936' (Espasa) junto al historiador Manuel Alvarez Tardío. "La España constitucional de 1876, la de la Restauración, era más democrática que la de la II República". Existía de hecho ya un sufragio universal, sólo masculino como, por cierto, en el resto de democracias parlamentarias de la época como Reino Unido o Francia, lo que no deja de ser sorprendente.

¿Comunismo o libertad?

"Es verdad que entonces se estaba produciendo un proceso de transición del liberalismo constitucional a la democracia pero, me voy a mojar: dentro de ese proceso España ya lo estaba terminando. Las elecciones en ese periodo no dependían del rey, quien no elegía a quién entregaba el poder, o del fraude electoral. Las venían ganando siempre las fuerzas liberales porque tanto los conservadores como los liberales las pactaban al unirse en una coalición y al que le tocaba gobernar, lo que impedía esa posibilidad. Un detalle increíble es que en España el constitucionalismo era más garantista que el de Suecia o Italia".

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Huelga general de 1917.

Pero todo comienza a resquebrajarse cuando estalla la huelga de 1917. El 27 de febrero, menos de dos semanas después de la fulminante debacle de los Romanov, los temores de Alfonso XIII se acrecientan después de la huelga general de diciembre del año anterior. Esa mañana, Madrid amaneció con un manifiesto que instaba a la huelga general indefinida, aunque no ponía fecha. Lo que más inquietaba al rey es que le ocurriera como a Nicolás II: que el ejército le abandonara, como de hecho ocurrió. El derrocamiento de los Romanov “afectó profundamente al rey, que lo vio como una advertencia”, -Gabriel Cardona, ‘Alfonso XIII, el rey de Espadas” (Planeta, 2010)-. Así, la sombra de una revolución obrera se alargaba sobre la corona ¿Comunismo o libertad? Roberto Villa lo descarta porque aduce un contexto más complejo que es el que vertebra su libro.

El PSOE va de cabeza a la revolución, porque le da exactamente igual el proceso de democratización

"Es algo más complejo porque los socialistas revolucionarios no son los únicos agentes implicados, es un frente extensísimo -nacionalistas catalanes, ejército...- pero claro que esa idea está presente para derrocar a Alfonso XIII, el comunismo como tal no existe aún pero ese ala izquierda de los partidos socialistas de toda Europa sí, que aprovechan la Primera Guerra Mundial para la revolución. Lo que es más sorprendente es que aquí todo el PSOE entero se mete de cabeza en la revolución, porque les da exactamente igual el proceso de democratización, ellos ni siquiera pelean por el sufragio universal".

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El rey Alfonso XIII

Lo que ocurría en España es que en el contexto de la Primera Guerra Mundial, con esas fuerzas socialistas del PSOE intentando imponer la revolución, los problemas con el ejército y las veleidades nacionalistas catalanas formaron una tormenta perfecta contra el sistema de la Restauración. La Guerra del Rif por ejemplo había causado un descontento general entre la población pero también en el ejército donde los junteros, las Juntas de Defensa, se habían organizado como un poder dentro del mismo que criticaba abiertamente la forma de llevar el conflicto. Además la guerra y las exportaciones de España como país neutral habían encarecido los precios lo que sirvió de excusa para socialistas y sindicatos, mientras que en Cataluña incluso un moderado conservador como lo era Francesc Cambó, de la Lliga Regionalista abogaba por un estado catalán independiente.

Suspensión de la constitución

La publicación del manifiesto conjunto de la CNT y la UGT del 27 de marzo titulado “A los trabajadores españoles y el país en general”, fue la primera advertencia: “El proletariado organizado ha llegado así al convencimiento de la necesidad de la unificación de sus fuerzas en una lucha común contra los amparadores de la explotación, erigida en sistema de gobierno (…) se impone que el proletariado español emplee la huelga general, sin plazo limitado, como el arma más poderosa que posee para reivindicar sus derechos”. Alfonso XIII respondió al día siguiente suspendiendo los artículos de la Constitución 4º, 5º, 6º, 9º y los tres primeros párrafos del 13º (Gaceta de Madrid). Consistían en la potestad absoluta y arbitraria del gobierno para detener y encarcelar sin necesidad de cumplir las leyes a cualquier ciudadano, además de prohibir la huelga.

"El paralelismo actual es que la izquierda entonces atosigaba al rey como lo hace ahora"

Para acabar de rematar la crisis de ese año, los regionalistas catalanes de la Lliga, que eran los más críticos con la disolución de las Cortes, acabarían convocando una asamblea parlamentaria al margen del gobierno a la que convocaron al resto de los diputados en el ayuntamiento de Barcelona el 19 de julio (Francisco Romero Salvado, Revista Hispania Nova: “España no era Rusia”, núm 15 2017). Es uno de los aspectos clave del libro de Villa, que no duda en identificar a los nacionalistas catalanes de entonces de Francesc Cambó con los independentistas de ahora: "Es uno de los paralelismos claros de ahora con 1917: antes de cualquier otra ideología los políticos catalanes eran independentistas y lo siguen siendo ahora, el otro es el de las fuerzas de la izquierda, entonces atosigaron a la corona al igual que hacen ahora".

Fascismo o democracia

Según Villa los socialistas se habían puesto de acuerdo con la CNT para derrocar a la monarquía constitucional desde el año 1916 pero faltaba el momento propicio y, tras la huelga de marzo, lo que le brinda a estas fuerzas la posibilidad de desestabilizar la Restauración fue el golpe militar de junio que hace que el gobierno pierda el control del ejército: "Están UGT y CNT, están los republicanos que ya buscan derrocar a la monarquía para imponer la república que ellos quieren, la de izquierdas, que es básicamente la misma que intentan ya durante la II República, están también los nacionalistas conservadores de la Lliga para imponer el Estado Catalán al margen de España, y están también las juntas conformadas por una minoría de militares republicanos, los mismos que apoyarán después a Primo de Rivera y aún más sorprendente, el golpe del 18 de julio de 1936".

"La revolución de 1917 se da porque pactan la extrema izquierda y la extrema derecha"

De todo ello se desgrana un relato que parece indicar que no se ha prestado suficiente atención quizás a este periodo de la historia de España, ya que una gran parte de los actores que luego seguirán tanto en el 23 como en el 31, el 34 o el 36, los momentos clave, estaban ya presentes. De hecho, el propio Villa reconoce que cuando comenzó a escribir el libro era sobre la quiebra de la monarquía liberal y que acabó siendo el relato de la revolución de 1917. "Básicamente en 1917 se juntan todas las fuerzas antidemocráticas y antiliberales, todos juntos antes de tomar caminos diferentes a lo largo de los siguientes años: la extrema izquierda y la extrema derecha pactando para acabar con la monarquía parlamentaria". Fascismo o Democracia o Comunismo o Libertad. Es la historia de España, la misma que intentan azuzar ahora los políticos actuales, el frentismo a tumba abierta cuando se habían superado.

¿Un rey constitucional?

¿Y Alfonso XIII? Quizás uno de los aspectos más controvertidos del libro de Villa sea la figura del rey que según su investigación fue escrupuloso con la constitución, que nunca quiso modificarla, la de 1876, que había garantizado la Restauración y la evolución hacia la democracia que ya en 1917 habría sido el verdadero experimento democrático de la historia de España y no la II República. Es quizás lo más polémico de su libro porque no llega a 1923 y la dictadura de Primo de Rivera, pero Villa argumenta que nunca tuvo más fácil que entonces modificar la constitución y asemejarse así a la Italia de Mussolini. Es un salto sin red, con muchos matices, aunque es cierto que después precipitó la caída del dictador y un proceso para una transición democrática que quedó interrumpido con el fracaso de las elecciones municipales de 1931 y la proclamación de la II República.

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