Fernando del Rey: "Podemos y Vox han usado la historia para sus beneficios políticos"
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Fernando del Rey: "Podemos y Vox han usado la historia para sus beneficios políticos"

El ganador del Premio Nacional de Historia 2020 charla con El Confidencial sobre los debates historiográficos que siguen golpeando en la calle y en el Parlamento

placeholder Foto: Fernando del Rey delante de una escena de 'El bombardeo de Guernica', de Pablo Picasso.
Fernando del Rey delante de una escena de 'El bombardeo de Guernica', de Pablo Picasso.

Además de la pandemia, 2020 ha sido un año de intensa actividad política sobre el pasado. Si en 2019 se trasladaron los restos del ex dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos a Mingorrubio, en septiembre de este año, la vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo presentaba el anteproyecto de la Ley de Memoria Democrática. Otra vuelta de tuerca sobre la revisión de lo ocurrido durante la Guerra Civil y el Franquismo. Una ley para revisar todo lo que supuso la anterior del también socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Un mes después, Vox y PP presentaban en la Asamblea de Madrid una moción para retirar el nombre de las calles a Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto, históricos del PSOE durante la II República y la Guerra Civil, amparados precisamente en la ley del gobierno socialista...

En mitad de todo este proceso de bronca política a cuenta de los hechos del pasado, el Premio Nacional de Historia recaía sobre Fernando del Rey Reguillo, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Complutense, y no por una obra sobre pongamos por caso, las guerras europeas de la dinastía Habsburgo... El título de la obra premiada es 'Retaguardia roja. Violencia y revolución en la Guerra Civil Española' (Galaxia Gutenberg).

Foto: Fachada principal del Pazo de Meirás. (EFE)

Los académicos no han eludido el envite de la sociedad y la política: un detalladísimo estudio sobre el periodo más sangriento y doloroso de la historia de España, que aún llena los periódicos. El Confidencial ha hablado con Fernado del Rey sobre los retos de ese pasado tumultuoso que se reabre constantemente y también sobre otros debates historiográficos que siguen golpeando en la calle y en el Parlamento: ETA, el papel de la monarquía o la posibilidad de una nueva república, el legado de la colonización española de América...

PREGUNTA. Desde hace unos años existe una cierta revisión de muchos de los aspectos de la Historia de España en clave política, esto se ha manifestado no sólo con la Guerra Civil sino con la Transición, ETA, e incluso la colonización de América, que cada 12 de octubre se discute…

RESPUESTA. El concepto “revisionismo” tiene muchas aristas y contenidos diversos. Originariamente, en el universo marxista, sirvió para denigrar a aquellos intelectuales e ideólogos que pusieron en tela de juicio las tesis de Marx. Es decir, la palabreja en cuestión servía de etiqueta insultante y así es como todavía la utilizan algunos en el ámbito historiográfico, por lo general los que ejercen el oficio en términos combativos sintiéndose portadores de la verdad más absoluta. Dicho lo cual, y en un plano estrictamente académico, todo historiador serio tiene la obligación de “revisar” continuamente lo que se sabe del pasado, porque el conocimiento histórico no es fijo ni inmutable, sino progresivo y acumulativo.

P. ¿Se ha polarizado la interpretación del pasado por una cierta anemia histórica o es algo normal en la vida política de un país?

R. Si vemos esto con perspectiva a largo plazo, en realidad no es un fenómeno nuevo. El franquismo impulsó su visión de la República y la Guerra Civil, o de otros aspectos del pasado, a conveniencia, para construir su propia identidad. Ya en democracia, apareció una historiografía solvente y muy plural que derribó muchos de los mitos creados durante la dictadura.

"Mirar al pasado con afán combatiente resulta amén de extemporáneo, completamente absurdo"

Era una historiografía de desigual calidad pero que en general presentaba un alto nivel profesional y transcurría al margen de los intereses partidistas. La novedad desde algo más de dos décadas y hasta la actualidad es el interés desaforado mostrado por algunas fuerzas políticas de ámbito nacional por utilizar la historia como un arma más en el combate político. Aunque en un plano más restringido, eso mismo hicieron algunas fuerzas nacionalistas en sus respectivos territorios y sistemas educativos desde que el sistema autonómico echó a andar. Hay que subrayar que la mayoría de los historiadores, y desde luego los más solventes, se mantienen al margen de estas trifulcas.

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'Retaguardia roja.Violencia y revolución en la Guerra Civil Española' de Fernando del Rey

P. Un sector del país criticó al gobierno por no defender el legado colonial español en EEUU tras los actos vandálicos que se produjeron debido al movimiento Black Lives Matter, en un contexto en el que la extrema derecha acusa a la izquierda de no respetar la historia de su propio país.

R. Mirar al pasado con afán combatiente resulta un ejercicio, amén de extemporáneo, completamente absurdo, siquiera porque constituye un ejercicio de presentismo que implica a unos protagonistas que ya están muertos y que no se pueden defender. A mi juicio, la función del historiador pasa por intentar comprender el pasado en toda su complejidad, no por ejercer de juez al servicio de tal o cual causa. Obviamente, hay algunos historiadores que no piensan así, pero son los menos y no precisamente los más reconocidos.

P. ¿La discusión política sobre lo que es España desde hace décadas ha afectado a ese revisionismo histórico y a una peor comprensión de nuestra historia o simplemente no se ha explicado nunca bien?

R. Si nos ceñimos al ámbito estrictamente historiográfico, cuya proyección se refleja en todos los niveles educativos, desde los años sesenta al menos la historiografía española ha contado con magníficos profesionales que nos han ofrecido excelentes monografías y síntesis sobre el pasado.

"Los jóvenes cada vez saben menos de lo que fue ETA como desafío totalitario a la democracia"

Citaré algunos de amplia influencia y prolífica obra pertenecientes a escuelas dispares: Jaume Vicens Vives, José Antonio Maravall, Luis Díez del Corral, José María Jover, Joan Reglá, Miguel Artola, Antonio Domínguez Ortiz, Manuel Tuñón de Lara, Javier Tusell, Juan Pablo Fusi, Santos Juliá, José Álvarez Junco… La lista sería interminable. No, en las aulas, desde Primaria hasta la Universidad, la historia de España se explica muy bien. Cosa distinta es que el debate político contamine y envilezca el trabajo de los historiadores, que por lo general es serio, riguroso y ponderado.

P. ¿La irrupción de Podemos y VOX en el Parlamento en estos últimos años ha enturbiado este debate o existía ya antes?

R. Al margen de lo que en algunas comunidades autónomas se intentó ya en los años ochenta de ofrecer una visión “nacionalista” de la historia de sus respectivos territorios, para el conjunto de España estos debates comenzaron a finales de los años noventa, en coincidencia con el fenómeno Pío Moa y la pretensión de construir relatos alternativos sobre periodos claves del pasado reciente frente a los que, por más que fueran plurales, se proyectaban en el sistema educativo. Desde entonces ha llovido mucho y, ciertamente, la irrupción de Podemos y Vox ha contribuido a incrementar sobremanera la instrumentación de la historia en búsqueda de beneficios políticos en el presente.

P. ¿Qué retos existen ahora mismo en la comunicación de la Historia de España? La Guerra Civil desde la ley de Memoria Histórica del gobierno de Zapatero ha sido recurrente, pero se ha establecido también este último año un periodo de revisión de la historia de ETA debido a la participación de Bildu en la investidura del Gobierno.

R. Las encuestas nos dicen que las generaciones jóvenes cada vez saben menos de lo que fue ETA como desafío totalitario a la democracia española y de las casi mil víctimas que provocó. Es un deber para todos los historiadores con convicciones democráticas contar con pelos y señales lo que aquello supuso.

"El debate Monarquía/República quedó zanjado en la Transición desde el momento que el Rey Juan Carlos alentó la reforma política"

En el País Vasco, iniciativas como las que representa el Instituto Valentín de Foronda sirven de valladar para neutralizar a los que ahora pretenden blanquear aquella historia. Creo que todo Gobierno que se sienta comprometido con nuestro marco constitucional, o simplemente identificado con valores humanistas, debería esforzarse para que ese pasado horroroso no se olvide y para que las nuevas generaciones de españoles crezcan con plena conciencia de lo que ello supuso.

P. Otro tanto ha pasado con el debate Monarquía-República que aunque no es ni mucho menos nuevo en la historia de España sí que se ha producido históricamente en momentos de gran tensión y división: Gloriosa, Proclamación Segunda República, Transición...

R. El debate Monarquía/República quedó zanjado en la Transición desde el momento que el Rey Juan Carlos alentó la reforma política y lideró el proceso que llevó a la Constitución de 1978, pasando a ser él mismo el Rey de una democracia parlamentaria. Las monarquías parlamentarias no tienen absolutamente nada que envidiar de las repúblicas homónimas.

"¿Son más democráticas que la Monarquía española las repúblicas de Cuba, China o Venezuela?"

El concepto “República” en sí mismo es ambiguo: ¿Son acaso más democráticas que la Monarquía parlamentaria española las repúblicas de Cuba, de la China comunista o de la Venezuela bolivariana? Por no hablar de lo que en su día representaron la URSS y sus países satélites, que se apellidaban “democracias populares”. A estas alturas de la película este me parece un debate muy infantil, y como tal hay que hacérselo ver a la ciudadanía, especialmente a los más jóvenes.

P. ¿Nos estamos adentrando en uno de esos procesos de cambio que conllevará tensión?

R.Yo confío en los ciudadanos de a pie, que en general me parecen más sensatos y maduros que algunos representantes y dirigentes de nuestra clase política actual. Quiero decir con ello que, con la que tenemos encima, si algunos pretenden encima tensionar la vida política acabarán pagándolo ante el electorado. ¿Es oportuno ahora incidir en los aspectos de la monarquía y más aún en los de la II República, para evitar tópicos y lugares comunes? La obligación de los historiadores es explicar el pasado con rigor, tratando de aprender de él, y no entrar en debates insustanciales sobre el sexo de los ángeles. Doy un dato que siempre esgrimimos en clase mis compañeros y yo cuando explicamos el período de entreguerras: de la decena de países cuyas democracias sobrevivieron en Europa ante el avance de las dictaduras de distinto signo en aquel período, la mayoría eran monarquías parlamentarias. No digo más.

P. Durante la pandemia hemos asistido a un proceso de lo que se ha denominado ‘polarización’ entre derecha e izquierda, acentuado en el caso del pasado, por la revisión incluso de leyes como la Memoria Histórica por parte del gobierno que quiere ampliar estos conceptos con la ley de Memoria Democrática ¿Cree que es positivo esta nueva revisión sobre el pasado de la Guerra Civil? De alguna forma, cada paso que se ha dado en este sentido -Fosas, callejero, exhumación de Franco- ha estado acompañada de una gran bronca política y en los medios.

R. Utilizar la historia de la República, la Guerra Civil y el Franquismo como instrumento partidista para dividir a los españoles constituye un ejercicio de manifiesta irresponsabilidad. Una cosa es devolver la dignidad a las víctimas de la dictadura y a sus descendientes, cosa que yo comparto, y que debería hacerse a la par que el reconocimiento de las víctimas de la revolución durante aquella contienda.

"Ni Pedro Sánchez es Azaña, ni Pablo Iglesias es Largo Caballero"

Pero otra muy distinta es aprovecharse de esas iniciativas para enfangar el debate político. El propio concepto de “Memoria Democrática” es harto discutible si miramos al período de entreguerras e incluso bastante después, cuando buena parte de las opciones políticas en liza no tenían la democracia pluralista como un horizonte ideológico a desarrollar. No hay que confundir el antifascismo en su conjunto con la lucha por la democracia. Un ejemplo muy claro: Stalin fue uno de los abanderados principales del antifascismo y, sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que ni él ni su régimen fueron precisamente un paradigma en la defensa de la democracia y de la libertad.

P. ¿Cree que habrá un futuro revanchismo como ya ha anunciado Vox y PP al usar esa ley contra las calles de Largo Caballero e Indalecio Prieto?

R. Muy probablemente. Porque en este rifirrafe, por otra parte harto pueril, un despropósito acaba creando otros, alentando una escalada interminable… ¿Por qué esos políticos no interiorizan que tienen la obligación de ser constructivos?

En la anterior etapa de gobierno municipal, la de Manuela Carmena, se puso en marcha una iniciativa que estuvo muy bien: se encargó a una Comisión de expertos, muy plural y presidida por Paca Sauquillo, la discusión sobre las calles cuyo nombre había que cambiar. Y he de decir que lo hicieron francamente bien, elaborando un informe excelente y ponderado que ahora duerme el sueño de los justos… Parece mentira que llevemos más de cuarenta años de democracia y no seamos capaces ahora de interiorizar la enorme virtud que tienen las políticas de consenso, como sí hicieron las generaciones que protagonizaron la Transición.

P. Un detalle muy relevante de su estudio es que se trata sobre la represión en la zona republicana cuando el debate gubernamental desde Zapatero hasta Carmen Calvo ha girado en torno a la represión franquista ¿Existía una omisión relevante sobre esto?

R. Para nada. Los primeros estudios sobre la represión en ambas zonas, por lo general dentro de estudios generales sobre la guerra civil en tal o cual provincia o región, se remontan a los años ochenta y por momentos el balance fue equilibrado.

"La identificación de la actual coalición en el Gobierno con el Frente Popular es una tontería"

Si luego se ha producido un viraje a favor de los estudios sobre la represión franquista eso ha sido en parte porque la demanda social lo ha impuesto (movimiento memorialista), y también porque los archivos militares se han abierto a los investigadores desde hace diez o quince años. No hay nada negativo en ello, sino todo lo contrario. Lo importante es que el conocimiento histórico mejore y se pula, aunque sea a golpe de modas más o menos condicionadas por el contexto político.

P. Parece que la coalición entre el PSOE y Podemos ha hecho que se la identificara con el Frente Popular desde algunos sectores de la derecha y que en paralelo la extrema derecha subiera en votos. ¿Estamos repitiendo errores que se cometieron durante la II República?

R. Los errores o aciertos que cometan nuestros políticos ahora son de factura propia. La identificación de la actual coalición en el Gobierno con el Frente Popular constituye una soberana tontería. Ni este contexto es asimilable al de los años treinta, en España y en Europa, ni Pedro Sánchez es Azaña ni Pablo Iglesias es Largo Caballero. Además, el Gobierno que salió de las elecciones de febrero de 1936, aunque estuviera amparado por una mayoría parlamentaria de izquierdas diversas, fue un gobierno de minoría republicana integrado sólo por republicanos. Socialistas, comunistas y demás fuerzas que habían ido juntos a las elecciones con los republicanos, no entraron en el gobierno.

P. ¿Qué impacto cree que ha tenido el desarrollo del modelo educativo por las CCAA previsto en la Transición en el caso de la historia de España?

R. Hasta donde sé, y el debate viene de lejos, el impacto mayor ha sido el no contar con un diseño de contenidos completamente uniforme para el conjunto del territorio nacional, al dejar a las Comunidades un margen más o menos amplio para diseñar a su libre albedrío parte de esos contenidos. Amén de fomentar el más rancio localismo, creo que eso es un error si de lo que se trata es de construir en la ciudadanía una identidad democrática compartida, por más que plural. Porque una cosa es la descentralización política y administrativa, y otra muy distinta olvidarnos de que compartimos un pasado y de que vivimos y convivimos en una misma comunidad política.

P. En el caso de la universidad ¿cómo son los alumnos de hora frente a los de hace diez años? ¿Ha habido algún cambio?

R. Por definición, y con raras excepciones, los alumnos son estupendos. Constituye un lujo poder dedicarse a la enseñanza universitaria, siquiera porque uno se encuentra con personas maduras y con unas enormes ganas de aprender. Quizás, el principal cambio viene dado por la omnipresencia de los aparatos informáticos, empezando por el móvil. Ahora más que nunca, tienen casi toda la información que precisan a su alcance, lo cual constituye una enorme ventaja con respecto a otros tiempos. Pero eso implica también que su aprendizaje pueda ser menos reflexivo, menos pausado y menos autónomo. Aunque está por ver…

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