cine

Robert McKee, el gurú del guion de Hollywood: "Nadie ve películas europeas"

Se encuentra en España para impartir un seminario en la ECAM

Foto: El gurú del guion hollywoodiense Robert McKee. (ECAM)
El gurú del guion hollywoodiense Robert McKee. (ECAM)

Robert McKee (Detroit, 1941), el gurú del guion de Hollywood, anda de gira por España. Autor del manual de cabecera de cualquier aspirante a guionista que se precie imparte esta semana un seminario en la Escuela de Cine y del Audiovisual de Madrid (ECAM) y llega con la escopeta cargada. Detractor tanto de la teoría del 'cine de autor europeo' como de la obra de Shyamalan, su bestia negra dentro de la industria norteamericana, tampoco cree que Spielberg sea demasiado buen guionista. "Spielberg necesita tomar mis clases", le espetó a un periodista chileno en 2009. Del cine y de las series españolas tampoco tiene una opinión demasiado agradable: "¿Cuántas películas españolas trascienden el mercado español? No sé siquiera si llegan a Latinoamérica. Y hay una razón para ello. Porque las películas españolas no son demasiado interesantes. Están llenas de clichés y de lo mismo de siempre". Y punto. Debajo de unas cejas espesas y alborotadas, las pupilas de McKee perforan a su interlocutor.

Tampoco las series se salvan. "En Escandinavia están haciendo series muy buenas. De vez en cuando hay alguna alemana. Pero no he visto ninguna serie española porque nunca nadie me ha recomendado una. Quizás tenéis alguna serie maravillosa, pero nadie me ha dicho nunca: ‘Tienes que ver esta serie española’". El único que se salva de la quema es Carlos Saura. Pero no por 'La caza'. Ni por 'Cría cuervos'. "En mi vida solo ha habido una vez que he visto una película dos veces seguidas sin moverme de la butaca del cine. Fue por ver la adaptación de ‘Carmen’ de Carlos Saura. No me pude ni mover. Eso fue una época magnífica del cine europeo. Pero claro, es que ‘Carmen’ es una historia magnífica. Y el baile era magnífico".

McKee impartiendo uno de sus seminarios. (ECAM)
McKee impartiendo uno de sus seminarios. (ECAM)

Porque lo que el máximo defensor de la figura del guionista no soporta es la herencia europea del 'cine de autor' que propusieron los franceses de la Nouvelle Vague. "La culpa de que en Europa no haya una cultura de guionistas es por la teoría francesa del autor, que decía que el guion no era necesario, sino que lo importante era un buen director", afirma. "Cuando era pequeño existía el neorrealismo italiano y la Nouvelle Vague francesa. Hubo veinticinco años de cine europeo magnífico; nosotros nos poníamos a la cola durante tres horas bajo la lluvia para ver la última de Truffaut o de Bergman", recuerda. También culpa a las leyes proteccionistas que, según él, obligan a los países europeos a producir cantidad en lugar de calidad. "De 1968 en adelante, el cine europeo ha ido cuesta abajo. El sistema en Europa de los últimos veinte o treinta años han sido directores adaptando novelas. Y el cine se ha convertido en novelas ilustradas. Eso no es cine. Siempre hay 'voz en off' explicándote la acción una y otra vez. Las adaptaciones, además, normalmente son flojas".

Siempre partiendo de el guion como el corazón de una película o una serie, McKee carga sin tregua contra el modelo audiovisual europeo. "En Europa ya no tenéis guionistas de cine. Tenéis directores que canibalizan novelas. No tenéis guionistas originales", defiende. "En contraposición, los directores tienen todo el poder y no tienen la habilidad de escribir historias originales ni personajes originales ni conflictos ni acontecimientos. No saben hacerlo. Saben interpretarlo maravillosamente. ¿Qué hacen? Cogen una novela y canibalizan al novelista. Y el novelista puede ser maravilloso, pero no es un guionista. Lo que hacen es, básicamente, contratar a alguien que traduzca la novela al lenguaje cinematográfico. Y esta es la razón por la que nadie ve películas europeas".

En Hollywood los guionistas son cada vez más poderosos. La cuestión es que ha habido una migración del cine a la televisión

Porque para él, el gran cambio de paradigma que llevará al audiovisual a una excelencia inexplorada se basa, sobre todo, en el nuevo poder que han adquirido los guionistas en los últimos años, sobre todo gracias a la aparición de las plataformas y a la producción de series de larga duración. "En el cine, como el director es el que controla la producción es también el que gasta el dinero. El que tiene el poder. Pero ese tiempo ha terminado", preconiza. "Los guionistas han tomado el poder. En Hollywood, no en España. Pero en Hollywood los guionistas son cada vez más poderosos. La cuestión es que ha habido una migración del cine a la televisión, sobre todo en formatos largos para plataformas. Cuando ves los créditos de una serie estadounidense, siempre hay una lista muy larga de productores: productores asociados, coproductores, productores ejecutivos… La mayoría de ellos son guionistas".

"Y es una evolución natural, porque la verdad es que, de siempre, el poder creativo ha sido de los guionistas, que son los únicos autores originales dentro de una producción. El resto son artes interpretativas. Dirigir es un arte interpretativo. Actuar, montar, hacer la música, el diseño de producción… Todo son interpretaciones de una idea original, que es la del guionista", sentencia.

Otra imagen de McKee. (ECAM)
Otra imagen de McKee. (ECAM)

Y ahora, gracias a la necesidad ingente de contenido provocada por la aparición de cientos de canales y plataformas que emiten veinticuatro horas al día, siete días a la semana, un gremio tradicionalmente maltratado por la industria —en los comienzos de Hollywood, escritores como F. Scott Fitzgerald optaban por el guion como un trabajo meramente alimenticio, una suerte de prostitución intelectual— ha revertido el sistema y se ha posicionado como el eslabón fuerte de la cadena productiva audiovisual. "No existe nadie tan brillante como para escribir buen contenido para tanto tiempo. Hay excepciones, pero… la televisión es un medio que absorbe material constantemente", argumenta."La demanda de talento es enorme. Y Dios nos ha dado muy poquito talento. Así que los agentes de los guionistas pueden ir a las cadenas de televisión y decirles: 'Si queréis a mi guionista genial, tenéis que hacerle productor, tenéis que darle poder o no trabajará para vosotros y os quedáis sin contenido televisivo'. En cine, los productores enfrentan a los guionistas: 'Si no escribes por el dinero que yo quiero pagar, me busco a otro'. En televisión, la demanda es tan enorme que los agentes de los guionistas pueden negociar desde el poder con las cadenas".

Porque para el gurú estadounidense, el 'Ulises', el 'Quijote' o el 'Rey Lear' del siglo XXI nacerán sin ninguna duda en el líquido primordial catódico. "Creo que las ‘opus magnas’ del siglo XXI serán estas historias de formato largo de las que hablamos. Las que duran cien horas y tienen personajes súper complejos e investigan la naturaleza del ser humano como jamás se había hecho hasta ahora, simplemente porque no teníamos tiempo. Se tarda tiempo en revelar a un personaje. La gente se comporta de una manera u otra dependiendo de la gente a la que se encuentre en el camino: tú no te comportas igual con tus amigos que con tu madre que con tu hija. Dos horas, tres horas, son muy poco tiempo para desarrollar un personaje. En las películas, los personajes siguen una estructura clásica. En las series largas, los personajes tienen diez, treinta, sesenta dimensiones. Cualquier faceta del aspecto humano es mucho más compleja que lo que puede desarrollarse en cualquier largometraje". En definitiva: el cine ha muerto, viva la televisión.

Cultura
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
19 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

Lo más leído