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'Glass': el peliculón de superhéroes de Shyamalan que estábamos esperando

M. Night Shyamalan recupera a Bruce Willis en el papel de David Dunn ('El protegido') y a James McAvoy como el villano de 'Múltiple' y los junta en un cruce de película

Foto: Bruce Willis recupera su personaje de 'El protegido' en la última película de Shyamalan. (Disney)
Bruce Willis recupera su personaje de 'El protegido' en la última película de Shyamalan. (Disney)

El cierre de la trilogía de superhéroes de M. Night Shyamalan resulta sorprendente, pero no en el sentido en que el director de 'El bosque' nos tenía acostumbrados. Recapitulemos. Tras el bombazo de su tercer largometraje, 'El sexto sentido' (1999), Shyamalan estrenó una nueva película con giro de guion inesperado. Como en el filme anterior, en 'El protegido' (2000) Bruce Willis encarna a un personaje que no es consciente del rol que le toca jugar en su propia historia. El protagonista, David Dunn, debe asumir su identidad como superhéroe, una revelación que le (y nos) llega muy adelante en el metraje de la mano de su némesis, Elijah Price (Samuel L. Jackson), alias Mr. Glass. A diferencia de Dunn, Glass sí se sabe un ser extraordinario cuya identidad debe leerse a través de los códigos de los cómics, una tradición narrativa en la que Elijah se ha especializado.

La carrera de Shyamalan ya entrados en el nuevo siglo lo confirmó como uno de los directores más apasionantes en su personal manera de entender el fantástico. Pero la taquilla no parecía perdonarle el hecho de que no repitiera el éxito y el efecto sorpresa de 'El sexto sentido'. Tras el fracaso de sus incursiones en el 'blockbuster' con 'Airbender: el último guerrero' (2010) y 'After Earth' (2013), el mejor Shyamalan resurgió en una producción de bajo presupuesto, la remarcable 'La visita' (2015), respaldada por Blumhouse, la casa que ha impulsado buena parte del nuevo cine de terror independiente en Estados Unidos. Con 'Múltiple' (2016), Shyamalan recuperó el favor del público con un filme que se reservaba otra revelación final: los respectivos protagonistas de esta película y de 'El protegido' no formaban parte de diégesis independientes sino que convivían en un mismo Universo Cinematográfico de Shyamalan. La anunciada reunión de estos tres personajes del UCS tiene lugar en el filme que ahora nos incumbe, 'Glass'.

James McAvoy y Bruce Willis, en 'Glass'. (Disney)
James McAvoy y Bruce Willis, en 'Glass'. (Disney)

Esta nueva película arranca como podríamos esperar de una secuela. Recuperamos a Dunn, que sigue impartiendo justicia de forma clandestina y a su pesar, ahora con el apoyo de su hijo ya crecido, a quien da vida el mismo actor que en la original, Spencer Treat Clark. Dunn acaba enfrentándose a Kevin Wendell Crumb (James McAvoy) y sus múltiples personalidades, que siguen secuestrando, torturando y asesinando a chicas jóvenes. Pero lo que sería el final un otro tipo de película, aquí es el prólogo. Tras capturar a Kevin, Dunn y él acaban en manos de la policía, que los encierra en un psiquiátrico donde también ingresaron a Elijah Price. Allí, la doctora al mando, Ellie Staple (Sarah Paulson), pretende demostrar que no son más que enfermos víctimas de un delirio de grandeza, y no verdaderos superhéroes. Ahora sí que arranca el combate...

Tras capturar a Kevin, Dunn y él acaban en manos de la policía, que los encierra en un psiquiátrico

'Glass' parece encaminarse hacia el final prototípico de los 'blockbusters' de reunión de superhéroes en que todo culmina en un gran clímax en un espació público carismático. La primera parte del filme, sin embargo, se desarrolla, más que como una historia de acción, como un enfrentamiento dialéctico entre los tres hombres extraordinarios y la mujer que pretende negarles su identidad al explicar sus hazañas desde un marco exclusivamente racional. La gran batalla en 'Glass', por tanto, no consiste en salvar la humanidad o en dejar fuera de juego a un villano, sino en ganar el relato.

Samuel L. Jackson, en 'Glass', de M. Night Shyamalan. (Disney)
Samuel L. Jackson, en 'Glass', de M. Night Shyamalan. (Disney)

En la segunda mitad, cuando el personaje de Elijah, hasta entonces aletargado, se despierta, los acontecimientos se aceleran. Shyamalan no deja de ofrecer su particular variante del encuentro entre tres superhéroes enfrentados a un mal superior que despliegan sus habilidades en unas escenas de acción valiosas pero, eso sí, en escala UCS en lo que a espectacularidad se refiere. Cada uno cuenta además con un aliado (el hijo de Dunn, la madre de Elijah y la antigua víctima de Kevin) que permite que los contemplemos desde la perspectiva humanizadora del afecto, además de cargar de emoción algunas de las mejores escenas del tramo final (el abrazo con Kevin, el plano subjetivo desde el agua...).

Glass es la mente maestra de la película y, en su defensa idealista del cómic, un álter ego del director

Como deja claro el título, Glass es la mente maestra de la película y, en su defensa idealista del cómic, un álter ego del director. Porque, como decíamos antes, aquí no se trata de ganar la batalla de la acción sino la del relato. Como toda la filmografía de Shyamalan, 'Glass' reivindica la existencia de lo extraordinario dentro de la realidad cotidiana, y lo lleva a cabo a partir del imaginario de los tebeos. Pero el director no se limita a reivindicar culturalmente los cómics: los eleva a una hermenéutica de lo sobrenatural en tiempos de la cultura pop. Como se traslucía en sus dos primeros filmes, 'Praying with Anger' y 'Los primeros amigos', Shyamalan es un cineasta con inquietudes religiosas que decidió articular su inquietud por conceptos como la fe, la trascendencia y la revelación a través de los códigos del cine fantástico.

Cartel de 'Glass'.
Cartel de 'Glass'.

Porque pocos nombres como M. Night Shyamalan encarnan en pleno siglo XXI la idea de autor tal y como se incubó en 'Cahiers du Cinéma' en la década de los cincuenta en torno a figuras como Alfred Hitchcock y Howard Hawks. Mientras buena parte de la crítica estadounidense ha recibido 'Glass' desde la tibieza y la incomprensión, en Europa acogemos con entusiasmo una película que, sin moverse de las directrices del cine comercial estadounidense, consigue ofrecer una apasionada aproximación al universo de los superhéroes desde su desarrollo narrativo y, al mismo tiempo, funcionar como un tratado sobre el tema que utiliza elementos específicos de la puesta en escena cinematográfica para plasmar el punto de vista de su director.

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