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Olga Tokarczuk y Peter Handke ganan el Premio Nobel de Literatura

Tras la suspensión del pasado año por un escándalo de abusos sexuales, el gran galardón de las letras internacionales entrega los premios correspondientes a 2018 y a 2019

Foto: Olga Tokarczuk y Peter Handke
Olga Tokarczuk y Peter Handke

Olga Tokarczuk y Peter Handke han ganado hoy el Premio Nobel de Literatura de 2018 -suspendido el pasado año después de un turbio suceso- y de 2019, respectivamente. Según el fallo del jurado, Tokarczuk ha sido premiada por su "imaginación narrativa" y una "pasión enciclopédica" en su escritura, mientras que Handke ha desarrollado un trabajo "influyente" con "ingenio lingüístico" y ha explorado la periferia de la experiencia humana.

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Trescientos sesenta y cinco días después de que, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el Nobel de Literatura fuera devorado por el mayor escándalo de toda su historia, la Academia sueca ha buscado este año desesperadamente su expiación. Un oscuro electricista Jean-Claude Arnault, esposo de la miembro de la Academia sueca Katerina Frostenson, fue acusado de abusos sexuales a varias mujeres y condenado a dos años de cárcel. A la vez se supo que había sido él quién filtraba anualmente a las siempre hambrientas casas de apuestas los ganadores del premio. El cóctel mortal de tráfico de influencias y acoso sexual en los albores del #MeToo desencandenó una tormenta perfecta que dejó malherido al gran galardón de las letras internacionales.

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El desastre obligó a una Academia muy tradicional que, desde su fundación en 1776 por el rey Gustavo III de Suecia -hace 233 años- no había vivido el más mínimo cambio, a iniciar un proceso incierto de reformas que ha eliminado la condición vitalicia de los cargos y alterado la composición del Comité Nobel de Literatura en el que, a los cinco miembros de la academia, se suman ahora otros cinco de fuera de la institución. Sin concluir aún está, sin embargo, un código de conducta que cauterice la herida abierta de las filtraciones y evite los conflictos de intereses y el nepotismo.

Los ganadores

Con 57 años, la polaca Olga Tokarczuk era la gran esperanza de las letras polacas, la Javier Marías del país centroeuropeo. Tiene prácticamente la misma edad con la que Gabriel García Márquez se llevó a casa el premio gordo de las letras y en su país de origen ya lo había ganado todo. Incluido el año pasado el Man Booker Internacional con su novela ‘Flights’, que todavía no ha sido traducida al castellano. “Olga Tokarczuk es una escritora de maravillosa agudeza, imaginación y estilo literario”, reconoció entonces Lisa Appignanesi, la presidenta del jurado de dicho premio. Hoy Tokarczuk se confirma como una de las escritoras contemporáneas más importantes con el fallo de la Academia sueca. Sin embargo, su obra apenas está presente en nuestro país. En noviembre Anagrama publicará su novela ‘Los errantes’.

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Olga Tokarczuk. (EFE)
Olga Tokarczuk. (EFE)

A sus 76 años, el austríaco Peter Handke fue tempranamente destinado a llevar la antorcha de la gran literatura centroeuropea. Autor de 'Carta breve para un largo adiós', 'La mujer zurda' y 'El miedo del portero ante el penalti', viajero irredento y eterno candidato al Nobel en lengua alemana, es probablemente uno de los creadores más originales de la segunda mitad del pasado siglo XX. También muy polémico, adscrito siempre a causas proscritas como su apoyo en las guerras balcánicas de los 90 al dictador yugoslvao Milosevic, en cuyo funeral habló: "Not a hero, but a tragic human being". Su obra literaria ha sido profusamente traducida en España en su mayor parte en el sello Alianza. Se ha interesado por la literatura y la geografía de nuestro país en libros como 'La pérdida de la imagen', 'Por la sierra de Gredos' o 'Los hermosos días de Aranjuez'.

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Peter Handke. (EFE)
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Ishiguro el último

El último Nobel de Literatura se concedió en 2017 al escritor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) con una obra traducida a más de 40 idiomas y publicada en su mayoría en español por la editorial Anagrama. Ishiguro fue un Nobel tan inesperado como tradicional según las normas de la Academia sueca, con una obra alabada por la crítica, y llevada al cine en varias ocasiones, entre la que destacan títulos como 'Pálida luz en las colinas', 'Lo que queda del día' (premio Booker), o 'Los inconsolables'. Según comunicó entonces la Academia, el autor habría descubierto "el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo a través de novelas de gran fuerza emocional".

Con los dos de hoy el Nobel de Literatura suma 112 galardones de los que solo once de ellos han premiado a escritores en lengua española. Cinco de ellos fueron españoles (José Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela), dos chilenos (Gabriela Mistral y Pablo Neruda), un colombiano (Gabriel García Márquez), un mexicano (Octavio Paz), un guatemalteco (Miguel Ángel Asturias). El último fue el peruano Mario Vargas Llosa en 2010. De este más de centenar de premios las mujeres apenas suman una quincena. La edad media de los ganadores ronda los 65 años, siendo Ruyard Kipling el más joven en recibirlo (41 años) y Doris Lessing la más longeva (88 años).

Remordimientos de un dinamitero

Asolado por los remordimientos, el dinamitero Alfred Nobel introdujo una peculiaridad envenenada en su célebre testamento de 1895. Los Nobel de Física, Química, Medicina y Paz (el de Economía no lo es exactamente) señalarían a quienes ofrecieran “el mayor servicio a la humanidad". Pero solo el de Literatura especificaba que también debía premiarse a quien escribiera lo mejor “en sentido ideal”. Las interpretaciones sobre lo que significaba ese “ideal” en Literatura para el señor Nobel han condicionado las deliberaciones.

Entre 1901 y 1919, la Academia entendió la exigencia de un premio de Literatura “ideal” en el sentido conservador y clasicista del XIX. Así, una institución reaccionaria y miope entregó los primeros Nobel de Literatura a Prodhomme, Sienkiewicz, Kipling o Echegaray. Ni Ibsen, ni Zola, ni Tolstoi. Más tarde esquivaría también a Proust, Kafka, Joyce, Nabokov y Borges. Tela. Cuando el apolillado dramaturgo Echegaray se alzó con el premio en 1904, el 98 y la vanguardia se levantaron en armas contra él. Hoy nadie le recuerda.

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