regeneración en la academia sueca

Historia del abuso sexual que bloqueó el Premio Nobel de Literatura en 2018

Este lunes se entregarán los premios Nobel 2018 de Química, Física, Medicina o Psicología y Paz, pero no habrá de Literatura después de que la Academia Sueca lo cancelase en abril

Foto: El artista francés Jean-Claude Arnault condenado a dos años de prisión por abusos sexuales. (Efe)
El artista francés Jean-Claude Arnault condenado a dos años de prisión por abusos sexuales. (Efe)

La Academia Sueca sigue en el punto de mira. El Premio Nobel de Literatura no se concederá este 2018 y el de 2019 sigue en duda tras la cascada de renuncias vividas en la organización y la crisis por falta de credibilidad que experimenta un organismo devastado por las denuncias y posterior condena de dos años de cárcel que pesan sobre el marido de la poetisa Katerina Forstenton, que hasta hace solo unos meses ocupaba uno de los 18 sillones de la institución.

El artista francés Jean-Claude Arnault, de 72 años, fue denunciado por abuso sexual por 18 mujeres a finales de 2017. Tras el escándalo y la publicación en prensa de varios de sus testimonios, y en un intento de esclarecer la situación, la secretaria permanente de la institución, Sara Damius, solicitó una auditoría de la Academia Sueca que desveló varios trapos sucios de la institución que le han costado posteriormente una grave crisis de credibilidad.

Además de hacerse público que la Academia Sueca había ocultado que 20 años atrás, la artista Anna-Karin Bylund ya había señalado al marido de Fortenston como un abusador sexual, salió a la luz que este había acosado a trabajadoras de la entidad, hijas de las mismas e incluso mujeres de empleados, que había filtrado también en varias ocasiones el nombre del ganador del Nobel de Literatura además de haberse beneficiado de dinero de la fundación de manera ilícita al mantener en secreto que el centro cultural que gestionaba y que recibía ayudas de la misma, también era titularidad de su mujer, cayendo así en una situación de conflicto de intereses.

Katarina Frostenso llegando al juicio por abuso sexual de su marido, el artista Jean-Claude Arnault. (Reuters)
Katarina Frostenso llegando al juicio por abuso sexual de su marido, el artista Jean-Claude Arnault. (Reuters)

Con toda la información sobre la mesa, las renuncias se acumularon en la Academia Sueca. Sara Damius, Kjell Espmark, Peter Englud, Katerina Forstenton, Sara Stridsberg y Klas Östergren se negaron a seguir participando en las reuniones de la entidad, provocando así un bloqueo en una institución en la que desde hace varios años, dos miembros se niegan a participar y cuyos estatutos requieren que al menos 12 vocales participen en las votaciones importantes.

Un año sin premio

Tras la publicación de las informaciones que apuntaban hacia Arnault y la Academia, en pasado 4 de mayo de 2018 la Fundación Nobel anunció que este año no iba a concederse el Premio Nobel de Literatura, del que se encarga la Academia Sueca desde la creación del galardón, produciéndose una situación que no se daba desde 1943, en el momento álgido de la Segunda Guerra Mundial.

"Una de las circunstancias que puede justificar una excepción es una situación tan grave en la institución que galardona que la decisión de conceder el premio no sería percibida como creíble", alegaba la Fundación Nobel en el mismo comunicado en el que rezaba por que la institución de la lengua sueca pusiese todos sus "esfuerzos" en restablecer su "credibilidad".

Bloqueo y regeneración

El rechazo de seis miembros a participar en las actividades de la institución provocó un colapso en el seno de la Academia Sueca. Con solo diez sillones ocupados y un reglamento que indicaba que se necesitaban 12 votos para llevar a cabo nombramientos y votaciones importantes, el rey sueco tuvo que tomar medidas para desbloquear la situación. En noviembre, Carlos XVI Gustavo cambió las normas que rigen la Academia para aceptar las dos renuncias formales que se habían presentado al puesto y permitir así, que con la participación de algunos de los vocales que habían mostrado su rechazo, se nombrase a dos nuevas personalidades para formar parte del equipo de la Academia.


En el marco de su reorganización, la institución responsable de la entrega del Nobel de Literatura eligió a al juez del Tribunal Supremo sueco Eric Runesson y a la novelista israelí, Jila Mossaed, como nuevos miembros de su ejecutiva, abriendo así las puertas a que en 2019 se pueda conceder este premio.

Rechazo de las denunciantes

Pese a que la Academia Sueca cuente ahora con dos nuevos miembros, algunas de las artistas que denunciaron los abusos de Jean-Claude Arnault insisten en que para que se lleve a cabo una verdadera regeneración del organismo, es necesario que dimitan todos los miembros de la institución que estaban en activo cuando se produjeron los abusos, ya que según denuncian, los que quedan en activo son aquellos que quisieron mantener el escándalo sexual oculto durante años.

Sin embargo, la Fundación Nobel considera que la Academia avanza "en la dirección correcta". "En otoño hemos visto varios ejemplos de decisiones que crean las condiciones para una manera de trabajar nueva y mejor", aseguró el director ejecutivo de la fundación, Lars Heikensten, el pasado 19 de noviembre, con el motivo de la reoganización del comité. Heikensten sostenía entonces que "la intervención de muchos nuevos miembros independientes significa que se crea distancia respecto a los acontecimientos del último año", e indicó que a principios de 2019 se tomará la decisión sobre si durante el próximo año se podrá otorgar o no un Premio Nobel de Literatura para 2018 y 2019.

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