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Alejandro Guillermo Roemmers 'revive' al Principito en Francia con fuegos artificiales

Presenta en la capital francesa por todo lo alto su segunda parte de l célebre cuento de Antoine de Saint Exupèry

Foto: Alejandro Guillermo Roemmers
Alejandro Guillermo Roemmers

“Vivir es mi pasión y mi aventura. De nada me arrepiento”. Son versos del poeta argentino Alejandro Guillermo Roemmers (Buenos Aires, 1958), que el expresidente José María Aznar llegó a citar en el Congreso. Ambos ya se conocían, “aunque no somos amigos. Pero es muy bonito que la poesía pueda estar presente en estos lugares”, cuenta a El Confidencial el propio Roemmers en París, a donde ha acudido para presentar ante la prensa francesa y española la publicación en francés de su libro 'El retorno del joven príncipe', en el que da una respuesta al personaje creado por Antoine de Saint Exupèry en 1943, y que la propia familia del escritor francés ha aceptado. De hecho, el libro, que se publicó originalmente en el año 2000 –a España llegó en 2008- ha sido traducido ya a 32 idiomas y ha alcanzado hasta la fecha los tres millones de lectores.

Pero, ¿quién es Alejandro Guillermo Roemmers? Sus datos biográficos hablan de un empresario que está al frente de los laboratorios farmacéuticos Roemmers –junto a otros dos hermanos-, fundados por su abuelo, y la revista Forbes le cataloga como una de las grandes fortunas de América Latina. Sin embargo, a este hombre alto, de voz pausada, y al que se le observa cierta sensibilidad, quizá más que la gestión empresarial, lo que le gusta es escribir. Es lo que hace, según confiesa, desde los ocho años, cuando escribió su primer poema, que surgió de una forma muy parecida a las decisiones que después ha tomado a lo largo de su vida.

'Le retour du Jeune Prince'
'Le retour du Jeune Prince'

“Iba con mi familia durante las vacaciones a la provincia de Córdoba y podía salir a montar a caballo. La sensación de libertad era total. También ese contacto con la naturaleza. Pero la última tarde sentí una depresión muy grande porque tenía que volver al colegio alemán, así que escribí ese poema. Me alcanzó y ya tomé esa costumbre”, explica de forma relajada. Hasta ahora ha publicado ya once libros e incluso escribió una obra de teatro, 'Franciscus. Una razón para vivir', basada en la vida de San Francisco de Asís, y que tras un estreno apoteósico en Buenos Aires, también llegó a Bilbao, producida por José Luis Moreno, que ahora pretende llevar el montaje a Madrid y Barcelona. “Esta obra fue un regalo que hice a Buenos Aires, ya que es muy cara y obviamente no vas a amortizar los gastos”, apostilla.

Religión, misticismo y espiritualidad

Este dato refleja muy bien el discurso de Roemmers, entre lo místico, lo religioso y lo espiritual. El escritor no duda en citar a Dios –“fue mi madre la que me transmitió la religión”- y también habla de sus “experiencias espirituales”, como la que vivió con la Virgen de Lourdes –“yo sí creo en los milagros y vivo agradeciendo a Dios”, afirma- . De hecho, se reconoce deudor de esa filosofía de la pobreza de Asís, y entiende que eso no entra en contradicción con su fortuna. “El dinero es una energía, y no es tanto lo que tienes sino cómo lo usas. Yo trato de que esta energía fluya por todos los lados y estar al servicio de los demás”, confiesa. Reconoce que todos los beneficios que genera 'El regreso del joven príncipe' son donados.

Se marchó a una casa en Portugal, se encerró en ella durante nueve días, “sin móvil y sin nada”, y escribió la historia

Precisamente, la historia de la concepción de este libro tiene mucho que ver con su filosofía vital. Todo surgió de la lectura de 'El Principito'. La primera vez que lo leyó fue a los 11 años y le causó una honda impresión. Después, lo volvió a leer a los veinte, en una época en la que reconoce que se sentía solo “y no había hecho lo que quería hacer” y tuvo claro que “Saint Exupèry exigía una respuesta”. Esta le llegó ya a los cuarenta, cuando se marchó a una casa en Portugal, se encerró en ella durante nueve días, “sin móvil y sin nada”, y escribió la historia de un joven que entra en contacto con un conductor por las solitarias carreteras de la Patagonia. A través de todo el texto, Roemmers habla del valor de la humildad y, sobre todo, de la fraternidad, que cree que es el valor que más se está perdiendo en nuestra sociedad actual. “La vida es valiosa y nosotros como seres humanos somos valiosos. La diferencia con las máquinas, para que no nos arrasen, se encuentra en esos detalles”, sostiene.

También escribió el libro contra los prejuicios. Y él sabe algo de eso. “Yo he visto muchos. Que si por tener dinero eres de una determinada manera. Y yo soy muy detallista. Si no tenemos esto en cuenta nos diferenciaremos poco de los robots”, manifiesta. Roemmers también observa una analogía con las sociedades actuales “en las que están surgiendo los extremismos porque hay un vacío y aparecen líderes con una personalidad que arrasan ese vacío y que pueden llevar a la gente a cualquier aventura. Y eso se sabe bien en Europa”. El escritor lo enlaza con la época en la que también se publicó El Principito: en plena Guerra Mundial y con Francia ocupada por las tropas de Adolf Hitler.

La bendición de Catherine Deneuve

Roemmers no ha querido que la llegada a Francia de 'El regreso del joven príncipe' pasara de soslayo. Para empezar buscó a un editor “que pudiera hacer una buena promoción”. Hasta este año se había encontrado con pequeños editores que pretendían hacer tiradas reducidas. Finalmente fue City, del grupo Hachette, quien compró el libro e hizo una tirada de más de 70.000 ejemplares.

La presentación del libro en París fue con fuegos artificiales (que podrían haber sido reales). Primero fue recibido con honores en la Embajada de Argentina y después el empresario argentino organizó una fiesta en Les Ateliers des Lumières, una nave de inmensas proporciones en uno de los barrios parisinos más cotizados –cerca de la plaza de la Republique- y a la que acudieron actrices como Catherine Deneuve, Emmanuelle Beard y Elsa Zylberstein, lo cual no es nada habitual en las presentaciones literarias. Las luces de las cámaras de fotos se entremezclaban con los ágapes, las copas y una enorme instalación realizada a partir de las ilustraciones de Laurie Hastings, que también aparecen en el libro. Roemmers, el escritor, parecía feliz. “Yo ahora vivo en un mundo maravilloso. Cuando uno cambia, el mundo cambia. Yo cambié y dejé atrás mucho sufrimiento”, sostiene. Y parece que también al hombre de negocios la familia Exupèry le ha dado su bendición.

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