ABASCAL COMIENZA LA CAMPAÑA EN COVADONGA

Vox y la Reconquista en las elecciones: "Don Pelayo era un tío con dos huevos"

Vox comienza su campaña electoral en Asturias, lugar mitificado como cuna de la Reconquista contra los musulmanes, una realidad histórica puesta en solfa por los historiadores

Foto: Imagen de inicio de campaña de Vox Asturias en Covadonga.
Imagen de inicio de campaña de Vox Asturias en Covadonga.

Don Pelayo era un tío con dos huevos”, le dice Santiago Abascal a Rocío Monasterio mientras pasean por la montaña asturiana en el idílico entorno de Covadonga, lugar mitificado por la historia como la cuna de la Reconquista. En ese paraje se cree que el rey astur venció en 722 a las tropas musulmanas. A comienzos de diciembre de 2015, el presidente de Vox y la actual líder de ese partido en Madrid preparaban durante el paseo la campaña electoral de las elecciones generales del 20-D.

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Desde entonces, Vox siempre inicia sus campañas en Asturias, al igual que hace este viernes para lanzarse a la posible obtención de decenas de escaños en el Congreso de Diputados tras las elecciones del 28-A. Primero, Santiago Abascal hará un ofrenda floral a la efigie de Don Pelayo en Covadonga a las 16 horas y luego mitineará en Oviedo a las siete de la tarde. Es lo que Vox denomina el #espíritudeCovadonga, un trasunto de su discurso de reconquista de los valores tradicionales nacionales y católicos que representa a la perfección el triunfo de Don Pelayo sobre las huestes andalusíes del beréber Munuza.

Con motivo del aniversario de la toma de Granada el pasado dos de enero, Vox lanzaba el siguiente mensaje en las redes sociales: “No queremos, ni debemos olvidar, que hoy hace 527 años de la liberación de Granada por las tropas españolas de los Reyes Católicos, poniendo fin a ocho largos de siglos de Reconquista contra el invasor musulmán”.

Me recuerda a cómo usó Franco la noción de reconquista para justificar que había que liberar a España de rojos, ateos y masones

“La utilización propagandística de la noción de Reconquista, que tradicionalmente se ha usado con un sentido identitario, transmite una idea de una España forjada contra el islam. Me recuerda a cómo usó Franco esa noción para justificar que había que liberar a nuestro país de rojos, ateos y masones y eso es lo mismo que hace ahora Vox, pero esta vez contra los musulmanes”, argumenta Alejandro García Sanjuán, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Huelva. “El uso de la Reconquista al servicio de objetivos políticos no se veía desde la época de Franco”, afirma el autor de ‘La conquista islámica de la Península Ibérica y la tergiversación del pasado’ (2013).

La simbología desempeña un papel relevante en el discurso promocional de los partidos antes de unos comicios. A su lema de campaña, ‘Por España’, Vox recurre a la imagen de la Reconquista como se hizo en tiempos pretéritos. La elabora, además, sin matices, como si un periodo de ocho siglos de la realidad histórica de Al Andalus y los reinos cristianos se pudiera trazar como una línea continua que dividió dos sociedades antagónicas en guerra constante. Nada más lejos de la verdad de los hechos. Los académicos consultados por este diario refutan esta ideologización simplista y partidista de la historia que preconiza Vox. Ni hubo una invasión masiva de musulmanes beréberes y árabes, ni las poblaciones residentes fueron pasadas a cuchillo. Lo que sucedió realmente fue una asimilación de la cultura islámica y de la lengua árabe por parte de la gran mayoría de los habitantes de la Península.

“La historia de 800 años no fue una reconquista continuada y no hubo una colisión constante porque los propios reinos cristianos pactaron en numerosas ocasiones con los musulmanes para defender sus intereses”, explica Carlos Ayala, catedrático de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid. Ayala recalca que el nacionalcatolicismo de la época franquista quiso eliminar de un plumazo la historia de Al Andalus. “La España actual no se entendería sin todo lo bueno que aportó Al Andalus, pero la nueva extrema derecha quiere resucitar a un muerto y hace lo mismo que hizo el franquismo”, sostiene este catedrático.

Santiago Abascal se dirige en Córdoba a una muchedumbre que no cupo en el salón donde había impartido una charla.(EFE)
Santiago Abascal se dirige en Córdoba a una muchedumbre que no cupo en el salón donde había impartido una charla.(EFE)

El propio José Ortega y Gasset, en su ‘España invertebrada’ (1921), ya planteaba dudas sobre la cuestión desde la filosofía: “Yo no entiendo cómo se puede llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos”.

Hace ya tiempo que la historiografía más rigurosa sobre la realidad sociopolítica de Al Andalus plantea que ese periodo no se puede tratar como una lucha entre musulmanes invasores y cristianos resistentes. El libro ‘Invasión e islamización’ (1994) de Pedro Chalmeta, excatedrático de Estudios árabes e islámicos por la Universidad Complutense, es un referente en este sentido. En un contexto de situación caótica de la Península Ibérica de los visigodos a comienzos del siglo VIII, unas decenas de miles de soldados árabes y bereberes -algunos historiadores fijan su número en no más de 20.000- se establecieron por casi todo el territorio peninsular y llegaron a pactos con la población local, la mayoría de la veces de forma pacífica.

De Córdoba a Tudela, la gente se asimiló. Adoptó rápido el árabe porque en aquel entonces era una lengua ágil, el árabe era el inglés de la época

En apenas unos años, esos pobladores de la Península Ibérica se asimilaron a las nuevas costumbres importadas y adoptaron el islam como religión y cultura y el árabe como lengua. Así, la arabización e islamización de la Península no fueron siempre fenómenos impuestos, sino que es más correcto hablar de asimilación de la población de Al Andalus en un contexto de caos político y socioeconómico de los reinos tardo-visigodos.

“La ruptura, el cambio con la fase anterior [del dominio visigodo], invirtió el sentido de la evolución peninsular en los campos demográfico, social, formas de producción y objetos de cultivo. En vez de la erosión progresiva de los derechos de los individuos pertenecientes a los grupos socio-económicos más desheredados y de la creciente importancia de los lazos de hombre a hombre, la sociedad andalusí tenderá a favorecer el paso desde un estatus servil al de libre y al establecimiento generalizado de relaciones directas entre individuo y Estado”, escribe Chalmeta en su obra.

Eduardo Manzano, profesor del Instituto de Historia del CSIC, afirma que la arabización y la islamización de la Península trajeron un cultura y una sociedad mucho más urbanas que las preexistentes. “Desde Córdoba hasta Tudela, la gente se asimiló. Adoptó rápido el árabe porque en aquel entonces era una lengua muy ágil, el árabe era el inglés de la época”, explica Manzano. Preguntado por si los musulmanes contribuyeron a llenar esa otra ‘España vacía’, responde afirmativamente.

Choque de civilizaciones

El discurso político de Vox está plagado de referencias a la teoría del ‘choque de civilizaciones’ que fundamentó Samuel Huntington. Santiago Abascal arrancó la campaña de las elecciones andaluzas de diciembre pasado en Córdoba ante un multitud de seguidores. Allí el líder de Vox rechazó “la Andalucía de Blas Infante, Almanzor y de Al Andalus” y alabó la de Fernando III, Isabel la Católica y las Cortes de Cádiz.

En su cuenta de Twitter y en sus mítines, Abascal suele hablar de la recuperación de “nuestra identidad judeocritiana y grecorromana, de los verdaderos valores del humanismo”.

“Quizás la visión de Vox no sea la más adecuada para la España del siglo XXI porque están retrocediendo a una narración que era propia del franquismo, están dando la vuelta a las agujas del reloj”, reflexiona Eduardo Manzano, autor de ‘La corte del califa. Cuatro años en la Córdoba de los califas omeyas’ (2019). “La Reconquista es un concepto violento. ¿Por qué no se dignifica en el discurso político nuestra capacidad de tolerancia, de innovación, nuestra enorme inversión pública para tener a medievalistas y arabistas prestigiados en todo el mundo, nuestra multiculturalidad?”, se pregunta Manzano.

Al margen del uso simplista de la historia de España, en nuestro país viven cerca de dos millones de musulmanes. Ellos son testigos de cómo Vox comienza su campaña en Covadonga y alude persistentemente a batallas donde triunfaron los cristianos sobre los musulmanes.

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