a partir del 17 de marzo

'La Calisto': la lujuria se apodera del Teatro Real

La ópera barroca de Francesco Cavalli, se estrena por primera vez en el coliseo madrileño con una producción de David Alden y bajo la batuta de Ivor Bolton

Foto: 'La Calisto' en el Teatro Real
'La Calisto' en el Teatro Real

"'La Calisto' es uno de los homenajes más llenos de vida, pasión y luz que se han dedicado a Venecia". Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, lo tiene claro. Sostiene que en el siglo XVII el tándem Faustini-Cavalli “puso su acento en una Venecia que resplandecía entre las ganas de gozar y de entregarse al placer”. El coliseo madrileño estrena este 17 de marzo ‘La Calisto’, una insolente, divertida, lujuriosa y lasciva obra de Francesco Cavalli con la que, por fin, el Teatro Real salda su deuda con el creador de la ópera veneciana. Ivor Bolton, gran especialista en el repertorio de los siglos XVII y XVIII, dirige a la Orquesta Barroca de Sevilla y el Monteverdi Continuo Ensemble en una producción creada en 2005 por David Alden.

“Todo el mundo sabe de la existencia de Claudio Monteverdi, el padre de la ópera, pero de Cavalli, el compositor italiano que contribuyó a poner los pilares de un arte incipiente, pocas obras se representan”, afirma David Alden. De las más de 40 óperas que compuso sólo se conservan 27 y ‘La Calisto’ es la primera que se estrena en la historia del Teatro Real.

El coliseo madrileño estrena este 17 de marzo ‘La Calisto’, una insolente, divertida, lujuriosa y lasciva obra de Francesco Cavalli

Defiende Alden que en los primeros 50 o 60 años de la ópera “la libertad era tan absoluta, que se echaron mano de los mejores libretistas y de los músicos de mayor calidad para cuajar un espectáculo redondo, una enorme combinación muy sexy. Con el paso del tiempo, este arte se supeditó a la voz y perdió su gracia. Al principio era un todo del que ahora podemos extraer libertad suficiente para improvisar”. Guiado por esa improvisación que tanto le seduce, David Alden, cuya versión de ‘Lucia di Lammermoor’ cerró la última temporada del Teatro Real, traslada de manera inteligente la acción de la obra de Cavalli a la psicodelia de los años 70, al nacimiento de la cultura hippie, a la época del LSD y el amor libre.

Criticas a la censura

Hubo un tiempo en el que la ciudad de Venecia estuvo excomulgada. La ciudad de los canales fue condenada por ser, según el Vaticano, la visión real de Sodoma y Gomorra, de manera que el Papa Pablo V condenó al Senado de Venecia e impuso un interdicto en la ciudad por violar los derechos eclesiásticos. Los venecianos aguzaron su ingenio y durante décadas devolvieron el envite a la recelosa Roma con sus mejores armas: la ironía, el sarcasmo y la diatriba.

Resulta incontestable que en 'La Calisto', más allá de la sátira descarada, subsisten en la obra críticas a la censura y a la depravación moral de la sociedad de la época. “'La Calisto' es una parodia en la que se enfrentan dioses y humanos, hombres y mujeres, libertinos y castos, ninfas y sátiros, movidos por el deseo, la pasión, el sexo, los celos y la venganza”, desvela Matabosch.

Imagen de 'La Calisto'
Imagen de 'La Calisto'

Dividida en tres actos, la obra narra el mito de la ninfa Calisto, seguidora de Diana (diosa de la caza y la castidad) que, tras ser seducida por Júpiter disfrazado de Diana, sufre los celos de Juno, esposa de Júpiter, que la transforma en oso. Al mismo tiempo, la verdadera Diana se enamora del pastor Endimione y despierta la cólera de los dioses. Los mortales Endimione y Calisto pagarán caro su amor prohibido. Ambos serán castigados; el pastor, al sueño eterno y la ninfa, a vagar por el mundo en forma de oso que Júpiter redime al convertirla en la Osa Mayor.

‘La Calisto’ sorprende al espectador por su lenguaje descarnado y un tratamiento crítico desprovisto de prejuicios. Rezuma una acción rápida y ágil, con giros cómicos que entre sus maravilosos acordes recalcan perfectamente la separación entre los recitativos y las arias.

Imagen de 'La Calisto' en el Teatro Real
Imagen de 'La Calisto' en el Teatro Real

Cavalli se muestra irrespetuoso con los dioses que actúan de forma libidinosa, ladina e infame mientras que los mortales se presentan como víctimas ingenuas del engaño urdido por Mercurio que es el absoluto responsable del enredo. Así, el compositor otorga a los dioses recitativos ligeros, muy expresivos, hasta cierto punto, incluso groseros, mientras que los mortales son los únicos que desvelan sus verdaderos sentimientos, a ellos pertenencen las arias más descarnadas, las más profundas, intensas y penetrantes.

Louise Alder, Luca Tittoto, Monica Bacelli y Xavier Sabata encabezan el reparto de una ópera que estará en cartel hasta el 26 de marzo. Para su versión en el Real, Ivor Bolton mantiene el reducido número de músicos para los que se creo la obra y el uso de la tiorba, instrumento que se inventó en Florencia y “comenzó a utilizarse en el XVII cuando los diálogos cobraron mayor importancia y necesitaron sonidos que permitiera escuchar bien a los cantantes”.

Cavalli ideó ‘La Calisto’ para los teatros de su época, lugares recoletos en los que se representaban las obras para no más de 500 almas. En el siglo XXI, el mayor reto con el que se ha topado el maestro es dirigir a una orquesta tan reducida como la Barroca de Sevilla y el Monteverdi Continuo Ensemble y llegar con calidad suficiente a las 1.750 butacas del Teatro Real. A su favor, la acústica del coliseo madrileño y el virtuosismo de unos músicos que trasladan al espectador a la Venecia del siglo XVII con sus claves, triobas, laudes, guitarrones y demás instrumentos de la época.

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