60 años después

Apuestas y pistolas: Buddy Holly y el accidente aéreo que mató a la música

Un 3 de febrero de 1959, Buddy Holly, Richie Valens y el Big Bopper despegaron en una avioneta que jamás llegó a su destino, una tragedia bautizada como 'el día que murió la música'

Foto: Hace 60 años del 'día que murió la música'.
Hace 60 años del 'día que murió la música'.

Solo llevaba 18 meses siendo una estrella del rock. A Buddy Holly apenas le había dado tiempo de saborear la fama y mucho menos los beneficios que le habrían llovido de haberla disfrutado en una época diferente. En 1959, el prometedor músico solo podía permitirse un medio de transporte modesto para iniciar su gira ‘Winter dance party’ y el autobús le iba a retrasar demasiado. Lo que no sabía es que con la avioneta jamás llegaría a su destino.

A Holly, con gafas, sonrisa perenne y aspecto más de empollón que de músico de rock, le llegó la fama temprano. Incendió el rockabilly con su banda the Crickets y ‘That’ll be the day’, en el verano del 57, fue su primer éxito. Después de ‘Peggy sue’ se ganó una aparición en The Ed Sullivan Show y compartió tour con las leyendas Jerry lee Lewis, Little Richard y Chuck Berry. El de Texas estaba revolucionando el mundo de la música.

Los restos, apenas reconocibles, que encontraron las autoridades la mañana del accidente.
Los restos, apenas reconocibles, que encontraron las autoridades la mañana del accidente.

La avioneta se precipitó al vacío solo cuatro minutos después de despegar desde Clear Lake, en Iowa, hasta Fargo. Era 3 de febrero de 1959 y Buddy Holly solo tenía 22 años. Con él viajaban Ritchie Valens, de 17, y Jiles P. Richardson, más conocido como el Big Bopper, de 28. La avioneta derrapó 150 metros y se estrelló contra una valla electrificada. Los tres, junto con el piloto, murieron en el impacto.

Era 1959, por aquel entonces, por muy estrella de la música que fueran, no podían viajar en aviones privados: solo les quedaba la carretera y conducir durante horas. Justo el año anterior, Holly había discutido con su representante Norman Petty y, aunque no andaba bien de dinero, no se veía capaz de embutirse en un autobús durante horas hasta llegar a Minnesota. Mientras que subir en avioneta fue idea suya, los también fallecidos Valens y Big Bopper no estaban en la lista original. Ambos ocuparon el lugar de Waylon Jennings y Tommy Allsup: Bopper por estar enfermo y Valens tras ganar una apuesta. “Espero que tu autobús se estropee”, bromeó Holly a Jennings. Él le respondió algo que le hizo sentir culpa durante mucho tiempo: “Yo espero que tu avión se estrelle”.

"Sabía que iba a morir"

“Una de las cosas que Buddy siempre decía era ‘tengo que terminar esto, no tengo tiempo’. Sabía que iba a morir”, dijo su viuda María Elena a The Guardian. Preguntada por esto, asiente. “La forma en la que lo decía. Seguía insistiendo en que no tenía el tiempo”.

María Elena, de ahora 86 años, iba a acompañar a Holly en su gira pero cambió de planes cuando supo que estaba embarazada. Cuando se enteró del accidente de su marido, perdió al bebé. “Le decía que no se subiera en aviones pequeños. Y hasta este día a veces me siento aquí y pienso: ¿por qué no me escuchó? Si yo hubiera ido con él de gira aún estaría vivo porque nunca se habría subido en esa avioneta”.

Si yo hubiera ido con él de gira aún estaría vivo porque nunca se habría subido en esa avioneta

Después de los lamentos, homenajes y oraciones, y una vez el tiempo enterró la mayor parte del dolor, no han dejado de brotar canciones, rumores o teorías conspiranoicas sobre el momento del accidente que despojó a la música de tres de sus estrellas más prometedoras. Según la versión oficial, el joven piloto Roger Petersen, de 21 años, no contaba con la suficiente experiencia para hacer frente al clima adverso y a la tormenta de nieve de aquella noche. Pero muchos seguidores de Holly se negaron a creerlo.

Las icónicas gafas de Holly, un tributo al músico en el lugar del accidente en Clear Lake, Iowa (Reuters)
Las icónicas gafas de Holly, un tributo al músico en el lugar del accidente en Clear Lake, Iowa (Reuters)

Sueños premonitorios

Se ha hablado muchas veces de premoniciones o avisos, como los sueños de bolas de fuego cayendo en el campo que habría tenido María Elena días antes. La gira, desde el principio, se vio infestada de problemas: los autobuses se estroperaron, los aparatos no funcionaban y los otros músicos cayeron enfermos, como anticipando el desastre. Como estas afirmaciones, hay otras historias que aseguran que el productor musical Joe Meek visitó en enero a una tarotista que le habría asegurado que Holly iba a morir el tres de febrero.

Otras especulaciones se han formado alrededor de la pistola que supuestamente guardaba Buddy Holly y que se encontró en el campo donde se estrelló la avioneta. En 2007, el cuerpo de Big Bopper fue exhumado para buscar restos de pólvora, abriendo la posibilidad de que el accidente ocurriera por una pelea con disparos. El forense, finalmente, descartó la hipótesis.

La leyenda ha acompañado a Buddy Holly tras su muerte, uno de los músicos que más ha influido en los que vinieron después, como Keith Richards o John Lennon. Como relata Efe Eme, la conocida canción que Don McLean dedicó al accidente, ‘American Pie’, es más personal de lo que parece: el 3 de febrero de 1959, McLean tenía 13 años y se enteró de la muerte de su ídolo en unos de los periódicos que repartía en un día normal de trabajo. “Para mí, la muerte de Buddy Holly fue una tragedia personal”, dijo el músico. Su canción guardaba el epitafio con el que se recordaría este día negro: el día que murió la música.

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