penúltimo día del festival

Diane Kruger, el terrorismo de ultraderecha y la vagina de Ozon sacuden Cannes

Fatih Akin urde con 'In the Fade' un cuestionable film de revancha con la violencia de la ultraderecha en Europa como tema. Además, François Ozon muestra un tórrido thriller erótico

Foto: Diane Kruger en cannes durante la presentación de 'In the fade'. (Reuters)
Diane Kruger en cannes durante la presentación de 'In the fade'. (Reuters)

¿Cómo reaccionas cuando tu marido y tu hijo mueren en un atentado? Katja (Diane Kruger) lleva una vida feliz con Nuri y el pequeño Rocco hasta que ambos fallecen a causa de una bomba que estalla ante su lugar de trabajo. La mujer sospecha que los autores son neonazis porque el barrio donde tenía la oficina Nuri es mayoritariamente de población de origen turco. La policía sin embargo explora otras posibilidades. ¿Era Nuri una persona religiosa? ¿Mantenía contactos de su anterior etapa como traficante de droga? ¿Es normal que un hombre de origen kurdo que ha pasado por la cárcel mantenga un tren de vida acomodado? Katja protesta. Ella recuerda haber visto a la mujer que dejó la bomba camuflada en el equipaje de una bicicleta. “Era tan alemana como yo”. Las evidencias acaban dándole la razón y la policía detiene a una joven pareja con vínculos con la ultraderecha como autores de la masacre.

Fatih Akin, responsable de títulos como 'Contra la pared' o 'Al otro lado', ha dirigido su nueva película inspirándose en los asesinatos xenófobos llevados a cabo por el grupo Clandestinidad Nacionalsocialista a lo largo de la década pasada en Alemania. El film se estructura en tres partes. La primera despliega el drama del duelo y el dolor que invade a Katja tras el atentado, al que se suma el estrés por el inicio de la investigación policial y los prejuicios hacia su marido asesinado. El segundo tercio se centra en el juicio a los dos presuntos terroristas neonazis. Mientras que el tercer segmento sigue a Katja en su búsqueda personal de venganza.

Akin podía escoger entre varias opciones a la hora de enfocar un tema tan acuciante como el del terrorismo, en este caso de ultraderecha, en el corazón de Europa. Por ejemplo, llevar a cabo un film sobre las limitaciones, grietas y errores de las instituciones democráticas a la hora de afrontar esta forma de violencia, algo que apunta pero apenas explora el segundo episodio del film. O abandonarse al género y rodar una típica 'revenge movie', con todo el sustrato político que comporta, sobre alguien que se toma la justicia por su cuenta. Es lo que desarrolla en parte en el última tramo de la película. Pero el final de 'In the Fade' muestra a un director que pretende llevar su historia a una conclusión radical apelando a cierto sentimentalismo y sin asumir las consecuencias ideológicas de su decisión. Lo más salvable de la película es la interpretación de Diane Kruger, que podría alzarse con el Premio a la Mejor Actriz en este Cannes donde no ha habido muchos papeles en que las intérpretes femeninas pudieran lucirse.

¿Es normal que Cannes programe un film que aborda el terrorismo y la violencia en Europa de una forma tan frívola y superficial?

'In the Fade' plantea muchas preguntas, pero no porque las sugiera el director a través de los conflictos esbozados. ¿Es la elección de Diane Kruger, una alemana “de toda la vida”, una manera de eludir las lecturas que tendría el film si el personaje fuera el de una mujer de origen inmigrante y/o musulmana? ¿Su resolución final justifica solo a este personaje o es una forma de intentar explicar otro tipo de acciones violentas? O la pregunta más pertinente de todas, ¿es normal que el Festival de Cannes programe en su competición un film que aborda la cuestión del terrorismo y la violencia en Europa de una forma tan frívola y superficial?

Ozon carga de sexualidad la jornada

El penúltimo día de competición en Cannes se ha completado con el thriller erótico 'L'amant double' de François Ozon, una suerte de divertimento fílmico con el que este francés rinde homenaje a tres de los grandes: Alfred Hitchcock, Brian De Palma y Roman Polanski. El cineasta parte de la relación entre una mujer atormentada por un dolor estomacal de origen desconocido y el psiquiatra que la trata para desplegar un film de suspense cargado de sexualidad en torno a la figura del doble. Chloé (Marine Vacth) se enamora de su psiquiatra Paul (Jérémie Renier) y ambos se van a vivir juntos. Pero Chloé no tarda en descubrir que Paul tiene un hermano gemelo del que no habla nunca. Ella sin embargo lo contacta y inicia una relación con el sosías de su marido que tiene mucho de plasmación de sus fantasías sexuales más oscuras e inconfesables.

De la misma manera que en su anterior 'Frantz' Ozon remedaba las hechuras de cierto cine clásico con elegancia y convicción, aquí también resulta harto eficaz en su revisión visual de los estilos de sus homenajeados, sobre todo en esas secuencias en que recurre a la pantalla partida para mostrar hasta qué punto son diferentes las relaciones que mantiene Chloé con cada uno de los hermanos. El motivo de la dualidad también le permite seguir explorando uno de sus temas preferidos, el travestismo de la propia identidad. Intrigante y con escenas sexuales de alto voltaje (primer plano frontal e interior de una vagina en pleno orgasmo incluido), sin embargo 'L'amant double' no desprende ni el misterio ni la capacidad de perturbación de aquellas películas que le sirven de modelo.

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